“Regresar no es una opción”: Migrante

La historia de una solicitante de asilo en México.

Damián Sánchez/Diario de Chiapas
La voz de María se quiebra al contar su historia. La mujer, de unos 35 años de edad, tuvo que abandonar Guatemala y huir a México tras ser víctima de secuestro durante varios días.
Sus captores, a quienes recuerda con gran temor, le exigían 85 mil quetzales para poder dejarla en libertad. Al no contar con esa cantidad, decidió arriesgar la vida y escapó del lugar donde la mantenían cautiva.
De manera casi milagrosa logró regresar a casa, donde sin pensarlo tomó a sus dos hijos y emprendió camino a la frontera para buscar asilo en territorio mexicano.
“Después de huir de donde me tenían secuestrada me continuaron extorsionando, por eso decidí venir con mis hijos para Tapachula. Yo necesito que me apoyen para poder movilizarme, ya me han hablado para decirme que tienen identificada aquí”, señala la mujer.
Desde su llegada a Tapachula, María, de quien se omite su nombre real, presentó en las diferentes oficinas de Comar pruebas de lo que vivió. Sin embargo, fotos de sus heridas y videos del estado físico en que se encontraba, no fueron suficientes para brindarle el estatus de refugiada.
“Ya fui a Comar 1, 2 y 3 y todos me han negado la ayuda, yo no sé cuál es el motivo por el cual no me quieren apoyar. Habemos varias de Guatemala y vemos que solo ayudan a los de otro países, sobre todo hondureños”, comenta desesperada.
Regresar no es una opción, sabe que si lo hace no solo su vida corre peligro, sino la de sus dos hijos. Lamentablemente Tapachula tampoco es un sitio seguro. Las amenazas y extorsiones también han cruzado la línea fronteriza.
A María y a otro grupo de migrantes guatemaltecas, no les queda más que continuar a la espera de obtener una tarjeta por razones humanitarias y así, quizás, poder llegar a los Estados Unidos y tener una vida mejor.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *