Escribir literatura infantil implica un proceso emocional y técnico que inicia recordando al niño que uno fue

Cinthia Ruiz /Diario de Chiapas

El escritor Chiapaneco Luis Antonio Rincón, autor de 28 libros para niños, jóvenes y adultos, compartió su proceso creativo, los orígenes de su carrera literaria y los proyectos que prepara para 2025. En una conversación abierta y llena de reflexión, Rincón habló sobre cómo concibe la escritura como un ejercicio de identidad narrativa y cómo cada obra ocupa un lugar especial en su trayectoria.

El oficio de escribir según la edad del lector

Para Luis Antonio, escribir literatura infantil implica un proceso emocional y técnico que inicia recordando al niño que fue. “Cuando voy a escribir algo para niños pienso mucho en la edad de los niños. Me recuerdo a esa edad. Pienso en lo que me habría gustado vivir y desde esa perspectiva empiezo la primera línea”, explica.

Su metodología se organiza a partir de una “escaleta”, un esquema donde estructura los pasos principales de la historia, evalúa la extensión del texto y selecciona el vocabulario adecuado. Una vez que se coloca en ese lugar, el de narrador infantil, escribe desde ese papel, como si fuera un actor que cambia de personaje según la historia que debe contar.

Lo mismo ocurre cuando escribe para jóvenes o adultos: se posiciona en un narrador distinto, con una voz y una mirada nuevas. “A veces soy un narrador para niños; a veces para jóvenes y, en otros momentos, soy un narrador para adultos. Me posiciono desde ese carácter.”

Un comienzo inesperado: la invitación a escribir ficción

Su carrera literaria nació de manera accidental. A los 32 años, una profesora argentina a la que admiraba, leyó su tesis de maestría y le sugirió alejarse de la academia para intentar la escritura de ficción. “Alguna posibilidad te veo por ahí”, le dijo. Aquella frase cambió su vida.

Más tarde, una amiga pedagoga lo animó a escribir cuentos infantiles. Luis Antonio escribió sus primeros textos de forma intuitiva, sin saber de técnicas narrativas ni estrategias literarias. En pocos meses, sus obras comenzaron a destacar de forma sorprendente.

Ganó un premio nacional de cuento convocado por la UNAM, luego el Premio Internacional de Cuento Infantil. Y en medida también obtuvo una mención honorífica en el Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos.

Más allá del éxito, Rincón asegura que lo que lo enamoró fue ese estado de trance creativo: “Me fascinaba meterme en las historias, perder conciencia de mí mismo y entrar a ese mundo que está entre la pantalla y mi mente”. Ahí comienzan a suceder cosas que imagino y empleo”.

Entre sus libros, ninguno pesa más: “En todos puse el alma”

Aunque tiene 28 libros publicados, elegir un favorito es imposible para él. Describe su obra como un costal lleno de historias donde podría meter la mano y sacar cualquiera sin dudarlo. “Todos me han dado innumerables satisfacciones”, afirma.

Aun así, reconoce que algunos han tenido mayor visibilidad pública. Cayun Mapache dirigido a niños de ocho a diez años, ha sido disfrutado también por adultos. El sueño del cóndor, para jóvenes, obtuvo el Premio Nacional de Literatura Juvenil Fenal-Norma. Y La Nana Concepción, novela para adultos, mereció el Premio Amado Nervo de novela breve y actualmente busca editorial para una segunda edición debido a su éxito.

Pero, entre todos, Itzelina y los rayos del sol sigue brillando como una pieza que trascendió fronteras. “He perdido el control sobre ese cuento”, admite entre risas, al relatar que existen al menos una veintena de videos creados por lectores de diferentes partes del mundo.

Proyectos 2025: un nuevo libro infantil y una gira literaria

Luis Antonio se encuentra cerrando compromisos este año y ya trabaja en la planeación de un nuevo libro para niños. El manuscrito lo iniciará en enero, pero el proceso preparatorio —estructurar, pensar temas y vocabulario— ya está en marcha.

Sobre sus actividades públicas, comentó que pausó presentaciones debido a los viajes y el desgaste físico, pero en 2026 retomará una agenda llena. Tendrá eventos con la UNACH, con la Dirección de Publicaciones, con un colegio de Chiapas y un ciclo de charlas en el Estado de México, que iniciará a mediados de enero. “Siempre que hago presentaciones trato de que sea una pequeña gira donde haga cinco o seis seguidas”, dijo.

Además, tiene varios manuscritos pendientes de revisión. “Hay textos que valen mucho la pena, pero hay que afinarlos. Cuando termine esta novela infantil, en lugar de empezar otra, quiero dedicarme a corregir esas obras”.

Un mensaje para quienes quieren escribir y para los jóvenes lectores

Luis Antonio reflexiona sobre el reto de la literatura frente a la tecnología, sin caer en nostalgia ni resistencia. Reconoce que los jóvenes hoy están rodeados de videojuegos, redes sociales y videos cortos, lo que ha reducido los índices de lectura. Sin embargo, también observa a miles de niños y adolescentes que llenan las ferias del libro.

Por eso, su mensaje es doble.

A los escritores les lanza un desafío directo: competir con la tecnología. “Hagan historias tan interesantes que desde el primer renglón atrapen al lector. No vamos a eliminar a las tecnologías; al contrario, debemos dar cien pasos al frente para que lo que escribimos sea más poderoso.”

Y a los jóvenes, lectores y no lectores, les deja una invitación sencilla pero contundente: “Siempre hay un libro para ti.” Solo basta abrir uno y leer las primeras líneas.

Con la convicción de que aún hay mucho que recuperar en el hábito lector, el escritor concluye seguro de que la literatura sigue viva y vibrante: “Todavía tenemos un gran público y chance de recuperar el terreno que hemos perdido”.

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