Ainer González / Diario de Chiapas
El cierre de un año y el inicio de otra marca un momento de replanteamiento para la población, que suele fijar propósitos enfocados en ámbitos personales como la salud, las finanzas y el desarrollo académico o laboral.
Entre los propósitos más frecuentes se encuentran realizar actividad física, mejorar la alimentación, reducir el consumo de azúcares, bajar de peso y dejar hábitos como fumar o ingerir alcohol.
También se incluyen metas relacionadas con el ahorro, la mejora de las finanzas, el emprendimiento, la búsqueda de empleo, el cambio de profesión, la lectura, el aprendizaje de nuevas habilidades o los viajes.
Ciudadanos de Tuxtla Gutiérrez señalaron que sus propósitos se centran en estabilizar su economía y cuidar la salud. “Pagar mis deudas y no endeudarme más”, expresó uno de ellos.
Otro ciudadano indicó que su prioridad es atender una condición médica. “Soy diabético y tengo que cuidarme; buscamos una mejor situación”, comentó.
Estos propósitos, sin embargo, no siempre se cumplen, debido a que suelen plantearse sin una meta definida. En casos como el ahorro, no se establece una cantidad ni un periodo específico.
Ante ello, se recomienda fijar montos semanales o mensuales, iniciar con metas alcanzables y convertir los propósitos en acciones constantes.
Los propósitos de inicio de año no se limitan a lo personal, también abarcan acciones de carácter social.
Manuel Hernández Oliva, junto con su familia, realiza labores de apoyo a animales en situación de calle y colabora con albergues y organizaciones dedicadas al rescate.
“Apoyamos a perros, gatos y otras especies, además de albergues donde se promueve la adopción”, explicó.
Aunque esta actividad no surgió como un propósito de Año Nuevo, la familia mantiene el compromiso de continuarla durante 2026.
“Alimentamos a unos 40 perros en distintos puntos y cuidamos a los que hemos adoptado”, señaló.










