Marco Alvarado / Diario de Chiapas
Una amenaza se extiende sobre el jaguar, ícono de la fauna americana que alguna vez recorrió vastas extensiones desde Norteamérica hasta la Patagonia, y que hoy enfrenta otro desafío: la medicina tradicional China.
Si bien la demanda de China por huesos y órganos para su farmacopea tradicional no es un fenómeno nuevo, desde hace una década está ocurriendo la búsqueda de jaguares, alertó el especialista en manejo ambiental, y con una experiencia de más de dos décadas en el estudio de los jaguares, Carlos Javier Navarro.
“Los primeros casos se reportaron en Surinam, en Bolivia, en el que ciudadanos chinos comenzaron a comprar colmillos y otras partes de estos animales”, explicó en una entrevista este reconocido fotógrafo de la vida salvaje, quien fue invitado por la Unicach para hablar sobre su experiencia documentando la presencia de jaguares en distintas partes de México y el continente americano.
Pese a que hay una protección en todos los países donde el jaguar tiene presencia, esta búsqueda alimentó la cacería ilegal y el interés del mercado negro por hacerse con más ejemplares.
Como lo explica Navarro “la medicina tradicional china encontró en el jaguar a un sustituto del tigre de bengala, del que por siglos han usado distintas partes para elaborar recetas supuestamente curativas”.
Aunque China tiene una tradición milenaria en la elaboración de diversos preparados, no existe evidencia científica sobre el efecto terapéutico del uso de dientes, colmillos, cuernos y otras partes de cuerpos de animales, los cuales son sacrificados por miles cada año para poder obtener estos “ingredientes”.
“Es una amenaza moderna, preocupante, porque China tiene un historial de no hacer caso a presiones internacionales, y por sí sola, China es la fuerza motriz de la cacería y tráfico ilegal de una gran cantidad de especies que actualmente están en gravísimo peligro de extinción”.
Esta cacería ilícita se suma a la ya crítica pérdida de hábitat, una práctica que dibuja un panorama sombrío para el animal que simbolizó el poder y la divinidad para culturas precolombinas, y que ahora es víctima de un conjunto de creencias cuya rentabilidad económica lo coloca en grave riesgo.
“Es una amenaza moderna, preocupante, porque China tiene un historial de no hacer caso a presiones internacionales, y por sí sola, China es la fuerza motriz de la cacería y tráfico ilegal de una gran cantidad de especies que actualmente están en gravísimo peligro de extinción”.
Esta cacería ilícita se suma a la ya crítica pérdida de hábitat, una práctica que dibuja un panorama sombrío para el animal que simbolizó el poder y la divinidad para culturas precolombinas, y que ahora es víctima de un conjunto de creencias cuya rentabilidad económica lo coloca en grave riesgo.










