Niñez chiapaneca, con desnutrición

Marco Alvarado / Diario de Chiapas

En Chiapas más de 140 mil niños y niñas crecen actualmente con algún grado de desnutrición, según los datos más recientes del Atlas de Riesgos para la Nutrición de la Niñez en México. 

El informe, elaborado por Save the Children México y el Centro de Excelencia e Innovación para los Derechos y Oportunidades de la Niñez (Ceidon), sitúa a la entidad en los primeros lugares nacionales en desnutrición crónica y talla baja.

El análisis advierte que la precariedad nutricional no es una cifra aislada: 21 de cada 100 menores de cinco años presentan deficiencias que comprometen su desarrollo físico y cognitivo de forma irreversible.

La problemática se extiende a la calidad de la sangre y el sistema inmune. Se estima que más de 200 mil menores en el estado padecen anemia. Lejos de ser un simple cuadro de cansancio, esta condición se traduce en dificultades de aprendizaje y una vulnerabilidad crítica ante infecciones recurrentes.

En las zonas rurales y de alta marginación, la carencia de Zinc y Vitamina A agrava el panorama, ya que la deficiencia de Zinc se vincula directamente con la persistencia de cuadros diarreicos y el estancamiento de la talla.

Mientras que la falta de Vitamina A debilita las barreras naturales del organismo contra enfermedades infecciosas.

Factores económicos han empujado a las familias a sustituir alimentos tradicionales por productos industriales ultraprocesados, lo que ha generado un fenómeno contradictorio: la coexistencia de la desnutrición con el exceso de peso en las mismas comunidades y centros urbanos.

Ante este escenario, podría haber una solución de alto impacto y bajo costo. El investigador Gilber Vela Gutiérrez ha liderado desde 2007 una línea de estudio centrada en el suero de leche, un subproducto de la industria quesera que históricamente ha sido desperdiciado.

De acuerdo con el investigador llevamos años tirando el suero, sin imaginar que tiene compuestos con alto valor nutricional.

El especialista explica que este líquido posee proteínas con efectos antioxidantes, anticancerígenos, antimicrobianos y antivirales.

Y no se trata de unos cuantos litros, ya que por cada kilo de queso producido en Chiapas, se generan nueve de suero. Con una producción estatal estimada en 510 mil litros diarios, el potencial para la seguridad alimentaria es masivo.

En el Laboratorio de Investigación y Desarrollo de Productos Funcionales (LIDPF), los científicos han logrado transformar este recurso en alimentos estratégicos, como una papilla infantil que ha sido probada con éxito en niños del municipio de Venustiano Carranza, mostrando resultados alentadores en la recuperación nutricional.

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