Carlos Rosales/ Diario de Chiapas
A lo largo de varios años, persiste la creencia de que septiembre es el mes en que ocurren más sismos, debido a los últimos momentos históricos registrados en México y en Chiapas. Sin embargo, es pura coincidencia.
Avith Mendoza Ponce, encargada del centro de monitoreo vulcanológico y sismológico de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), comentó que es un mes especial en donde se han presentado eventos tales como el terremoto del 07 de septiembre de 2017 en Chiapas con una magnitud de 8.2.
“Nos da la impresión que en septiembre tiembla más porque ha coincidido que los sismos más grandes en los últimos años han ocurrido en este mes, pero hay un estudio donde señala que, el mes que más ha temblado es diciembre”, acotó.
Hizo recordar que en el año 2017, septiembre siempre será una de las fechas que nunca se olvidarán porque primero, tiembla en el Istmo de Tehuantepec de Chiapas, posteriormente, el 19 de septiembre del mismo año, surge un sismo en la parte central del Estado de México; pero sólo es pura coincidencia, ya que los sismos no se pueden predecir y simplemente hay que estar en alerta.
Cabe recordar que, el sismo del mes de septiembre del año 2017 en Chiapas fue el de mayor magnitud en casi cien años. Dos días después del sismo, se habían registrado 482 réplicas y quince días después, 4326 réplicas, siendo la más grande de ellas lade 6.1. El sismo causó la muerte de 99 personas, 79 en Oaxaca, 16 en Chiapas y cuatro en Tabasco.
Aseguró que, septiembre no es el mes que más ha temblado; sin embargo, es muy importante que la ciudadanía conozca las recomendaciones y precauciones a seguir en dado caso de presentarse un sismo, porque Chiapas es un estado altamente sísmico.
“Septiembre es una oportunidad de hacer conciencia como ciudadanos y de saber convivir con la idea de sismo, porque Chiapas es el segundo o tercer estado con mayor presencia de temblores por la cantidad de placas tectónicas que se encuentran ahí, apuntó.
Calculó que normalmente ocurren entre 170 y 250 sismos por mes. La placa de cocos, ubicada debajo del océano Pacífico de la costa occidental de América Central, tiene un patrón irregular y hace que la cantidad de sismos sea variable en cualquier mes.










