Marco Alvarado/Diario de Chiapas
El feminicidio de Lucrecia, jefa de enfermeras del Hospital de Alta Especialidad en la ciudad de Tapachula, es un ejemplo del grado de violencia asesina que acecha a las mujeres en México. Su cuerpo fue encontrado tres días después del Día Internacional de la Mujer.
El Observatorio Feminista contra la violencia a las Mujeres ha indicado durante cuatro años que las ciudades de Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal de Las Casas y Tapachula son las más peligrosas, y por eso tienen activas las Alertas de Género.
El ambiente feminicida que protestaron miles de mujeres el 8 de marzo es el que activistas e investigadoras han denunciado continuamente. Ven con preocupación que las víctimas ya no son mujeres de 25 años o más, sino cada vez mujeres menores de edad a quienes se les arrebata la vida con odio.
Además, México es considerado el país con mayor número de feminicidios en América Latina según Amnistía Internacional. A pesar de las acciones gubernamentales, no se ha logrado disminuir los casos que se informan cada semana.
Lucrecia confirma esta estadística, a pesar de que también era integrante del voluntariado de la Cruz Roja Mexicana y fundadora de la Red de Asesoría y Consultoría en la Profesión de Enfermería en México. Fue una víctima vulnerable de un crimen atroz, del que se supo al encontrar su cuerpo en un camino de terracería en el municipio de Escuintla.
La enfermera de 53 años fue encontrada el sábado 11 de marzo con un disparo en la cabeza y signos de violencia. Como ha ocurrido en casos anteriores, su familia, amigos y compañeros de trabajo han iniciado una campaña para exigir justicia y encontrar al o los responsables. Con su muerte, en lo que va de este año, se han producido siete feminicidios en el estado.










