Las 4 de Chiapas generan el 44% de la energía hidroeléctrica que se consume en todo México
Marco Alvarado / Diario de Chiapas
Mientras en diversas localidades del estado la población continúa exigiendo un ajuste en la tarifa del servicio eléctrico, subsidios para la producción agrícola y la continuidad en los proyectos de electrificación rural, Chiapas se ha consolidado como un factor clave para la estabilidad del Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
Así lo demuestran los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) que destaca la importancia del estado en el sector hidroeléctrico, ya que la cuenca del Río Grijalva alberga un complejo de cuatro presas que son vitales para la red nacional.
Actualmente la entidad genera cerca del 44 por ciento de la energía hidroeléctrica del país, con una capacidad superior a los cuatro mil 800 megavatios.
Potencia eléctrica que se obtiene de las centrales Manuel Moreno Torres, en Chicoasén; Nezahualcóyotl, en Malpaso; Belisario Domínguez, en La Angostura, y Ángel Albino Corzo, en Peñitas.
Actualmente se están finalizando las obras de modernización de las unidades generadoras y se espera la entrada en operación de Chicoasén II, lo que añadirá unos 240 MW adicionales a la red.
No obstante, existe una realidad en paralelo que aplica a varios municipios de tiempo atrás: los adeudos y la resistencia al pago de energía eléctrica.
Hasta 2025 se estimó que hay un pendiente total de dos mil 459 millones de pesos con la Comisión Federal de Electricidad (CFE), de los cuales, Comitán aparece como el mayor deudor, con un pasivo que supera los 325 millones de pesos. Gran parte de esta deuda proviene del Comité de Agua Potable y Alcantarillado Municipal.
En la lista también aparecen con adeudos entre los 85 y 91 millones de pesos, los municipios de Berriozábal, Villaflores, Chiapa de Corzo y Cintalapa, entre otros.
Las administraciones de estas localidades han argumentando que se trata de deudas heredadas, con intereses acumulados, que superan incluso sus presupuestos.
Aunado a la sospecha de malos manejos financieros, para un Ayuntamiento el mayor gasto energético municipal se concentra en el bombeo de agua potable y el alumbrado público.
A esto se suman las localidades en resistencia, que se niegan sistemáticamente a pagar el servicio, las cuales se encuentran en Cintalapa, Ixtacomitán, Tila, Tumbalá, Tecpatán, entre otras, donde se argumentan que las tarifas son injustas, y muy altas para un estado clave en la producción eléctrica.










