¿A quién quiere dejar fuera Sheinbaum en 2030?

¿A quién quiere dejar fuera Sheinbaum en 2030?

Historias de NegoCEOs 

Mario Maldonado 

La reforma contra la doble nacionalidad impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum obligará a quienes aspiren a la Presidencia en 2030 a renunciar a cualquier otra nacionalidad antes de registrarse. Las elecciones de 2027 quedarán fuera del nuevo requisito, que comenzará a aplicarse a los procesos de 2028. El calendario y las restricciones abren una pregunta sobre sus posibles destinatarios políticos.

El Senado la aprobó con 86 votos a favor y 42 en contra y la envió a los congresos locales. La reforma alcanzará también a quienes busquen una gubernatura o la Jefatura de Gobierno. La justificación de la presidenta —autora e impulsora de la iniciativa— es garantizar su lealtad a México. Lo que sigue sin explicarse es por qué conservar otra nacionalidad representa un riesgo que desaparece al renunciar a ella, ni por qué ese criterio no se aplica a quienes elaboran las leyes del país.

Por si fuera poco, la reforma —y la contradicción— afecta a varios morenistas. Cecilia Guadiana, senadora de Morena, reconoció su doble nacionalidad. Luis Fernando Salazar admitió tener la española y se dijo dispuesto a renunciar. La diputada morenista Nadia Sepúlveda se ha identificado como naturalizada estadounidense. Sus escaños quedan a salvo porque el oficialismo confía en ellos para legislar, pero les exigirá renunciar a otra nacionalidad si quieren encabezar un gobierno.

En Nayarit, Jasmine Bugarín, del Verde, fue seleccionada como coordinadora y al dirigente de Morena, Ariadna Montiel, anunció su compromiso de completar los trámites para conservar únicamente la nacionalidad mexicana. La elección que busca disputar es en 2027 y queda fuera del nuevo requisito. Su promesa se entiende mejor como una señal de alineamiento que como una obligación derivada de esta reforma.

El expanista convertido a morenista, Javier Corral, está en las mismas. En 2024, el Tribunal Electoral confirmó su candidatura al Senado después de revisar su doble nacionalidad y la renuncia acreditada ante autoridades mexicanas. Eso no equivalió, por sí mismo, a perder la ciudadanía estadounidense. La eficacia de una renuncia depende también de leyes extranjeras, porque una declaración en México no necesariamente resuelve el vínculo jurídico con otro país.

Otro botón de muestra. Karina Ruiz, senadora de Morena, pidió licencia y fue sustituida. Según reportes periodísticos, tenía dificultades con su permiso de viaje y salir de Estados Unidos podía comprometer su regreso. Su caso muestra las condiciones en las que viven muchos mexicanos a quienes el oficialismo busca representar, sujetos a trámites y decisiones de ambos gobiernos.

La preocupación también llegó al sector privado. Un documento que circuló entre empresarios vinculados con cámaras estadounidenses y compañías con operaciones en ese país advierte que la reforma envía una señal de desconfianza a los mexicanos binacionales. “No podemos pedir inclusión afuera y discriminar adentro”, señala. El argumento toca una contradicción de fondo. México defiende los derechos de sus migrantes en Estados Unidos mientras condiciona aquí su acceso a los mayores cargos ejecutivos.

Sheinbaum conoce los beneficios de la relación entre ambos países. Entre 1991 y 1994 fue investigadora en el Laboratorio Lawrence Berkeley. Su hija, Mariana Imaz, también obtuvo un doctorado en la Universidad de California, Santa Cruz. Como ellas, muchísimos políticos, empresarios y estudiantes mexicanos han vivido y se han formado en Estados Unidos. Esas experiencias no acreditan otra nacionalidad ni implican haberla buscado. Tampoco tendrían por qué entrar en una discusión sobre lealtades. La pregunta es por qué conservar otra nacionalidad sí las pone en duda.

Por eso importa revisar los posibles destinatarios. El magnate Ricardo Salinas Pliego reconoció tener doble nacionalidad y se presentó como uno de ellos. En el debate legislativo también apareció el exaspirante a la candidatura presidencial, Marcelo Ebrard. El panista Elías Lixa aludió a una supuesta nacionalidad francesa del secretario de Economía, admitiendo que no sabía si era cierta. Esos señalamientos alimentan la sospecha de una reforma con dedicatoria.

Sheinbaum consiguió que su coalición respaldara una nueva condición de acceso al poder, incluso con resistencias internas. Tendría que explicar ahora qué riesgo concreto busca corregir y por qué exige renunciar antes de competir, incluso a quienes nunca ocuparán el cargo. El requisito obliga a tomar una decisión personal antes de conocer la de los electores.

Mientras no se explique qué amenaza justifica la restricción, seguirá abierta la pregunta sobre a quién se pretende dejar fuera. La lealtad a México tendría que acreditarse con las decisiones tomadas desde el poder, porque renunciar a un nacionalidad no ofrece esa garantía.

Posdata 1

Como era de esperarse, Javier Corral rechazó públicamente la designación de Cruz Pérez Cuéllar como coordinador de Morena en Chihuahua. Acusó a su partido de imponerlo y señaló al alcalde con licencia como cómplice de la corrupción de César Duarte y aliado de Maru Campos. La posición del exgobernador recuerda lo que comentamos en la columna “Morena, atrapada en sus guerras rumbo a 2027”, del 3 de septiembre, sobre su advertencia de no apoyar a Pérez Cuéllar si obtenía la candidatura e intentar impedir su triunfo. La dirigencia tendrá que resolver cómo procesa ese rechazo dentro de sus propias filas.

Andrea Chávez ha sido más cuidadosa. La senadora con licencia estuvo presente en el anuncio, pero a su salida evitó respaldar expresamente a Pérez Cuéllar y dejó sin despejar la posibilidad de competir por el PT, partido que apoyó sus aspiraciones y estuvo ausente de la jornada por desacuerdos con el proceso. Ante la pregunta sobre su permanencia en Morena, respondió que Claudia Sheinbaum tiene una “soldada” en ella. Reafirmó su lealtad a la Presidenta, sin comprometer públicamente su apoyo a Cruz. Por ahora, no hay elementos para atribuirle la misma decisión de Corral.

Ariadna Montiel sostuvo, durante el anuncio, que mantener unido al movimiento era una obligación y que sólo juntos podrían sacar al PAN del gobierno de Chihuahua. Pérez Cuéllar ofreció incorporar a sus competidores. El llamado alcanza políticamente a Andrea y a Corral, aunque no se ha anunciado un ultimátum individual ni una sanción por negarse a respaldarlo. Falta saber si la dirigencia conseguirá que ambos trabajen por su candidatura o si tendrá que conformarse con que no hagan campaña en contra.

Maru Campos y el PAN buscan retener Chihuahua con Marco Bonilla, alcalde de la capital y coordinador estatal del partido rumbo a 2027. Es su principal carta, con el respaldo público de la gobernadora y una trayectoria política construida junto a ella. El panismo cuenta con el gobierno estatal y la presencia municipal de Bonilla en la capital; una fractura entre los grupos de Morena podría favorecerlo. Su desafío será ampliar ese respaldo para competir con Pérez Cuéllar, cuya base está en Ciudad Juárez. La negativa de Corral a acompañarlo y la indefinición de Andrea abren una oportunidad para el PAN, pero todavía no garantizan que pueda aprovecharla electoralmente. 

@MarioMal

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