Veolia, un ecosistema moribundo

  • La Profepa ha señalado que dará seguimiento puntual al cumplimiento de las medidas correctivas en el relleno sanitario de Comitán
  • Dos años después de instalado el relleno sanitario en Tuxtla comenzó la contaminación

Ada Iveth Morales / José Salazar, Edén Gómez / Tania Selvas

Edición: Francisco Mendoza-Diseño: Luis Méndez / Diario de Chiapas

Continuando con la situación de los rellenos sanitarios en el estado, el sitio de disposición final de residuos sólidos urbanos y de manejo especial, ubicado en la ranchería San José Yalacevo del municipio de Comitán, fue objeto de una inspección por parte de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), tras lo cual se determinó la clausura temporal —parcial del lugar—, debido a una serie de irregularidades que representan un riesgo ambiental y sanitario.

Durante la visita, realizada en el marco de una revisión en materia de residuos peligrosos, inspectores de la Profepa constataron fallas estructurales y operativas, principalmente en el manejo de los lixiviados, líquidos contaminantes que se generan por la descomposición de la basura.

De acuerdo con los datos del comunicado de prensa núm. 176/2025 detectaron múltiples irregularidades que representan un riesgo para el medio ambiente y la salud pública.

Entre las principales deficiencias detectadas se encuentran la ausencia de estudios topográficos, geotécnicos y de caracterización de lixiviados, fundamentales para evaluar la viabilidad del sitio y prevenir filtraciones.  Además, se reportó la carencia de programas de monitoreo ambiental, de biogás, lixiviados y acuíferos, elementos cruciales para garantizar la operación segura del relleno sanitario.

Uno de los hallazgos más alarmantes fue la operación del sitio sin una celda con barrera geológica, contraviniendo lo establecido en la Norma Oficial Mexicana NOM-083-SEMARNAT-2003, que regula este tipo de instalaciones. Asimismo, se identificaron fugas de lixiviados fuera de las celdas, lo que ya ha comenzado a generar contaminación del suelo natural, elevando el riesgo de afectaciones al medio ambiente y a la salud pública de las comunidades cercanas.

Acciones correctivas obligatorias

Como parte de las medidas impuestas, la Profepa ordenó al operador del sitio la ejecución de diversas acciones correctivas, entre ellas:

• Obras para garantizar la captación y manejo adecuado de los lixiviados.

• Recuperación del lixiviado derramado y saneamiento del área afectada.

• Mantenimiento de taludes, techumbre y canaletas.

• Reparación de las geomembranas en las lagunas 1 y 2.

La Profepa ha señalado que dará seguimiento puntual al cumplimiento de las medidas correctivas, con el objetivo de evitar mayores daños a los recursos naturales y garantizar la seguridad de las familias que habitan en las inmediaciones del tiradero.

Con esta intervención, la autoridad ambiental refrenda su compromiso con el cumplimiento de la legislación vigente y la protección del entorno ecológico en Chiapas, haciendo énfasis en el cumplimiento de la NOM-083-SEMARNAT-2003, instrumento clave para la gestión adecuada de los residuos sólidos urbanos en el país.

Relleno sanitario en TGZ

El daño ambiental provocado por Veolia (Proactiva) en los 19 años que lleva operando en Tuxtla Gutiérrez con la instalación de la planta de separación de residuos y el relleno sanitario, es irreversible considerando que desde sus construcciones se violaron las recomendaciones ambientales.

Héctor Montesinos Cano, activista ambiental explicó que uno de los daños ambientales más severos, es la contaminación de los afluentes cercanos al relleno sanitario por la filtración de los diversos líquidos que generan los desechos, llamados lixiviados, que son mal manejados y por la deficiente construcción de las celdas.

“Hubo un abogado de nombre Ángel Ancheita, él logró documentar casos de cáncer en el estómago, producto de metales pesados en toda la zona de Pacú y Suchiapa. Y pues el ganado, la misma gente lo dice, se ha muerto el ganado al tomar agua porque ya no es agua, ya es veneno. Entonces básicamente toda la zona agrícola ahí se murió. Tampoco, pueden sembrar maíz, solamente que sea de temporal por las lluvias, pero de riego pues no puedes, porque está cerca de los ríos aledaños que están contaminados”.

Pese a las deficientes condiciones en las que opera, Héctor Montesinos consideró que las dependencias de los tres niveles de gobierno no han realizado ninguna acción que frene la problemática de contaminación, inclusive con la supuesta suspensión que realizó la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).

