Marco Alvarado / Diario de Chiapas
La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) hizo un llamado a estandarizar la medición de la Canasta Básica Alimentaria, al advertir que la existencia de múltiples parámetros oficiales para evaluar la inflación impone un sesgo sobre el costo real de la vida en el país.
Esta propuesta surge en un contexto marcado por fuertes variaciones de precios registradas en al menos 44 productos de consumo elemental para las familias.
Actualmente conviven tres mediciones paralelas en el ámbito público: la Canasta Digna propulsada por la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CONASAMI), la lista de 24 productos monitoreada por la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) dentro del Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC), y los índices que calcula de forma periódica el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
A pesar de que las tres metodologías buscan servir como referencia de precios accesibles y orientar las estrategias contra el encarecimiento de la vida, la coexistencia de criterios genera discrepancias sobre la efectividad de estas herramientas.
Desde la perspectiva de la ANPEC, el dilema no radica en descalificar ningún método en particular, sino en reconocer que el Estado carece de información precisa sobre los hábitos reales de compra y gasto de la población.
La organización enfatiza que los patrones de consumo varían drásticamente según la región del país, pues los productos, las cantidades, los costos e incluso las tradiciones culinarias del norte difieren considerablemente de las del sur.
Por ello, considerar al país como un mercado homogéneo reduce el alcance de los indicadores oficiales.










