Hablar del desamor, también es salud emocional

Cinthia Ruiz/ Diario de Chiapas 

Hablar de las rupturas amorosas sigue siendo una deuda pendiente en el debate público, pese a que se trata de una de las experiencias emocionales más comunes y dolorosas en la vida de las personas. En un contexto donde febrero suele asociarse con el amor romántico y la idealización de la pareja, abrir el diálogo sobre el desamor se vuelve urgente. Así lo expuso la psicóloga y tanatóloga Vilma García, durante su participación en el espacio Tiempo de Mujeres, donde abordó el impacto emocional de las rupturas y la necesidad de resignificarlas desde la salud mental.

Durante la charla transmitida por Diario Multimedia, la especialista subrayó que el sufrimiento tras una separación no distingue edad ni género. Desde adolescentes hasta personas que enfrentan divorcios después de décadas de convivencia, el desamor aparece como una constante a lo largo del ciclo de vida. En muchos casos, explicó, el dolor no proviene únicamente de la pérdida de la pareja, sino de la ruptura de una expectativa construida a partir de ideales románticos profundamente arraigados

La falta de vínculos afectivos sanos en las primeras etapas de la vida, dijo, suele derivar en adultos que buscan en la pareja aquello que no recibieron, generando relaciones de dependencia, tolerancia al maltrato y miedo a la soledad. En ese sentido, el sufrimiento no está ligado al amor en sí, sino a la necesidad de llenar vacíos emocionales.

Uno de los puntos centrales del análisis fue el papel de la expectativa. García señaló que gran parte del dolor tras una ruptura proviene del amor idealizado promovido por películas, redes sociales y narrativas románticas tradicionales. 

Sin embargo, destacó una mirada más contemporánea, como la del psicólogo Walter Riso, quien plantea el amor desde el amor propio y no desde la carencia emocional. Y es así en como desde esta perspectiva, la especialista advirtió que muchas relaciones se construyen desde heridas no resueltas de la infancia.

En la práctica, explicó, el enamoramiento es una etapa química y temporal que eventualmente desaparece, dando paso a la decisión consciente de amar. Cuando esta transición no ocurre, la decepción se vuelve inevitable y la ruptura, devastadora para una de las partes.

La especialista llamó a replantear la forma en que se eligen las parejas y se conciben las relaciones afectivas. Reconocer que el amor también implica límites, reciprocidad y responsabilidad emocional y que no todo vínculo está destinado a perdurar es un paso fundamental para transformar el dolor en aprendizaje. Hablar del desamor, concluyó, no es señal de fracaso, sino una oportunidad para construir relaciones más sanas y conscientes en el futuro.

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