Marco Alvarado/Diario de Chiapas
La “cuesta de enero” es resultado de una cultura que no toma en cuenta los ingresos y la capacidad de endeudamiento, pero ahora, con la inflación, puede llegar a prolongarse hasta cuatro meses.
En opinión del contador público, David Meza Montes, la mayoría de la población compromete su capacidad de pago en diciembre, especialmente porque se reciben ingresos extraordinarios como el aguinaldo.
“Hay un exceso en los gastos y en el uso del crédito, por eso cuando llega enero comienzan los problemas con las deudas que arrastran”, a lo que se suman pagos como el impuesto predial, emplacamiento, mensualidades de tiendas departamentales, despensa, entre otros.
Los gastos que se acumulan a fin de año son, en opinión del especialista, lo que vuelve una cuesta la primera quincena del año, aunque en los casos más complicados, son tres y cuatro las quincenas que deben “estirarse” para salir a flote.
“Para este año se prevé una cuesta más crítica con una inflación superior al seis por ciento de la canasta básica”.
Como ya no se pueden remediar los gastos decembrinos, propone que las familias realicen reajustes en sus gastos y, ahora sí, empleen sus recursos de manera adecuada.
“Hay que cubrir los gastos fijos y los gastos de impuestos, hay que hacer un presupuesto y saldar las deudas; lo recomendable es no adquirir más deudas, cambiar los hábitos de compra, dejar los gustitos por cosas que realmente sean necesarias”.
Otra opción es comprar en los mercados públicos en lugar de pedir comida, preparar la comida en casa, usar el transporte público, buscar ingresos adicionales al trabajo que se tiene y buscar las ofertas, pero comprar lo que realmente se necesita.
Si la capacidad de pago ya está comprometida, la recomendación es revisar los gastos hasta que se recupere la liquidez necesaria, porque de no hacerlo el nuevo año tendrá un comienzo tortuoso.
“Lo ideal es ahorrar, usar 80 por ciento de los ingresos para gastos fijos y ahorrar un 20 por ciento, pero si no es posible esta cantidad, ahorrar lo más que se pueda, pero no adquirir deudas que no sean prioritarias”.










