Marco Alvarado / Diario de Chiapas
Una práctica común en la partería, ampliamente conocida en las comunidades indígenas de Chiapas, despertó el interés en un grupo de investigadores, como lo señala la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Se trata de la manteada, también llamada masaje de rebozo, sobre el que un equipo de investigación internacional lleva dos años indagando acerca de sus efectos en el cuerpo.
El proyecto ha sumado la colaboración de la Escuela Superior de Teatro de la Universidad de Quebec en Montreal, la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Morelia de la UNAM, además del Colectivo Rebozo en Montreal, profesionales de la manteada y acompañantes de parto.
Según los hallazgos del equipo, la manteada mejora la circulación, relaja el sistema nervioso y produce un mejor descanso.
Esto como resultado de envolver, sostener, mecer y masajear el cuerpo de una persona recostada en el suelo mediante movimientos rítmicos con un rebozo.
En Chiapas, el programa IMSS-Bienestar cuenta en su Primer Nivel de atención en comunidades vulnerables con dos mil 737 parteras tradicionales, lo que ubica a la entidad con el mayor número de parteras en México.
A nivel nacional seis mil 527 mujeres ejercen esta actividad en las comunidades de alta marginación, la mayoría en nuestro estado, seguido por Veracruz, Puebla y Oaxaca, y que han adquirido sus conocimientos de generación en generación, a través de su madre, abuela u otras parteras tradicionales.
Entre estas habilidades heredadas, está la manteada, que llamó la atención, ya que es algo que puede hacer cualquiera en casa, sólo con un poco de atención, sin producir ningún dolor ni maltrato.
A diferencia de otras prácticas somáticas que requieren certificación, la manteada no demanda tecnificación: basta con prestar atención a quién se está masajeando y establecer una comunicación cuidadosa.