“Por parte de la Profepa clausuró una parte porque no se puede clausurar todo, porque entonces nos inundaríamos de basura.  Sin embargo, no hay acciones para mitigar toda la proliferación de lixiviados, que ya afectó todos los mantos acuíferos de la zona”.

Explicó que hay arroyos que son visibles como el del predio San Martín. El arroyo de lacandón, que es un escurrimiento. El manantial el Mango, que escurren hacia el río el Sabinto y de ahí se desplaza al Pacú, baja a Suchiapa y concluye en la planta potabilizadora del río Grijalva, hasta regresar a las tomas domiciliarias de supuesta agua potable, pero con metales pesados.

Deterioro ambiental

Pobladores de la zona recuerdan como el entorno del ecosistema cambió drásticamente en el lugar desde la llegada del relleno sanitario a la zona, la cual desde un inicio no fue realizada de manera correcta, dejando escapar una gran cantidad de lixiviados.

Emilio Escobar López, residente de la zona en donde se encuentra el relleno sanitario recuerda la situación que ha cambiado con los años en la zona por la contaminación.

“Antes, el agua la tomábamos de allá, de donde está la toma, y usábamos una manguera de aproximadamente un kilómetro para traerla hasta aquí, el agua estaba bien clara, se veía limpia cuando salía; pero con el tiempo, empezó a cambiar”.

Dijo que fue como hace dos años, después de que empezó a filtrarse los lixiviados. “Cuando empezó esa filtración, el agua dejó de servir porque se volvió amarilla y empezó a tener un olor feo, como a descomposición. Ya no se podía usar para nada, y eso fue lo peor. Antes, la gente decía que el agua parecía negra, como coca, y olía horrible. Ahora no está tan mala, pero antes era muy desagradable”.

Molesto dijo “por aquí, donde estaban los aguajes que pusieron, todo se fregó. El agua tiene posos y se llenó de piedras. Antes había caracoles, pescaditos y mojarras grandes, pero ahora no hay nada. El agua se volvió roja, como sangre, y ya no se puede usar ni para animales; por ejemplo, los animales de mi mamá se perjudicaron y algunos murieron, ahora el agua que se toma es de otro lado, más lejos, porque aquí ya no sirve”.

Las condiciones no son las mejores, “cuando llueve, el agua se lleva todo: llantas, botellas, vidrios. Todo baja por el barranco, va hacia el río y contamina mucho. Todo eso se junta y va río abajo, a lugares como Aldo y la polvareda, y sigue contaminando”.

Finalmente dijo, “he vivido aquí más de 40 años y la verdad, esto no se había visto antes; antes el agua era limpia, había vida en ella, ahora todo está muerto. La contaminación está acabando con nuestro entorno y con la salud de la gente y los animales, esperamos que se tomen acciones para que el agua vuelva a ser potable y nuestra tierra no siga dañándose”.

Mario López, trabajador en el rancho “El Aguaje” cerca del relleno sanitario nos brindó su tiempo en esta entrevista en la que se siente preocupado por las condiciones actuales de la zona.

—¿Cómo era antes el agua en esta zona?

Antes el agua era limpia, se podía tomar directamente. Era clara, sin basura. Había caracoles, y el agua llegaba hasta el rancho, donde cinco o seis propietarios la usaban. Todo empezó a cambiar desde que comenzaron a tirar basura en el lago. Ahora el agua ya se echó a perder. Está tan contaminada que los animales ya no la pueden tomar. Creo que ya se han muerto vacas y borregos por beber esa agua sucia.

—¿Qué cambios ha notado?

La contaminación es grave. El agua tiene cobre, basura y mucha infección. Además, los carros que sacan material levantan demasiado polvo. A la hora del desayuno o la comida, todo está lleno de polvo y humo. El viento lo esparce por todos lados, incluso dentro de las casas y cocinas. Antes había animales silvestres: armadillos, venados y otros. Como el agua era clara, podían vivir aquí. Ahora ya no se ven, ya no hay nada.

—¿Qué consecuencias podría haber si esto sigue igual?

Si todo sigue como va, los más afectados serán los niños, los que vienen creciendo. El agua baja más abajo, donde otros compañeros se bañan, pero no saben cómo está realmente. Esa agua viene de un arroyo contaminado por jabón, basura, y otras cosas que la gente tira ahí. La infección aumenta y el agua se está acabando.

—¿Desde cuándo ocurre esta situación?

Según sé, Gurría lleva como 15 o 19 años trabajando aquí. Antes de eso, el agua era buena, clara. Pero cuando empezó a llegar la basura, todo cambió. Ahora ya no se puede tomar.

—¿Cuánto tiempo lleva usted en esta comunidad?

