Iglesia rechaza mezcla de cultos

  • La mezcla de prácticas y rituales por parte de algunos creyentes católicos está fuera de la doctrina

Marco Alvarado / Diario de Chiapas

La mezcla de prácticas y rituales por parte de algunos creyentes católicos está fuera de la doctrina, la cual deben conocer perfectamente, ya que señala con claridad que no tienen cabida las adivinaciones, la astrología, el culto a la muerte ni los pactos, comentó el sacerdote José Díaz Velázquez.

Para la Iglesia Católica no es un secreto que entre sus practicantes hay quienes han incorporado en su vida espiritual otros conceptos, otras prácticas, llegando incluso a copiar oraciones y rezos, algo que Díaz Velázquez calificó como producto de la ignorancia.

“Hay un desconocimiento de la doctrina, de las escrituras, respecto a la orientación de nuestra fe, por ignorancia y en la búsqueda de soluciones fáciles, se integran en prácticas que la Iglesia Católica no avala”.

Este sincretismo preocupa a la Iglesia Católica porque hay creyentes que han copiado los elementos litúrgicos para incorporarlos, por ejemplo, en el culto a la Santa Muerte, la cual está plenamente rechazada por la doctrina católica, al señalar que la muerte es un estado, no una entidad que pueda ser santa o tener voluntad.

“Esas cosas están fuera de nuestra doctrina, no corresponden a Dios. Esas prácticas las han inventado y carecen de fundamento”, comentó.

Además, la búsqueda de caminos mágicos y de apoyo en entidades, se aleja por completo de la formación católica, cuya catequesis enseña al creyente los fundamentos de su fe, de las vicisitudes que puede encontrar en la vida, y a quién debe recurrir, destacó el clérigo.

Aunque México sigue siendo uno de los países con más católicos en el mundo, el porcentaje de fieles ha caído del 98 por ciento en 1950 a un 77.7 por ciento en 2020, y las proyecciones para 2026 muestran una aceleración en esta tendencia.

Esta “fuga” de fieles está ocurriendo hacia cultos que ofrecen respuestas más directas a crisis de seguridad, economía y falta de identidad.

Muestra de ello es el crecimiento de fórmulas religiosas que atraen a las masas con la idea que vincula a la fe directamente con el éxito económico inmediato, algo que choca con la visión católica del sufrimiento como valor espiritual.

Y en el caso del culto a la Santa Muerte o “Niña Blanca”, se estima que tiene entre cinco y 12 millones de seguidores en toda América.

Es un culto que integra a diversidad de sectores; atrae a personas en situaciones de riesgo; comercio informal, migrantes, personas LGBT+, y también sectores vinculados al crimen, que sienten que los santos tradicionales son demasiado “estrictos” o “morales” para sus realidades.

Sin embargo, en no pocas ocasiones el devoto de la “Niña Blanca” o de cultos esotéricos suele no abandonar la identidad católica. Se produce una identidad híbrida: el creyente que se bautiza, se casa por la Iglesia y celebra a la Virgen de Guadalupe, pero que recurre a la Santa Muerte para solicitar “protección” en ámbitos donde siente que la justicia no llega, una práctica que el catolicismo tradicional rechaza por completo.

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