Entonces, escribo
Damaris Disner
Por la tarde desempolvé un libro que tiene conmigo más de 30 años: “Taller de prácticas periodísticas II (Opinión periodística e influencia social)”, compilado por Rosa María Valles Ruíz, ed. por la UNAM, en su momento fue el que trabajábamos con la maestra Carmen Marín, cuando estudié la licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la ahora Benemérita Universidad Autónoma de Chiapas. A pesar de mis múltiples mudanzas y diversos procesos donde he perdido, regalado o vendido libros, creo que es de los pocos que aún conservo.
¿El motivo? Me pidieron una asesoría para una joven de preparatoria. Al parecer le habían solicitado un ensayo, pero al estar junto con su madre en el espacio cultural independiente que dirijo, me comentaron que era la reseña de una serie. El libro de prácticas periodísticas fue un aliado en traer a mi memoria diversos recursos para una redacción amena y ágil. En la introducción hacen referencia que se aproximaba el año 2000 -el libro salió cinco años antes- haciendo un recuento de adelantos tecnológicos que no le llegan a toda la ciudadanía y en el ámbito periodístico los de opinión tampoco estaban a su alcance.
Me pregunto en este recién estrenado 2026, que parece ir a galope porque ya estamos a mediados del segundo mes, ¿Qué diferencias son fundamentales de hacerse notar en el periodismo cultural de antaño y el actual? ¿Ha cambiado nuestra manera de recibir la información? ¿Quiénes están capacitados para emitirla?
Yo, que pertenezco a la primera generación de comunicólogos (1993-1997), de manera escolarizada, porque anteriormente en la Unach hubo una generación en sistema abierto, puedo deducir que los cambios han sido desde lo imperceptible hasta lo vertiginoso cuando las redes sociales hicieron su aparición.
En Chiapas hubo varios momentos de boom cultural, una de esas épocas fue la de los años noventa, donde a la par de publicaciones que tenían la sección de cultura había espacios autogestivos desde donde se generaban, además de los institucionales. Es imprescindible mencionar a la revista Este Sur, que dirigía Pepe López Arévalo (+), uno de sus excelentes fundadores fue el escritor y director teatral, Héctor Cortés Mandujano, quien hasta ahora continúa escribiendo sus columnas, que con el tiempo han cambiado de nombre, una de ellas es “Casa de Citas” y la otra “Polvo del Camino”, ambas se publican en medios electrónicos.
También contaban con la destreza periodística de Sarelly Martínez Mendoza, maestro fundador de la carrera de Ciencias de la Comunicación y también otro de los fundadores de Este Sur, que en la actualidad publica en Chiapas Paralelo y en redes sociales sin mermar su compromiso como comunicador y formador de infinidad de generaciones.
El Este Sur se distinguía por sus reportajes de la vida cotidiana, de lugares pocos conocidos para la mayoría como la zona galáctica, donde aún ejercen las trabajadoras sexuales, pero también cubrían la guerrilla que se inició en 1994 con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Y cómo decía Julio Cortázar, no es el qué, si no el cómo se cuenta. Entre esas notas de color y reportajes extensos, la verdad florecía para mostrarnos otras realidades y era la charla cotidiana en los cafés o eventos artísticos.
Durante muchos años El Heraldo de Chiapas se distinguió por su sección de Cultura, que inició su edición en abril del 2004 con seis páginas, su pionera fue Valeria Valencia Salinas, referente en el periodismo del estado, que con su estilo único hacía que el periódico ganara más lectores. Vale fue mamá y lo que empezó como una colaboración ocasional, permitió que me dieran la oportunidad de editarla con su generosa recomendación. Las anécdotas que sucedieron en esta época fueron tantas y tan variadas, como aquella ocasión en que un perro, utilizado en África para cazar leones, casi se le avienta a matar al fotógrafo que me acompañaba cuando entrevisté a un escultor, todo por darle un flashazo al Crestado Rodesiano. Sí, el periodismo cultural, tiene su alto grado de adrenalina.