Soy nuevo. Llevo apenas cinco meses trabajando en este rancho. El patrón lo creó junto con su padre. Él es el propietario, yo soy trabajador. Pero, aunque llevo poco tiempo, ya me doy cuenta de lo mal que está todo, hay mucha infección, mucha contaminación del agua y mucho polvo.

—¿Qué más ha observado?

Hay otra bomba allá adelante, en otro aguaje, y es lo mismo. Esa bomba está sacando agua del suelo, pero también está jalando la tierra. El agua se va desapareciendo, bajando más y más. Si no se hace algo, todo esto se va a perder.

La falta de cuidado de los camiones de basura, trae afectaciones también en las colonias donde pasan las unidades, dejando rastros de contaminación en su andar, señaló Pascual López Gómez, presidente de la colonia Montesinos.

“Uno de los temas más graves que expusimos en la mesa de trabajo con el delegado de Gobierno es la contaminación ambiental que afecta directamente a nuestra colonia.

Los camiones que suben al basurero generan una gran cantidad de polvo que se levanta y contamina el aire. Nosotros caminamos a pie por ese camino hasta la colonia, y en tiempo de sequía, la polvareda es insoportable. Aparte de eso, muchos camiones, al ir demasiado llenos, van derramando líquidos negros —aparentemente lixiviados— desde su paso por Terán hasta llegar al basurero. Esta agua contaminada representa un riesgo de enfermedades para la población, no solo en Montesinos, sino en todas las comunidades cercanas.

Ya presentamos denuncias ante Derechos Humanos y también por la afectación ambiental. Hemos observado que incluso los fines de semana, cuando se supone que el basurero está cerrado, algunos camiones entran a tirar basura, incluyendo animales muertos, lo cual agrava la contaminación.

Además, se denunció que las explosiones que se realizan en el basurero, posiblemente para compactar o manipular residuos, hacen temblar la tierra y generan grietas en las viviendas. Esta situación representa un serio peligro para nuestra comunidad y las colonias vecinas.

Estamos en contra de esta contaminación y exigimos que se tomen medidas urgentes para proteger nuestra salud y el medio ambiente.

Culmina contrato

La basura en la capital del estado ha sido una situación que permeo de forma considerable en los últimos meses, sin embargo, ante el poco cumplimiento que se tenía por parte de la empresa encargada de la recolección de basura, Veolia, se analizó la recisión de contrato con dicha empresa, dijo Ángel Torres Culebro, presidente municipal de Tuxtla.

Sin embargo, expresó que se han llegado a acuerdos para que la empresa cumpla por lo que se ha regularizado dicho panorama, considerando que será en junio del 2026 cuando concluya el contrato con dicha empresa que tiene a cargo el manejo de la basura desde el 2006 cuando Juan Sabines Guerrero, embarcó a la alcaldía tuxtleca por dos décadas en donde la empresa (en aquel momento Proactiva), se haría cargo de la basura.

En este sentido, mencionó el edil municipal que se analiza lo que será una licitación para que empresas mexicanas puedan participar y con ello se tenga un nuevo contrato con una nueva empresa que se haga cargo de la recolección y manejo de la basura en la capital.

Es de mencionar que en su momento se analizó que el propio ayuntamiento pudiera hacerse cargo de dicho trabajo, sin embargo, por el costo beneficio, se definió la contratación de una empresa.

“El contrato con Veolia concluye en junio del próximo año, ya se está regularizando, hubo una situación complicada con le empresa, se habló de recisión, pero ya se están regularizando para que cumplan, es un contrato del 2006, y estamos ocupados para que cumplan, y se está analizando y teniendo las bases para una nueva empresa, para que pueda tener un trabajo con ello, es decir un nuevo contrato; de acuerdo al costo beneficio se tiene la posibilidad de una nueva contratación de una empresa, para que se haga cargo de todo”, dijo.

Con respecto a los rellenos sanitarios, mencionó que se analiza la extensión de la actual con la que se cuenta, para con esto cumplir cabalmente con las estipulaciones correspondientes a la ley y se siga atendiendo el tema.

“El relleno sanitario que tiene actualmente se trabaja con una metodología, lo que establece la ley, tiende a crecer, próximamente se hará una celda más, para que este relleno tenga una mejor vida útil”, mencionó.

A menos de un año de que concluya este contrato, las autoridades municipales deben tener ya medidas de acción emergentes para que el problema de la basura no los rebase; además las licitaciones con la nueva empresa que se hará cargo deben comenzar a realizarse antes de que concluya este año para evitar desfases y problemas en la ciudad con la recolección de basura.

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