Tania Selvas / Diario de Chiapas
Las tensiones económicas entre Estados Unidos y sus socios comerciales están marcando una estabilidad en el orden global, y México corre el riesgo de quedar atrapado entre una potencia en declive y un nuevo eje de poder internacional si no redefine de inmediato su estrategia comercial y de política exterior; señaló Edmundo Enciso, presidente de la Comisión de Nearshoring y Comercio Exterior de la Coparmex.
Debido a esta condición, advirtió que el país “no puede seguir actuando como si el siglo XXI tuviera las mismas reglas que el siglo XX porque el modelo de subordinación comercial y diplomática con EU está agotado y, ahora, el proteccionismo, los aranceles y las deportaciones masivas afectan directamente al empleo, a las remesas y a la industria exportadora mexicana”.
De acuerdo con el análisis del contexto internacional, el también agente aduanal señaló que la política comercial de Estados Unidos se ha vuelto cada vez más unilateral y punitiva, debido al debilitamiento estructural de su economía.
Los aranceles impuestos, incluso anunciados como amenaza al acero, al sector automotriz o a productos agrícolas, están teniendo efectos devastadores sobre las cadenas de valor en América del Norte, lo que, sumado al endurecimiento migratorio y la deportación masiva de trabajadores mexicanos, está desestabilizando, recortando remesas y colapsando el empleo local.
“Se está afectando la médula de nuestra economía. El sector exportador y el flujo de remesas que representaron más del 17 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) mexicano en 2024 están en declive. Nos están devolviendo trabajadores para los que no hay empleos, mientras se destruyen los empleos que sí existían en la industria de exportación”.
Debido a ello, consideró que México tiene una oportunidad histórica para diversificar sus alianzas sin romper con Estados Unidos, sino para equilibrar la relación y desarrollar una política exterior autónoma, que ponga los intereses de México al centro.










