Francisco Mendoza / Diario de Chiapas
Esta semana se dio a conocer por medios internacionales la presunta “resurrección” de la especie Aenocyon dirus, o comúnmente conocido como Lobo Terrible.
Este animal que habitó América, desde los actuales territorios de Canadá y Estados Unidos hasta los de Chile y la Argentina, entre 250 mil y 12 mil 500 años atrás; se extinguió hacia el final de la última Edad de Hielo, cuando cambiaron los ecosistemas y las grandes presas que cazaba comenzaron a disminuir.
“Originalmente estaba referido al género canis, como los lobos o coyotes actuales, sin embargo, con estudios de ADN encontrados en varios fósiles se dieron cuenta que en realidad estos lobos terribles no están emparentados con los lobos, sino con los chacales”, señaló Gerardo Carbot Chanona, curador de la Colección Paleontológica de la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural (Semahn).
Las semejanzas con los lobos grises actuales se deben a una evolución convergente (proceso por el cual organismos no emparentados desarrollan características similares), su tamaño era enorme porque las presas eran también muy grandes para cazarlas al final del Pleistoceno.
A pesar de que su extensión era en prácticamente en todo el continente, aún no hay rastros de este animal en nuestro estado.
“Aquí en Chiapas no hemos encontrado nosotros (restos) a pesar de la amplia distribución que tiene este animal; de hecho, en México no son tan comunes los fósiles de esta especie, donde si hay un buen registro es en la cueva de San Josesito, Nuevo León, de ahí si se recuperaron bastantes ejemplares”.
La empresa biotecnológica estadounidense Colossal Bioscience anunció que consiguió “des-extinguir” al lobo terrible; sin embargo, la información, señala el especialista, carece de veracidad, ya que para resucitar una especie deben clonar el genoma completo de un animal extinto.
“Para hablar de una des-extinción, tendríamos que hablar no solo de tres ejemplares, sino que hablaríamos de al menos una comunidad de esta especie habitando los ecosistemas que sería también al intransigente, porque el tipo de ecosistema en el que vivió este espécimen, ya no existe”.
Lo que realizó la empresa estadounidense fue modificar genes del lobo gris para que se parezcan a la secuencia que encontraron de Aenocyon dirus, específicamente 14 genomas.
El especialista señaló además que este trabajo ni siquiera creó un híbrido, sino que es una manipulación genética (a nivel celular) de una especie existente para que se parezcan a los genes de lobo terrible. Por lo que carece de credibilidad, ya que la cercanía de la creación de los tres lobos terribles fue con una hembra de lobo gris y no con un chacal.
Subrayó que la manipulación genética realmente no es mala, “porque si lo vez en el lado de salud pública, manipulando genes, posiblemente se puedan erradicar algunas enfermedades congénitas; pero de hablar de des-extinción de especies, no es aplicable”.










