La deuda histórica sólo se saldará mediante una igualdad sustantiva y efectiva, dijo a Diario de Chiapas
Marco Alvarado / Diario de Chiapas
En un llamado a la acción por la dignificación y seguridad de las mujeres, la activista de Derechos Humanos, Alma Rosa Cariño Pozo, destacó que, si bien México y el estado de Chiapas atraviesan una transición cultural hacia la visibilización de las mujeres, la deuda histórica sólo se saldará mediante una igualdad sustantiva y efectiva.
Durante su intervención sobre los Derechos Humanos de las mujeres, en el programa Z Digital, Cariño Pozo señaló que los derechos de este sector han sido invisibilizados sistemáticamente durante décadas. No obstante, celebró que la estructura social actual esté permitiendo que las mujeres ocupen el centro de la toma de decisiones.
“Estamos viendo que hoy los cargos públicos consideran cada vez a más mujeres. También, hay un cambio cultural en el Estado mexicano al reconocer que ninguna mujer debe vivir violencia de ningún tipo”, afirmó la activista.
Para la especialista, el cumplimiento de las leyes y normas que dictan la igualdad no debe quedarse en el papel, sino integrarse en cada aspecto de la vida cotidiana. En este sentido, subrayó que la clave para erradicar la violencia de género radica en la prevención institucional y académica.
Como parte de esta agenda, informó sobre acercamientos con la Secretaría de Educación, bajo la premisa de que las aulas son el primer frente de batalla contra las agresiones. “Lo que más debemos apostar es a la prevención; desde la academia, el gobierno y las instituciones.
Cariño Pozo destacó un cambio positivo en las dinámicas de las nuevas generaciones, quienes han comenzado a adoptar las “nuevas masculinidades”. Este enfoque busca transformar los roles tradicionales y fomentar el respeto y la comunicación como herramientas preventivas.
Finalmente, la activista hizo un llamado a no normalizar las agresiones, recordando la importancia de herramientas como el “Violentómetro” que, a través de una alerta temprana, permite identificar agresiones que inician como “simples chistes”, evitando así que la violencia escale hasta su punto máximo: el feminicidio.










