La iglesia crea puntos de atención a migrantes

Marco Alvarado / Diario de Chiapas
Luego del llamado a la comunidad católica mexicana por los efectos que podría tener la nueva política migratoria de Estados Unidos, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) dio a conocer el sitio electrónico https://depmh.org/mapa/, en el que informa sobre la ubicación de puntos de atención a la población migrante, tres de ellos ubicados en Chiapas.
A través de la Dimensión de Pastoral de Movilidad Humana, los obispos mexicanos plantean que, ante una posible crisis migratoria por las políticas que anunció el presidente Donald Trump, el país debe prepararse para apoyar a los migrantes y deportados con alojamiento, alimentación, atención médica y trámites legales.
Si bien esta crisis migratoria tendrá efectos más visibles en la zona norte, con el retorno de cientos de miles de personas, también está el hecho de que la frontera sur, en Chiapas, ha sido el epicentro de una intensa y creciente movilización de personas de Centro y Sudamérica, muchas de las cuales continúan sin poder llegar a Estados Unidos, una búsqueda que ahora parece imposible de conseguir.
En el caso del estado, estos lugares son Casa Mambré, ubicada en el barrio Chichimá, de Comitán; el Servicio Pastoral a Migrantes San Martín de Porres, en el barrio San Ramón, de San Cristóbal; y la Casa del Migrante “Jesús Esperanza en el Camino”, en el barrio San Francisco, de esta ciudad.
De acuerdo con la CEM, la difusión de estos centros de atención es de suma importancia, y se suma otras acciones que buscan atender de manera integral a cada una de las personas que buscan el llamado ‘sueño americano’.
Y que también es parte de las acciones en albergues y centros de atención para que encuentren techo y alimento; atención física, emocional y espiritual; ayuda para contactar a sus familias y obtener la documentación que necesiten; así como asesoría legal para realizar trámites.
Ante este escenario la Pastoral de Movilidad Humana está fortaleciendo sus vínculos y comunicación, a fin de estar atentos a la situación local, nacional e internacional.
Compromiso que no se limita al ámbito eclesiástico, sino que extienden su invitación a sumar esfuerzos con las autoridades federales, estatales y municipales, así como con las organizaciones religiosas y civiles, para ofrecer a los migrantes, deportados y solicitantes de refugio una mejor condición.

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