Marco Alvarado/ Diario de Chiapas
El aumento de la temperatura global está provocando la proliferación de fenómenos meteorológicos extremos, un fenómeno que ya se está manifestando en Chiapas.
Según Marcelino García Benítez, del Instituto de Investigación en Gestión de Riesgos y Cambio Climático de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), la actividad humana es el factor clave que potencia estos eventos, y el reciente pánico causado por dos tornados en San Cristóbal de Las Casas es un claro ejemplo.
Aunque la región de San Cristóbal de Las Casas tiene condiciones geográficas que propician este tipo de fenómenos, como su altura y planicie, el especialista destaca que la acción humana está exacerbando el problema.
El asfaltado, el uso de vehículos y la deforestación están elevando la temperatura al nivel del suelo.
Al combinarse con factores atmosféricos, estas condiciones crean un escenario ideal para que embudos de viento, como los que se observaron, se fortalezcan a unos tres kilómetros de altura.
El Valle de Jovel es un claro ejemplo de devastación ambiental. La deforestación masiva, impulsada por la agricultura y la industria maderera, ha alterado por completo la dinámica de la temperatura en la región.
Cada año, extensas áreas que antes eran bosques de pino son quemadas para la siembra o la elaboración de muebles, sumado a la feroz extracción de arena. García Benítez señaló que incluso la Meseta Comiteca podría experimentar cambios similares.
Si bien no hay indicios de que en Chiapas se vaya a desarrollar una “temporada de tornados” como en Estados Unidos, el experto asegura que los cambios producidos por la mano del ser humano están potenciando otros fenómenos durante la temporada de lluvias , como precipitaciones intensas en cortos períodos de tiempo y la caída de granizo .
El especialista concluyó que estos eventos de variabilidad climática “van a ocurrir en algún momento”, a pesar de que la mayoría de la población no lo espere.
Y que lo ocurrido la semana pasada en San Cristóbal de Las Casas es una advertencia. “No es el primero y no será el último que suceda, porque es el resultado de cambios que ocurren en la atmósfera”, enfatizó, destacando que el hecho de que los tornados no tocaran el suelo limitó el potencial destructivo, aunque la amenaza de eventos más devastadores persiste.










