Una de cada diez especies ha tenido que modificar su territorio para intentar sobrevivir al aumento de las temperaturas en el planeta
Marco Alvarado / Diario de Chiapas
Un estudio internacional revela que aproximadamente una de cada diez especies de mariposas
conocidas ha tenido que modificar su territorio para intentar sobrevivir al aumento de las temperaturas en el planeta.
El análisis, considerado el más completo y ambicioso realizado hasta la fecha sobre el tema, contó con la participación de Jorge Leonel León-Cortés, investigador
especializado en ecología de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), junto a un equipo multidisciplinario de científicos de diversas partes del mundo.
Para dimensionar el impacto de la crisis climática sobre las mariposas, el equipo analizó seis mil 182 registros correspondientes a mil 758 especies en 105 países. La investigación no solo revisó la literatura científica en inglés, sino que incorporó estudios en múltiples idiomas y el conocimiento directo de especialistas regionales.
Los resultados indican que cerca del 80 por ciento de los cambios de distribución registrados responden directamente al cambio climático y al incremento de eventos meteorológicos extremos.
Más de una cuarta parte de las especies evaluadas ha visto reducido su rango geográfico de presencia y cerca del 22 por ciento ha comenzado a desplazarse hacia altitudes más elevadas en busca de zonas más frescas.
Uno de los hallazgos que genera mayor alarma en la comunidad científica es la situación en los trópicos. A diferencia de las regiones templadas, en las zonas tropicales apenas se han documentado desplazamientos hacia mayores altitudes.
En Chiapas hay registradas entre mil 200 y mil 250 especies de mariposas diurnas, lo que representa aproximadamente el 60 por ciento de todas las especies del país. Esta enorme riqueza se debe a la variedad de ecosistemas del estado, sin embargo, las mariposas en Chiapas enfrentan amenazas por el cambio de uso de suelo para la ganadería extensiva, la agricultura de monocultivo y la expansión urbana.
Aunado a la aplicación masiva de pesticidas y herbicidas, que elimina no solo a los adultos, sino a las plantas hospederas de las que se alimentan las orugas en sus primeras etapas de desarrollo.
Incluso hay riesgos por sus características emblemáticas y vistosas, por las que sufren presión por captura no regulada destinada al coleccionismo, artesanías o comercio de recuerdos.
Como lo señala la investigación reciente, el desplazamiento de las mariposas no solo se ven frenado por el calor, sino por la destrucción y fragmentación de los ecosistemas. La tala de bosques, la expansión urbana y la agricultura intensiva han dejado parches aislados de vegetación, creando barreras insuperables para que los insectos migren hacia zonas con un clima más propicio.
Las mariposas son consideradas por los ecólogos como excelentes bioindicadores: su sensibilidad a los cambios ambientales permite evaluar el estado de salud general de los ecosistemas. Si las mariposas están sufriendo transformaciones drásticas en su población y territorio, es una señal de advertencia para el resto de la biodiversidad.










