Transporte, deficiente caro, y muy peligroso

Ainer González / Diario de Chiapas

En Tuxtla Gutiérrez, el transporte público en su modalidad de colectivo ha dejado de ser un servicio regular para convertirse en uno deficiente. Cada vez más usuarias y usuarios coinciden en que los choferes conducen con poca o nula precaución, poniendo en riesgo a quienes dependen de este medio para su movilidad diaria.

Además del exceso de confianza, velocidad y falta de precaución de los conductores, son cientos las unidades que integran una flotilla con más de diez años de antigüedad, muchas de ellas en malas condiciones y sin garantizar un servicio digno, situación que enfrentan a diario los pasajeros.

“Lo peor, considero yo, es la forma en que manejan, poniendo en peligro la vida de los pasajeros. A veces, por venir carrereando, surgen accidentes que provocan pérdidas”, señaló un usuario de la ruta 51, quien considera que esta es una de las más peligrosas de la ciudad.

Incluso los colectivos más nuevos carecen de algo esencial:  ventilación. Estas unidades, al contar con pocas ventanas, están diseñadas para operar con aire acondicionado, el cual permanece apagado para reducir el gasto de combustible, a pesar del calor extremo que afecta a la capital y la incomodidad que ello genera en los usuarios.

Asimismo, la queja más frecuente entre los pasajeros es el mal servicio por parte de los choferes, quienes en su mayoría laboran para concesionarios que poco se interesan por capacitarlos o invertir en el mantenimiento de las unidades. Esto, a pesar de que todo transporte público debe ofrecer condiciones óptimas, dignas y, sobre todo, seguras.

“Que tomen cursos los choferes, más que nada”, pidió una madre de familia, usuaria del transporte público tuxtleco desde hace más de dos décadas.

En la capital chiapaneca, un alto porcentaje de la población utiliza el transporte colectivo. No obstante, no hay autoridad que supervise ni regule de forma efectiva este servicio. Las unidades sobrepasan los diez años en operación y presentan condiciones precarias, al grado de provocar múltiples accidentes viales que atentan contra la vida tanto de usuarios como de transportistas.

“Va uno confiado, bien agarrado, pero uno nunca sabe qué puede pasar… hay choferes que no piensan en los que van atrás”, lamentó una usuaria.

“Van rebasando, no les importa, ellos quieren ganar pasaje. Yo les he hablado calmado, porque va gente, pero a veces hasta mal contestan”, compartió un adulto mayor, frecuente usuario de la ruta 73.

En Tuxtla, se han registrado numerosos accidentes relacionados con el transporte público, algunos con consecuencias fatales. A pesar de ello, las promesas de mejora no se cumplen, mientras que los aumentos a la tarifa sí se aplican y los usuarios deben acatarlos.

Rutas como la 73, 90, 91, 52, 125 y 51 son señaladas por la ciudadanía como las más peligrosas, pues recorren largos tramos, pero exceden constantemente los límites de velocidad y el cupo permitido de pasajeros.

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