Víctimas de una violencia creciente

Marco Alvarado / Diario de Chiapas
Mientras la sociedad aspira a la paz, una realidad cruda y dolorosa crece sobre las infancias.
La violencia, que va desde los hogares hasta las calles, está cobrando la vida y la seguridad de los más vulnerables.
Organizaciones como Pacto por la Primera Infancia y la Red por los Derechos de las Infancias y Adolescencias en Chiapas (REDIAS) han puesto sobre la mesa una serie de cifras que revelan un problema estructural y una crisis que no puede seguir siendo ignorada.
El Centro de Estudios e Investigación en Geociencias (CEIEG) documentó, de enero a noviembre de 2024, 796 casos de violencia familiar en la entidad. Aunque no todos corresponden a menores de edad, este delito es un indicador inequívoco de la violencia que permea en el entorno familiar, afectando de manera directa el desarrollo y la seguridad de niñas y niños.
La situación se torna aún más sombría con los datos de asesinatos. La Red por los Derechos de las Infancias y Adolescencias en Chiapas (REDIAS) registró un nivel de violencia sin precedentes en 2024. Del 13 de mayo al 14 de junio, 14 menores de edad fueron asesinados en seis municipios. Esta cifra supera el número total de casos documentados durante todo el 2023, marcando un aumento exponencial en la brutalidad de los crímenes contra la infancia.
Pero la violencia no solo se manifiesta a través de agresiones físicas o asesinatos. La desaparición de menores de edad es otro flagelo que atormenta a la entidad. El Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas reportó, de enero a septiembre de 2024, más de mil desapariciones en Chiapas.
De esta cifra, 345 eran niñas, niños y adolescentes , lo que representa un alarmante 34 por ciento del total. Las zonas más afectadas por este fenómeno son Tuxtla Gutiérrez, Tapachula, Comitán, San Cristóbal de las Casas y Reforma, indicando que la inseguridad no distingue entre áreas urbanas y rurales.
Los datos a nivel nacional, presentados por la organización Pacto por la Primera Infancia, contextualizan la magnitud del problema. Entre 2010 y 2022, dos mil 388 niñas y niños fueron asesinados en el país.
Además, un sombrío 50 por ciento de los menores de cinco años han sido sometidos a métodos de disciplina violenta.
Estas cifras no son meras estadísticas; son el reflejo de un problema estructural que vulnera la dignidad de la infancia y su derecho fundamental a una vida libre de violencia.
La construcción de una sociedad pacífica, como lo señala la misma organización, comienza por la protección de sus infancias. Sin embargo, los hechos en Chiapas demuestran que, lejos de ser protegidos, miles de niñas y niños están expuestos a un riesgo constante, no solo fuera de casa, sino en el seno mismo de sus hogares.
Es un llamado urgente a la acción y una interpelación a las autoridades ya la sociedad en general para que la protección de la infancia deje de ser una aspiración y se convierta en una prioridad tangible y efectiva.

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