Forzar el cruce para lograr un sueño

Marco Alvarado / Diario de Chiapas
En el movimiento masivo de migrantes que está ocurriendo desde Chiapas, la mayoría son venezolanos que buscan llegar a la Ciudad de México.
Decidieron continuar este camino a pie, al carecer de apoyo en la movilidad por parte del Instituto Nacional de Migración (INM), al que señalan de haberles impedido salir de Chiapas desde hace meses, y que por esa razón tuvieron que crear campamentos alrededor de las instalaciones y en otras zonas de esta ciudad.
Con las mochilas al hombro, los hijos sujetados de sus manos, algunas pertenencias y la esperanza de cruzar la frontera con Estados Unidos, estas poblaciones en tránsito migratorio han reiniciado su andar por rutas que apenas conocen, o de las que han sido advertidos por la peligrosidad que implica recorrerlas.
Por mensajes de texto, vía WhatsApp o llamadas, intentan establecer los puntos de encuentro con otros que avanzaron hace tiempo, incluso para tener la certeza de que están bien.
Los testimonios coinciden en que a diferencia de otras movilizaciones, esta vez el INM se negó a otorgar autobuses para su traslado a la Ciudad de México, lo que no detuvo la decisión de seguir su camino y presionar una posible entrada al país en donde esperan cumplir “su sueño” y mejorar las condiciones de vida para sus hijos, un hecho que esperan lograr antes de que Donald Trump asuma la presidencia de Estados Unidos por segunda ocasión y entonces enfrenten una política migratoria más excluyente.
Sin embargo, no todos comenzaron esta segunda marcha, aún quedan familias completas que esperan poder hacer su propia travesía, a miles de kilómetros de sus países de origen donde, aseguran, ya no había esperanzas de futuro y por eso están aquí y en otras ciudades de Chiapas, aunque esperan que no sea por mucho tiempo.

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