Cinthia Ruiz/ Diario de Chiapas
La preocupación por la salud de un familiar hospitalizado no es el único reto que enfrentan decenas de personas que permanecen día y noche en las inmediaciones del Hospital General “Dr. Jesús Gilberto Gómez Maza”; a la incertidumbre médica se suman los gastos diarios y las dificultades para permanecer durante horas, incluso semanas a las afueras del nosocomio.
Berta Gómez García, originaria del municipio de El Parral, llegó hace dos días para acompañar a su hija, quien fue ingresada de emergencia tras presentar fuertes dolores abdominales; actualmente, permanece bajo estudios médicos por un posible padecimiento hepático.
Aunque reconoció la atención brindada por médicos y personal del hospital, señaló que la espera fuera del área médica representa otro desafío para las familias.
La renta de sillas, el pago por el uso de sanitarios, la compra de alimentos y otros gastos cotidianos terminan acumulándose conforme pasan los días. En su caso, estima que el gasto diario ronda los 100 pesos, cantidad que puede incrementarse dependiendo del tiempo de hospitalización.
Mientras algunos familiares logran cubrir estos costos con apoyo de sus seres queridos, otros permanecen durante días enteros durmiendo en cartones, improvisando espacios para descansar o limitando incluso sus alimentos para reducir gastos.
Una realidad que se repite entre familiares
En los alrededores del Gómez Maza es común observar a personas que pasan noches enteras esperando noticias sobre la evolución de sus pacientes, soportando las altas temperaturas, las lluvias y la falta de espacios adecuados para descansar o asearse.
A ello se suma el pago por servicios básicos que se ofrecen en el exterior del hospital, como la renta de sillas, camas improvisadas, conexiones eléctricas o espacios para resguardar pertenencias, costos que representan una carga adicional para familias provenientes de otros municipios del estado.
Además, entre los propios familiares circulan constantemente señalamientos sobre la presencia de grupos o personas que cobran por el uso de ciertos espacios o servicios en las inmediaciones del hospital, situación que ha generado preocupación entre quienes permanecen durante largos periodos acompañando a sus pacientes.
La espera y el desgaste emocional
Más allá del gasto económico, el desgaste físico y emocional también comienza a hacerse evidente entre quienes permanecen afuera del hospital.
El cansancio, la incertidumbre y la separación de otros integrantes de la familia forman parte de la rutina diaria de quienes esperan una mejoría en la salud de sus seres queridos.
En el caso de Berta, la preocupación también alcanza a los hijos de su hija hospitalizada, quienes permanecen lejos de su madre mientras continúa el proceso médico.










