Los más vulnerables en esta dinámica son los adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con discapacidad
Marco Alvarado / Diario de Chiapas
En el frenético entorno de la movilidad tuxtleca, el peatón ha sido relegado a un estado de extrema vulnerabilidad.
La calle se ha convertido, en la práctica, en una pista de carreras donde los vehículos motorizados imponen la ley, dejando a los caminantes, especialmente a los grupos sensibles, a merced de la falta de empatía y la imprudencia al volante.
Datos de este año evidencian la gravedad del problema: los accidentes de tránsito han registrado un alarmante aumento del 78 por ciento, con la casi totalidad de los siniestros atribuidos al exceso de velocidad.
Para el Organismo de Seguridad Vial en Chiapas, los más vulnerables en esta dinámica son los adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con discapacidad.
“Si bien el peatón también comparte algo de responsabilidad al cruzar una vialidad… lo cierto es que la mayor parte recae en el conductor de un automóvil o motocicleta, quienes deben respetar límites de velocidad al circular y, especialmente, los cruces peatonales”, señaló Shiomara Cristina Romero Pascacio, fundadora del organismo.
La especialista recordó que es precisamente esta población más vulnerable la que, por edad o condición física, requiere de mayor cuidado.
Muchos, por ejemplo, tienen dificultades o les es imposible utilizar un puente peatonal, lo que subraya la importancia crítica de respetar los cruces de cebra.
A pesar de que el reglamento de tránsito es claro, indica que antes de aproximarse a un cruce cebra se debe disminuir la velocidad para dar tiempo al peatón, esta norma es sistemáticamente ignorada en Tuxtla Gutiérrez.
Romero Pascacio concluye que la raíz del problema es doble: “Falta empatía tanto como educación vial”.
Mientras la responsabilidad del peatón se limita a hacer contacto visual, no distraerse y cruzar en lugares indicados, la exigencia al conductor es mucho mayor: “debe respetar la señalética, los límites de velocidad, y entender que las calles y avenidas no son pistas de carrera”.










