Posadas navideñas, tradición viva

Carlos Rosales / Marco Alvarado
Ainer González / Francisco Mendoza
Edición: Francisco Mendoza
Diseño: Luis Méndez / Diario de Chiapas
Las festividades decembrinas, esperadas por muchos es un tiempo de paz, de armonía, pero sobre todo de felicidad, en las calles podemos oír canciones navideñas, ver las luces de colores parpadear, el viento frío que nos acompaña al caminar y sabemos que estamos en tiempos de las posadas.
Cada diciembre, en las calles empedradas de los pueblos y municipios de Chiapas, las posadas transforman las noches frías en cálidas celebraciones comunitarias llenas de fe, alegría y tradición.

Colores y piñatas
Uno de los distintivos más esperados en las posadas son las piñatas, estos tradicionales festines de felicidad que evocan a la niñez despreocupada de todos de los que participan al romperla.
El crear este tipo de ornamentos lleva su tiempo y mucha imaginación por lo que los trabajos se realizan meses antes para tener todo listo en estas festividades navideñas.
“Ahorita es una temporada alta para nosotros, y hacer esto pues nos consume bastante tiempo, nos empezamos a preparar desde meses antes, aunque ahorita como están las ventas pues si nos retrasamos un poquito”.
El consumo de piñatas crece enormemente, por lo que las personas que se dedican a este tan bonito oficio esperan con ansias este mes de diciembre para reponerse en las ventas.
“La verdad si aumenta bastante podríamos decir que un 70% del 30% que regularmente vendemos en todo el año, en todo el año hay cumpleaños, pero en estas fechas pues, las posadas, las fiestas, nos ayuda y nos beneficia a nosotros”.
Conforme pasa el tiempo, la gente busca nuevos personajes o formas de piñatas, por lo que los piñateros siempre tienen que estar listos para estos cambios de figuras.
“Tradicionalmente existen las estrellas de siete picos de barro, pero como todo se ha ido modernizando, las de Santa Closs, muñecos de nieve, Grinch, son figuras que la verdad la gente lo busca y año con año lo pide más”.
Aunque las tradicionales estrellas de siete picos siguen vigentes en el gusto de la gente, sin embargo, estas las buscan sobre todo para los festejos de año nuevo.
Los precios varían de 100, 120 hasta los 800 pesos, dependiendo de la figura y lo grande que busquen los consumidores las piñatas.

La comida tradicional
Los festejos decembrinos se prestan al consumo excesivo de alimentos ricos en grasas y azúcares, llegando incluso a provocar una ganancia de peso de hasta cinco kilos.
Esto no quiere decir que haya que evitar estas reuniones en las que la comida está presente en variadas formas, sino que es mejor optar por opciones nutritivas de las que la gastronomía local tiene muchas, comentó en entrevista la investigadora de la facultad de Ciencias de la Nutrición y Alimentos, de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), Erika Judith López Zúñiga.
“No olvidar que vienen las posadas y es una tradición muy mexicana, nosotros tenemos también tradiciones chiapanecas muy relacionadas a las posadas no dejar de consumir los tamales, pero con conciencia, han cambiado mucho de hecho el tamaño de los tamales que se preparaban antes, si vas a ir a una posada en donde sabes que te darán una botana o un tamal, trata de disminuir el alimento que consumes en la tarde y ver qué tipo de alimentos estás consumiendo”.
También aclaró que la población puede disfrutar de los tamales “pero con conciencia; una pieza con café sin azúcar, por ejemplo, evitar los dulces y, muy importante, evitar en lo posible la comida rápida”.
Esta puede ser una temporada para aprender a comer, y también para enseñar a los menores que sí pueden disfrutar de estas celebraciones, pero sin caer en los excesos, priorizando alimentos que nutren sobre aquellos que sólo llenan.
“Nuestra cultura alimentaria es buena y no es la culpable del sobrepeso y la diabetes, somos nosotros que no hacemos ejercicio físico, y que además hemos incorporado alimentos ricos en grasa, ricos en energía, que contribuyen al aumento de peso”.
Comer en porciones adecuadas es una clave para este mes, tanto como preferir alimentos preparados de manera tradicional, evitar el consumo excesivo de alcohol, y para las personas que ya viven con diabetes o hipertensión, mantener la vigilancia de su estado general de salud y la medicación que toman, agregó la investigadora.
Reconoció que para las familias mexicanas la comida es el eje central en estos festejos, y no por ello deben evitarla, aunque sí saber identificar que serán mejores aquellos platillos tradicionales en lugar de la comida procesada; sacar de las mesas los refrescos y preferir las aguas de temporada, pequeños cambios que tendrán un impacto general, sobre todo porque una de las metas habituales al iniciar un nuevo año es bajar de peso, y para lograrlo hay que empezar por comer bien en diciembre.

Apagan tradiciones
A pesar de que las posadas son grandes festejos, cada vez son menos las colonias y barrios en las que se festeja. En Tuxtla Gutiérrez se ha perdido la tradición de realizarlas y ese apego con los vecinos cada vez es menor.
Martín Ramón López Beltrán, presidente de vecinos unidos del Barrio San Roque, comentó que, desafortunadamente, la juventud hoy en día migra a otras localidades en busca de trabajo o por estudio y por esa razón, se ha perdido la costumbre de realizar las posadas entre vecinos, aunado a la inseguridad que prevalece en la ciudad.
“La juventud hoy se nos ha ido, tienen que salir a estudiar, desafortunadamente también ya esta costumbre de asentar el niño de hacer las fiestas; como nos pegó también o de la enfermedad el famoso Covid, eso hizo que se alejaran más de estas bonitas fiestas, se acostumbraba hacer en el barrio San Roque en Santa Cecilia las fiestas, pero nos ha alejado la inseguridad y el Covid que nos alejó un poquito”.
Aseguró que, en los últimos años, la participación de los vecinos en la realización de las posadas navideñas en el Barrio San Roque, se ha reducido hasta un 50 por ciento y son casi cerca de 40 familias que, se unen a esta fiesta tradicional.
Sin embargo, aún continúan celebrando esta tradición en este barrio y cada vecino da una cooperación mínima para comprar piñatas, rentar mobiliario, la realización de la comida, el pago del grupo musical, entre otras cuestiones más.
Hizo recordar que, anteriormente, las posadas iniciaban desde las cinco de la tarde hasta las tres de la mañana y actualmente, debido a la inseguridad, todos los vecinos se retiran de esta celebración muy temprano. No obstante, aún muchos vecinos lo recuerdan con mucho cariño esta tradición que se ha perdido a lo largo de los años.
Las posadas se llevan a cabo principalmente del 16 al 24 de diciembre, resulta una representación viva del sincretismo cultural entre las raíces indígenas y la religiosidad católica.

Las posadas y su historia
Las posadas tienen su origen en la época colonial, cuando los misioneros españoles introdujeron esta práctica para evangelizar a los pueblos indígenas. Inspiradas en el relato bíblico del peregrinaje de María y José en busca de un lugar para dar a luz a Jesús, las posadas se adaptaron a las costumbres locales y se enriquecieron con elementos propios de la cultura mexicana.
En Chiapas, este sincretismo se observa en la incorporación de música tradicional, gastronomía local y una atmósfera festiva única.
Una expresión cultural
Aunque, las posadas en el estado adquieren un matiz especial debido a la diversidad cultural del estado. En comunidades indígenas como las tzotziles y tzeltales, las celebraciones se mezclan con elementos prehispánicos, como el uso de velas decoradas, copal y cánticos en lenguas originarias. Los niños y adultos se visten como personajes del nacimiento, mientras que las procesiones son acompañadas por música tradicional de marimba o tambores.
Los barrios de ciudades como San Cristóbal de Las Casas y Tuxtla Gutiérrez, se llenan de colores y olores. Las calles se decoran con faroles, papel picado y luces, mientras los anfitriones preparan alimentos típicos como tamales, ponche de frutas y dulces locales. Al finalizar la procesión y los cánticos para pedir posada, los asistentes rompen piñatas de barro o cartón, un símbolo de la lucha entre el bien y el mal.
Más allá de su carácter religioso, las posadas en Chiapas son un motor de unión comunitaria. Estas celebraciones, que buscan fortalecer los lazos entre vecinos y familiares, fomentan la solidaridad y mantienen vivas las tradiciones ancestrales. Además, representan una oportunidad para transmitir valores culturales y espirituales a las nuevas generaciones.
Por otro lado, las posadas también tienen un impacto económico, pues generan actividad en mercados locales y talleres artesanales. Desde la fabricación de piñatas y decoraciones hasta la venta de alimentos y bebidas, las festividades se convierten en una plataforma para promover la economía local y la identidad chiapaneca, es decir, la chiapanequidad.
En un mundo cada vez más globalizado, las posadas en Chiapas son un recordatorio del valor de las tradiciones que han resistido el paso del tiempo. Al unirse para compartir estos momentos, las comunidades chiapanecas demuestran que la cultura y la fe pueden ser un puente entre generaciones, uniendo a los pueblos en una celebración de esperanza y alegría.
Las posadas no sólo son una festividad decembrina, sino, un recordatorio de la riqueza cultural de Chiapas y con esto mantener viva la herencia ancestral. Así, cada canto, cada piñata y cada plato de ponche es una invitación a preservar y celebrar el espíritu colectivo que define a este rincón del sur de México.

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