Marco Alvarado / Tania Selvas Ruiz / Ainer González
Edición: Francisco Mendoza Diseño: Luis Méndez/ Diario de Chiapas
Con la partida de la administración municipal anterior y el desenamoramiento económico que esto implicó con la empresa Veolia y la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, parece que la actividad de la recolección de basura ya no es tan importante como años atrás.
La administración de Carlos Morales dejó pagada toda la deuda a la empresa recolectora de basura y con ello viene su desdén por servir, cuando mes con mes se les llenaba los bolsillos de dinero.
Los más afectados ante esta situación, como siempre, es la ciudadanía; cada colonia tiene algún tipo de problema con la basura, sin embargo, es evidente que no en todas partes están haciendo buen uso de los contenedores.
Por ejemplo, en la 2ª oriente y 17ª norte, en el barrio la Pimienta, dos contenedores se han convertido en un riesgo para la salud pública.
Las moscas revolotean el contenedor mientras de un lado escurre sangre y restos de carne de res.
“Necesitamos que el Ayuntamiento venga y atienda esto”, reclama Francelia Martínez Espinosa, vecina del lugar, y quien señala esta situación, y responsabiliza de ello a los vendedores del Mercado del Norte.
“Se negaron a que les pusieran contenedores, entonces vienen a esta esquina y aquí tiran los restos, por eso apesta”.
Noé Hernández Caballero, quien también vive a unos metros de estos contenedores, se une al reclamo de la vecina, sobre todo, a que termine el depósito de carne y otros restos en estos contenedores, además de que también necesitan más depósitos para la basura.
No muy lejos de ahí, en la 2ª poniente y 16ª norte, la señora María Luisa muestra “el cochinero” que deja la gente al depositar su basura, no en los dos contenedores que hay, sino afuera, además de que no cierran las tapas.
“Mire usted, cómo es posible que coloquen la basura afuera y no dentro del contenedor, y ahorita son unas bolsas, hay días en los que es un ‘cerro’ de basura afuera de los contenedores”, asegura.
Al parecer hay otros agentes dispersores de la basura: los pepenadores.
Al menos así lo considera Julieta Altúzar del barrio San Pascualito, quien dice que en la esquina de la 6ª sur y 6ª poniente “las personas que buscan plástico y otros materiales abren las bolsas y dejan tirado lo que no les interesa”, además, como también ocurre en el barrio La Pimienta, no falta quien deje tirado el cadáver de algún animal, complicando la convivencia de los habitantes con estos depósitos para los desechos domésticos.
Una mala decisión
A pesar de que los contenedores han sido positivos para la recolección de basura, uno de los personajes que más ha peleado con la empresa Veolia es Héctor Montesinos, activista ambiental, quien, desde el inicio de operaciones de esta empresa en la capital chiapaneca, ha sido señalado y perseguido por ir en contra de los intereses de este consorcio.
El ecologista señaló como un grave error la puesta en operaciones de los contenedores de basura en Tuxtla Gutiérrez sabiendo que, en otras entidades del país, nada más empeoró la problemática de la contaminación.
“Fue un gran error haber puesto los contenedores. Yo se los dije porque se documentó, viajamos a Querétaro a Aguascalientes y Mérida, en donde se trataron de implementar los contenedores y simplemente no funcionó. Por eso, esos tres estados que son los más limpios de la república regresaron a la recolección de basura casa por casa, como se hacía antes”.
En vías de concluir el contrato entre el gobierno municipal y la empresa antes denominada Proactiva y ahora Veolia en el 2026, Montesinos destacó que la empresa no tiene la mínima intención de mejorar el servicio de recolección y mucho menos, invertir en el mantenimiento de los contenedores.
“La recolección cada día está peor en la ciudad. El parque vehicular que le están dejando al ayuntamiento es pura chatarra y si te das cuenta los días que te dicen que va a pasar a recoger la basura pues no pasa”.
Esta problemática, reiteró el activista, que le está costando muy caro a cada uno de los ciudadanos que habitan Tuxtla Gutiérrez, y no sólo en lo económico sino en la salud y el medio ambiente.
“El dejar un contenedor, más la irresponsabilidad del ciudadano, que no la saca un día y al otro día la vuelve a sacar, pues te genera otro foco de contaminación, porque ahí te genera lixiviados. Y la empresa que tienen contratada para darle el aseo a los contenedores pues lo que hace es voltearlos y los lixiviados quedan regados en la calle. Entonces es un desastre ecológico, lo que está haciendo Veolia y las autoridades ni una se involucra”.
Ante la omisión de las autoridades de los tres niveles de gobierno, Héctor Montesinos destacó que lo único viable, es regresar a la recolección de basura a través del camión que anuncia con una campana su llegada.
Separación de basura
A pesar del creciente volumen de desechos que genera la capital chiapaneca, las calles, parques y mercados públicos carecen de un sistema eficiente de separación de basura. La ausencia de botes diferenciados para residuos orgánicos e inorgánicos no solo impide una cultura ambiental básica, sino que fomenta el desorden y deteriora la imagen urbana.
En un recorrido por calles y zonas emblemáticas como el parque 5 de Mayo, el Parque Central y el Parque de la Marimba, se constató que en la mayoría de estos espacios no existe infraestructura que permita a la ciudadanía separar sus desechos. La basura se acumula en montones improvisados o en contenedores genéricos que, al mezclarse, hacen inviable su aprovechamiento.
Durante el recorrido también se observó que, si bien algunos parques cuentan con botes de basura —muchos con más de dos décadas de antigüedad—, solo una decena ofrece doble disposición para residuos orgánicos e inorgánicos. La mayoría de los contenedores son de tipo único, sin señalización o diferenciación, lo que anula cualquier intento de separación desde el origen.
Esta condición no sólo refleja abandono institucional, sino un desconocimiento estructural sobre la gestión moderna de residuos sólidos. La falta de botes adecuados limita la posibilidad de educar y fomentar hábitos responsables entre la población, especialmente en espacios públicos donde debería promoverse el ejemplo.
La falta de un sistema de recolección selectiva se suma a un problema estructural de gestión de residuos sólidos en el municipio, que no ha sido atendido con seriedad por parte del Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez. Pese a los discursos sobre sustentabilidad, en la práctica no hay campañas visibles de concientización ni acciones concretas que promuevan el reciclaje o la reutilización de materiales.
Vecinos de la colonia centro, por ejemplo, denuncian que ni siquiera en escuelas, hospitales o espacios deportivos hay botes que inviten a separar residuos.
Este abandono por parte del gobierno municipal no sólo representa una falla en términos de políticas ambientales, sino también en salud pública. La acumulación de residuos mezclados genera malos olores, presencia de fauna nociva y posibles focos de infección, especialmente en temporada de lluvias.
Mientras tanto, colectores informales y recicladores urbanos —quienes dependen del material recuperable— deben hurgar en bolsas revueltas, exponiéndose a objetos cortantes y desechos orgánicos contaminados.
La ciudadanía exige una intervención urgente y organizada para establecer una política clara de separación, con rutas diferenciadas de recolección, campañas educativas y sanciones para quienes incumplan.










