México podría elevar su capacidad de influencia en la transformación de los organismos financieros multilaterales, y en la agenda del cambio climático
Tania Selvas Ruiz / Diario de Chiapas
Con la próxima entrada en vigor de aranceles para algunos productos que son exportados a Estados Unidos, considerado un escenario geopolítico y comercial global complejo por los expertos, la reciente participación de México como país observador en la Cumbre BRICS 2025 representa una señal clara de interés por explorar nuevas rutas de cooperación internacional, señaló Edmundo Enciso Villarreal, especialista en Comercio Exterior.
En este sentido, destacó que el bloque BRICS, conformado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica y ampliado con Egipto, Irán, Etiopía, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, es una oportunidad para diversificar su presencia internacional y reducir con ello la dependencia comercial con el país vecino del norte.
“Un mayor acercamiento con los BRICS podría fortalecer a México en varias dimensiones: abrir nuevos mercados en Asia, África y Europa del Este. Acceder a fuentes alternativas de financiamiento a través del Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) y establecer lazos tecnológicos e innovadores en sectores clave como la inteligencia artificial, la biotecnología y las energías renovables”.
Sumado a ello, indicó que México podría elevar su capacidad de influencia en la transformación de los organismos financieros multilaterales, en la agenda del cambio climático y en las nuevas reglas del comercio internacional.
“El aprendizaje de políticas exitosas implementadas por países BRICS en materia de diversificación productiva, inversión en infraestructura y fortalecimiento de capacidades científicas representa una oportunidad que no debe desaprovecharse”.
Sin embargo, alertó sobre los riesgos que este movimiento implica, especialmente frente al giro proteccionista que ha retomado Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump, donde el uso de aranceles como medida de presión, las tensiones migratorias y la posibilidad de un deterioro en la relación comercial en el marco del T-MEC deben ser considerados con seriedad.
“Una mayor cercanía con potencias como China o Rusia podría ser percibida por Washington como una señal de distanciamiento estratégico, lo que traería consecuencias en sectores económicos clave”.










