Francisco Mendoza / Diario de Chiapas
En entrevista especial con Lucero Rodríguez en el espacio de noticias AM de Diario de Chiapas, el psicólogo clínico, José Antonio Ruiz Galindo, habló sobre el tema “Regreso a clases, desafíos emocionales y psicológicos”, en donde trató de una forma clínica cómo se ve la pandemia y los riesgos de ésta.
“Finalmente estamos hablando de algo que está poniendo en riesgo la vida, desde ahí, poner este contexto de lo que sucede, en nosotros, somos seres biológicos, que estamos diseñados para permanecer vivos”.
Por esta razón, señala el especialista, vivir en estado de cuidado constante por la pandemia de COVID-19, ha provocado que las personas tengan un estrés constante y con repercusiones.
“Estaba viendo estadísticas de la ansiedad en la población, que está ya al doble de personas; niños y jóvenes están presentando cada vez más esta situación de estrés y ansiedad que puede llevar a situaciones más graves como lo que es la depresión porque estamos pensando de manera constante que estamos en riesgo”.
El experto señaló que, en este regreso a clases, si es usted lector, una de las personas que mandará a su hijo al aula, debe estar muy atento de su comportamiento, ya que los niños pueden demostrar comportamientos de ansiedad o acciones como hacerse pipí en la cama, por lo que si esto sucede debe buscar apoyo profesional.
En algunos casos, dijo, el niño no solo tendrá el estrés de ir a clases, sino que al ser mayor y tener que cuidar a su o sus hermanos, puede caer en un estrés agudo y comenzar a pelear más seguido con sus hermanitos, por lo que también es necesario prever esta situación.
“La terapia en la mayoría de los casos, generaría gran ventaja, y yo los invitaría en sus casas a tener actividad física, una manera natural de soltar el estrés y este estado de alerta de sobrevivencia es esta de hacer ejercicios”.
Señaló que desafortunadamente las personas ven comúnmente que si una persona está enferma debe ser físicamente, sin embargo, emocionalmente no es atendida, por lo que esta cultura debe cambiar.
Cada caso es distinto, porque el entorno de una familia es distinto, “cada familia tiene costumbres, religión y diferentes formas de pensar, por esta razón es necesario que cada persona debe tratarse individualmente”, concluyó.