En el año 2010 se fundó la Asociación de Periodistas Culturales “Trozos de Sol”, homónimo del poema de Efraín Bartolomé, donde fui presidenta, elegida por los compañeros y compañeras. Entre otras actividades, realizamos un reconocimiento a Cortés Mandujano, como el Mejor Dramaturgo, dentro de los Premios Puerta, pero en ese año murió mi madre, hubo muchos cambios en mi vida personal y laboral, los demás compañeros se dispersaron y la Asociación no continuó, años después una periodista quiso retomarla autonombrándose presidenta. Nadie la reconoció. Y se quedó en un sueño juvenil la iniciativa originada por el genuino deseo de fortalecernos y profesionalizarnos más.
Necesario volver la mirada a la Revista Enheduanna, cultural y feminista, donde se visibilizaba la creación hecha por mujeres, documentada por mujeres. Fundada en noviembre del 2015, su directora fue Cinthya Vasconcelos, activista con más de 20 años de actividad constante, quien junto a otras mujeres periodistas como Valeria Valencia, Karla Gómez, Sandra de los Santos, Karina Álvarez, permitieron que la voz de las mujeres fueran de opinión en el periodismo hecho en Chiapas, de manera virtual e impresa.
Es imposible pasar por desapercibido que ahora son escasas las secciones de cultura en los pocos periódicos impresos que aún sobreviven en el estado. Darwin Mendoza, labora para el Cuarto Poder y Luis Gordillo es el editor de Cultura en el Diario de Chiapas; es importante resaltar que Emmanuel Grajales Clavel, cronista y ensayista, que edita la sección Metrópolis en la misma empresa ha destacado a la par en su trabajo periodístico.
Aunque se rema contra marea, las redes sociales parecen llevar la delantera, con su minutero casi al oído. Es usual encontrarnos con la leyenda del tiempo de lectura, que se resume a uno o cinco minutos como máximo. Ahora ya no se abre el periódico para empezar el día con la información relevante, basta deslizar el touch para hallar noticias como ráfagas, que en ocasiones se percibe la poca importancia de la buena redacción dándole prioridad a la primicia.
Los reportajes, los artículos de opinión, los ensayos, la reseña crítica se han alquimizado en memes, carrusel de Instagram, tik toks o comentarios en feisbuc que dan por verdadero aquello que se replica con más likes o se encorazona.
Y si esto fuera poco llega la Inteligencia Artificial, tan utilizada por los jóvenes, y los no tan jóvenes, para resolver en unos segundos la redacción que les puede implicar tiempo de investigación y les impida ver sus series coreanas. Aunque se lea a chascarrillo se ha convertido en una neblina virtual que va cubriendo las aulas escolares, las oficinas burócratas y tal vez, hasta las cartas de amor o poemas que mañana deambularán en la virtualidad.
La neblina cibernética parece nublarnos la conciencia, pero no es tan perjuiciosa si continúan existiendo los periodistas que hacen del lenguaje una orfebrería de palabras para acuñar momentos que se vuelven inmortales al despertar nuestros sentidos al contemplar a través de la palabra escrita u oral alguna danza, exposición fotográfica o la presentación de un libro, como lo hacen de manera tan acertada Karla Gómez que con “Alcaraván cultural” registra la cultura que se vive en los pueblos o Azalia Ramírez con “Mariposas amarillas”, ambas periodistas han generado espacios de información vívida que flota entre las nubes de internet, sobreviviendo a la apatía o a lo insulso para transmitir la belleza de lo cotidiano que hace identificarnos con orgullo, modernidad y tradición.
El periodismo cultural, como testimonio de lo que acontece para darnos sentido de pertenencia, se niega a desaparecer en un click de inmediatez. Resiste, no claudica, gracias a los esfuerzos como los que hoy realiza “Presente, diario del sureste” al convocarnos. Y mientras existan esos lectores u observadores ávidos, que no tienen prisa, que se toman su café con el periódico o el celular en mano, seguirá existiendo hasta llenarnos la mirada de entusiasmo o de asombro para hacernos sentir que aún seguimos siendo humanos.
*Texto leído en el “2DO encuentro regional de periodismo cultural”, el 13 de febrero del 2026, realizado en Villahermosa, Tabasco convocado por el “Presente, diario del sureste”, en su 67 aniversario de fundación.










