Marco Alvarado / Diario de Chiapas
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), dio a conocer que un grupo arqueológico cree haber encontrado la “tierra del jaguar blanco”, en la selva chiapaneca.
El Proyecto Arqueológico Sak-Bahlán, codirigido por los doctores Brent Woodfill y Yuko Shiratori, de las universidades de Winthrop, Estados Unidos, y Rissho, Japón, parece haber llegado a un sitio donde fueron aniquilados los lacandones-ch’olti’es, los últimos mayas rebeldes de Chiapas: su reducto definitivo, Sak-Bahlán.
Este lugar fue divisado en 1695, por fray Pedro de la Concepción, fue abandonado en 1721 y devorado por la selva, hasta que ahora, este grupo de investigadores considera que pudieron haberlo encontrado en la Reserva de la Biosfera Montes Azules.
De acuerdo con el INAH, la búsqueda habría sido infructuosa sin la guía del investigador de este instituto, Josuhé Lozada Toledo, quien realizó un modelo predictivo con el uso de Sistemas de Información Geográfica (SIG), para localizar el asentamiento, el cual había resultado escurridizo para otras expediciones, entre ellas, una de 1999, organizada por Conservación Internacional, de la que formó parte el propio historiador Jan de Vos.
El especialista del Centro INAH Chiapas, Josuhé Lozada, explica que, en este lugar los lacandones-ch’olti’es mantuvieron su independencia durante 110 años, después de que su capital, Lacam-Tún “Gran Peñón”, fuera tomada por los españoles, en 1586.
Tres siglos después, y mediante el uso de tecnología, Lozada Toledo reconstruyó las rutas de comunicación prehispánicas e históricas de los grupos mayas.
Detalló que consideró diversas variables: el territorio, es decir, las capas de altimetría y de vegetación; la capa de cuerpos de agua y el peso del cargamento por persona. “Al juntar todas estas variables pude hacer la propuesta en el mapa y obtener un rango aproximado de dónde podría ubicarse el sitio Sak-Bahlán”.
El modelo predictivo realizado por el arqueólogo, que será dado a conocer en el próximo número de la revista Chicomoztoc, fue la brújula para el proyecto de investigación que contó con financiamiento de Discovery Channel.
Su localización, cercana a los ríos Jataté e Ixcán, es el comienzo de una historia que entrelazará las crónicas virreinales y la evidencia material. Hasta el momento, el proyecto arqueológico ha realizado dos temporadas de campo para mapear el sitio y elaborar pozos de sondeo, para definir su ocupación temporal.










