Piden castigar la violencia vicaria

Aún no se tipifica ni se penaliza, pero en opinión de la regidora tuxtleca, Adriana Guillén, la violencia vicaria debería ser castigada.

 

Marco Alvarado/ Diario de Chiapas

Considerada la más cruel de las violencias de género, aún no se tipifica ni se penaliza, pero en opinión de la regidora tuxtleca, Adriana Guillén, la violencia vicaria debería ser castigada.

“Este tipo de violencia se ejerce a través del daño que provoca la separación de los hijos, lo más común es que se ejerza del padre hacia la madre, y es una cuestión que en otros países ya se castiga”.

Estimó que hay cientos de miles de casos, en algo que se denomina para quienes lo sufren, una muerte en vida.

“No permiten que los vean, no permiten la convivencia, les dicen cosas para ponerlos en contra de la madre, y no es porque quieran tener a los hijos, sino porque quieren hacer un daño a la madre, por eso se llama de una muerte en vida”.

Consideró que esta violencia debe ser castigada, y adelantó que para 2022 los grupos defensores de los derechos de las mujeres, buscarán reunirse con legisladoras locales y federales de tal forma que impulsen reformas para que castiguen esta forma cruel de violencia.

“Esto es como el feminicidio, que tuvo que haber una lucha para ser reconocida, así que la violencia vicaria debe ser reconocida, muchas mujeres no se atreven a denunciar lo que está pasando, pero debemos romper con estos estigmas”.

La violencia vicaria tiene por objetivo causar el mayor daño posible al otro miembro de la pareja, de ahí que el llamado sea a que se legisle y castigue esta conducta

Señaló como ejemplo el caso español, país donde esta violencia se considera similar al homicidio doloso, con pena corporal y sanción económica.

En la violencia vicaria el padre ejerce una violencia extrema contra sus criaturas, llegando incluso a causarles la muerte y utilizando recursos de particular crueldad para la eliminación de los cadáveres en muchas ocasiones.

El ánimo de causar daño a su pareja o expareja a toda costa supera cualquier afecto que pueda sentir por ellas, por ello se advierte que el asesinato de las hijas o hijos es la parte más visible de esta forma de violencia extrema que destruye a la mujer para siempre; pero es habitual la manipulación de hijas o hijos para que se pongan en contra de la madre o incluso la agredan.

Esas hijas e hijos sufren un daño irreparable y son también víctimas de violencia de género porque el objetivo es el control y el dominio sobre la mujer, en un alarde máximo de posesión en una relación de poder que se sustenta en la desigualdad.

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