Al conservar los árboles en las ciudades, se construye un entorno más saludable, sostenible y resiliente para las generaciones presentes y futuras.
Francisco Mendoza / Diario de Chiapas
Estudiantes de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach) y organizaciones medioambientales realizaron el Festival Ciudadano 100 en un Día, como parte de un compromiso colectivo a la preocupación del cuidado del entorno ambiental en la ciudad.
La coordinadora del equipo motor Festival 100 en un Día y de la Asociación Civil Solo vivo Chiapas, Karla Mancilla dio apertura a este festival de conciencia ciudadana.
“Hoy estamos aquí para recordar lo que significa la palabra selva, para recordar que la selva no solo vive allá lejos en las montañas o en los documentales, sino aquí bajo nuestros pies, cuando le damos una oportunidad”.
Señaló que es importante que tanto la comunidad como las autoridades les den importancia a los trabajos de reforestación, para hacer espacios que con la urbanidad se han perdido.
“Porque eso es el festival 100 en un Día Tuxtla, es reclamar el derecho de la selva tuxtleca a existir en la ciudad, es imaginar refugios donde hoy hay abandono, es de reconocer que hay un ecosistema en el suelo que es lo que sostiene todo lo que está arriba, para que el agua no se meta a nuestras casas y escuelas, y el calor no nos debilite camino al trabajo”.
Este festival, dijo, es una forma de resistencia a la lógica del concreto, a la avaricia de la industria que devora cerros; a la indiferencia de quienes niegan la selva con cada decisión de planeación urbana.
Por su parte Joseliny Diaz Torres, miembro del equipo Motor de 100 en un Día aprovechó la presencia de la representación del Congreso Local para externar la necesidad de crear reformas que sean orientadas a la creación y conservación de espacios verdes.
“Queremos aprovechar la presencia de las autoridades para hacer un llamado a construir políticas públicas con enfoque climático, sabemos el camino, que la obra pública tiene que orientarse a la crisis climática, hacer obra pública con infraestructura verde y azul. Les pedimos que legislen con urgencia, para que cada escuela, mercado, parque, cada oficina pública tenga su refugio climático”.
Además, pidió que haya justicia climática en las zonas más pobres y más calientes de la ciudad; que existan espacios donde se pueda tener árboles que se compartan con la comunidad.
“Este bosque que sembraremos hoy, es prueba de que sí hay soluciones, pero necesitamos voluntad social y política para escalarlas, hoy vamos a hacer historia porque este es el primer bosque. Al terminar esta mañana habremos creado un oasis de resilencia”.
En su intervención, Marla Alcázar Díaz, directora de la Facultad de Humanidades de la Unicah, dijo que es importante que los alumnos tomen conciencia sobre las repercusiones de ser descuidados con la naturaleza; por lo que es necesario que el cuidado de nuestro entorno comience desde nosotros mismos.
“Cada día, nos enfrentamos a cuestiones meteorológicas ocasionadas por la falta de políticas públicas, gubernamentales en la infraestructura ciudadana; nos hemos hecho ciudadanos del cemento y hemos dejado de ver los rincones verdes”.
Señaló que la gente que ha vivido desde hace muchos años en Tuxtla Gutiérrez desde hace más de cinco décadas, ha sido testigo de cómo se ha transformado el clima drásticamente, a partir de que ha ido avanzando las construcciones y el cemento en la ciudad.
“Y ya estamos viendo las consecuencias, las lluvias atípicas de esta temporada nos han sacudido, de que tenemos que hacer algo; y los centros educativos, las universidades, las escuelas públicas y privadas, tenemos la obligación de generar ese cambio en nuestros estudiantes, entre nosotros mismos, maestros, personal administrativo”.
Desde el recinto legislativo, existe preocupación por conservar las áreas naturales y buscar los mecanismos en conjunto con la sociedad para crear nuevos espacios y restaurar bosques y selvas en el estado, señaló Jovannie Ibarra, diputada local y presidente de la Comisión de Recursos Naturales, Bosques y Selvas.
“Es importante que la ciudadanía, como este evento de participación como bien lo dice 100 acciones en un solo día, nos permiten visibilizar, pero entender la importancia de la reforestación, de la restauración y por su puesto de la reutilización de todos estos espacios que nos dejarán no sólo para hoy, sino para un futuro, nuevos árboles”.
Este trabajo de conciencia ambiental busca repercutir de forma permanente entre los presentes en el festival y hacer eco en su entorno para crear esa sinergia que necesita la naturaleza para poder mantenerse viva en la ciudad.
Los beneficios de conservar árboles en las ciudades son los siguientes:
Regulación térmica. Los árboles ayudan a reducir la temperatura del aire, mitigando el efecto isla de calor urbano y creando espacios más frescos y agradables para vivir.
Mejora de la calidad del aire. Absorben contaminantes atmosféricos como el dióxido de carbono, partículas y gases nocivos, mejorando la calidad del aire que respiramos.
Reducción del ruido. Actúan como barreras acústicas naturales, disminuyendo la contaminación sonora en entornos urbanos.
Regulación del ciclo hidrológico. Ayudan a controlar la escorrentía superficial, reduciendo el riesgo de inundaciones y contribuyendo a la recarga de acuíferos.
Biodiversidad urbana. Fomentan la presencia de diversas especies de aves, insectos y otros animales, enriqueciendo la vida silvestre en la ciudad.
Bienestar psicológico. Los espacios verdes con árboles mejoran el estado de ánimo, reducen el estrés y promueven la actividad física y social.
Estética y valor paisajístico. Embellecen el entorno urbano, creando espacios más agradables y atractivos visualmente.










