No es simple contaminación

Marco Alvarado/ Diario de Chiapas
La capa brumosa sobre el cielo de Tuxtla Gutiérrez está compuesta de partículas muy pequeñas, fáciles de inhalar que, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, son altamente nocivas para el ser humano.
Son tan pequeñas que atraviesan con facilidad los tejidos, viajan en el torrente sanguíneo, y son capaces de llegar a los alvéolos pulmonares.
Investigaciones en grandes ciudades del mundo han vinculado esta contaminación por combustión, quemas y actividades industriales, con afectaciones cardiovasculares, cerebrales, incluso diabetes e hipertensión.
Una evaluación de la OMS determinó que la contaminación del aire por partículas PM 2.5, como se está presentando en la capital de Chiapas, es carcinógena para el ser humano y está estrechamente relacionada con la incidencia al cáncer de pulmón. También se le relaciona con el cáncer de vías urinarias y vejiga.
Las PM2,5 son partículas 100 veces más delgadas que un cabello humano, y está asociadas a la exacerbación de enfermedades de tipo respiratorio, tales como la bronquitis, y más recientemente también se han analizado y demostrado sus efectos sobre dolencias de tipo cardiovascular.
Además estas partículas de menor tamaño están compuestas por elementos que son más tóxicos, como metales pesados y compuestos orgánicos, por ello es que la evidencia científica señala que estas partículas tienen efectos más severos sobre la salud que las más grandes.

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