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Refrescos; entre el hábito y los daños a la salud

Marco Alvarado/ Diario de Chiapas

Aunque la población reconoce los efectos nocivos de consumir en exceso productos ultraprocesados o con grandes cantidades de azúcares como las bebidas embotelladas, pocos son los que están dispuestos a renunciar por completo a ellas.
En un sondeo realizado para conocer los hábitos de consumo y la opinión de la población, muchos afirmaron que, en efecto, beber refrescos no les aporta ningún nutriente, más que el sabor y la costumbre de acompañar sus comidas y sus días con alguna gaseosa.
“Sé que no es bueno tomar refresco en exceso, aunque en ocasiones se antoja”, comentó una de las personas entrevistadas.
En América Latina, México es el país con la mayor ingesta per cápita de alimentos ultraprocesados, y está entre los primeros cuatro a nivel mundial, de acuerdo con el Centro de Orientación Alimentaria.
Mismo organismo que estimó en un consumo promedio, por persona, de hasta 214 kilos anuales de productos altos en azúcares, grasas saturadas, sodio, colorantes y una larga lista de ingredientes que están lejos de tener un aporte nutricional.
Este consumo está asociado a la aparición de obesidad, diabetes, hipertensión y otras afecciones, que agravaron la condición de las personas que se contagiaron de Covid-19, a tal grado que siete de cada 10 muertes se relacionaron con estos padecimientos producidos a partir de la falta de una alimentación sana y sustentable.
Datos que no son ajenos a la mayoría de las personas y aun con esta información, pocos piensan renunciar por completo a estos productos.
Entre las razones expuestas está que se trata de una costumbre, de algo que es fácil adquirir o simplemente de un gusto que se quieren dar, pese a que tampoco son productos baratos, ya que las bebidas azucaradas están entre las que más han aumentado su costo.
La mayoría también comentó que las frituras, las bebidas azucaradas, la panadería industrial y los productos ultraprocesados como las sopas instantáneas, forman parte de su dieta habitual.
Sin embargo, también son cada vez más los que tienen conciencia del aporte real de los refrescos, y optan por agua simple o aguas frescas naturales, incluso en lugar de comprar jugos procesados.

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