Historias de NegoCEOs
Mario Maldonado
La próxima semana concluirá formalmente uno de los conflictos diplomáticos más simbólicos que marcó la relación entre México y España, principalmente durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Este 25 de junio, el rey Felipe VI será recibido por la presidenta Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional, en una reunión que representa mucho más que una visita protocolaria asociada al Mundial de Futbol. Detrás de ese encuentro hay seis años de desencuentros y reclamos históricos que está a punto de reconciliación.
Fue López Obrador y su esposa Beatriz Gutiérrez Müller quienes abrieron el diferendo en marzo de 2019 al enviar una carta al rey Felipe VI y al papa Francisco para solicitar una disculpa por los agravios cometidos durante la Conquista. La petición provocó un rechazo inmediato del gobierno español y de la Casa Real. A partir de entonces, la relación bilateral quedó atrapada en una discusión histórica que contaminó buena parte de la agenda política entre ambos países.
A pesar del deterioro político de los últimos años, la relación económica nunca dejó de fortalecerse. España se mantiene entre los principales inversionistas extranjeros en México, con un acumulado superior a los 70 mil millones de euros al cierre de 2025, con lo que se convirtió en el segundo destino mundial de la inversión española en el exterior. Además, más de la mitad de las empresas españolas establecidas en México prevé aumentar sus inversiones y contrataciones durante 2026, según el Barómetro sobre el clima y perspectivas de la inversión española en México 2026, elaborado por la Cámara Española de Comercio en México.
Los exabruptos alcanzaron uno de sus momentos más delicados en septiembre de 2024. La decisión del gobierno de Sheinbaum de no invitar al rey Felipe VI a la ceremonia de toma de posesión provocó la ausencia total de la representación oficial española. En España consideraron el gesto como una descortesía diplomática sin precedentes recientes. México sostuvo que la exclusión respondía al contexto heredado de la administración anterior. Lo que parecía el inicio de una nueva etapa de confrontación terminó convirtiéndose en el punto de partida para reconstruir la relación.
Durante los últimos meses se produjo un proceso silencioso de acercamiento. La reunión de Claudia Sheinbaum con Pedro Sánchez en España el 18 de abril de 2026, la visita a México del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, el 29 de abril, y los intercambios diplomáticos fueron generando condiciones para superar el diferendo. Ninguna de las partes podía sostener indefinidamente una confrontación entre dos países con vínculos históricos, económicos y culturales tan profundos.
El momento decisivo llegó este año. En marzo, durante la inauguración de una exposición dedicada a los pueblos originarios de México en Madrid, Felipe VI reconoció públicamente los abusos y excesos cometidos durante la Conquista. No fue la disculpa formal que exigía López Obrador, pero sí el reconocimiento más cercano que la Corona española ha realizado sobre un asunto que durante años evitó abordar públicamente. En Palacio Nacional el mensaje fue interpretado como un buen gesto político.
Y esta semana, Sheinbaum confirmó que durante su encuentro con el Rey Felipe VI volverá a plantear el tema de los pueblos originarios. También destacó la importancia de reconocer la grandeza de las civilizaciones prehispánicas y de mantener vivo ese debate histórico. La diferencia con respecto a los años anteriores es que el objetivo ya no parece ser una disculpa formal. La estrategia cambió. Hoy se busca construir una nueva etapa de entendimiento sin abandonar la narrativa histórica que impulsó López Obrador.
En privado, funcionarios involucrados en la relación bilateral consideran que el encuentro del próximo jueves representa el cierre definitivo del conflicto. Sostienen que España realizó esfuerzos significativos para acercarse a la posición mexicana y que el gobierno de Sheinbaum decidió corresponder esos gestos. La visita del Rey, según esa visión, constituye el punto final de un expediente diplomático que durante años condicionó la relación política entre ambos países.
La reconciliación era inminente. España sigue siendo uno de los principales inversionistas extranjeros en México, con una presencia determinante en sectores como banca, energía, telecomunicaciones, infraestructura y turismo. También es uno de los socios estratégicos de México dentro de la Unión Europea. Durante años, ambos gobiernos mantuvieron una relación económica sólida mientras la conversación política giraba alrededor de agravios ocurridos hace cinco siglos. Esa contradicción resultaba insostenible.
Por eso la reunión entre Sheinbaum y Felipe VI tiene una relevancia que trasciende al Mundial de Futbol y a la agenda ceremonial. Lo que veremos el próximo 25 de junio será la fotografía de una reconciliación política que lleva meses negociándose.
Seis años después de aquella carta enviada por López Obrador a la Corona española, el conflicto parece llegar a su fin para bien de los dos países.
Posdata 1
La revisión del T-MEC comenzó a tomar forma esta semana en Washington D.C. La segunda ronda de negociaciones entre los equipos de México y Estados Unidos concluyó con avances en temas que serán determinantes para el futuro del acuerdo. Los negociadores encabezados por Marcelo Ebrard y Jamieson Greer discutieron reglas de origen para bienes industriales, seguridad económica, así como los sectores de acero, aluminio y automóviles. También iniciaron las conversaciones sobre agricultura, trabajo y medio ambiente, capítulos que suelen concentrar buena parte de las diferencias entre los socios comerciales. La declaración conjunta confirmó además que la tercera ronda se realizará el próximo mes en la Ciudad de México.
Ebrard la definió como una discusión “sistémica”, en la que convergen cadenas de suministro, seguridad nacional, inversión, política industrial y competencia geopolítica. La administración de Donald Trump busca fortalecer la integración regional frente a China y asegurar que los beneficios del tratado permanezcan dentro de América del Norte. Bajo esa lógica se entienden las conversaciones sobre contenido regional, seguridad económica y sectores estratégicos.
El siguiente paso será una reunión virtual el 1 de julio entre Ebrard, Greer y el ministro canadiense Dominic LeBlanc. Aunque Canadá ha permanecido relativamente al margen de las rondas bilaterales entre México y Estados Unidos, su incorporación resulta indispensable para preparar la revisión formal prevista en el tratado.
Posdata 2
Mientras el gobierno de Claudia Sheinbaum y la Corona española terminan de cerrar el diferendo diplomático que marcó los últimos años de la relación bilateral, Carlos Slim sigue haciendo negocios en el país ibérico. Esta semana, FCC Medio Ambiente, controlada por el empresario mexicano a través de Grupo Carso, obtuvo en España dos nuevos contratos por 58 millones de euros para la recolección de residuos y el mantenimiento de áreas verdes en Galapagar, un municipio de la Comunidad de Madrid. Los acuerdos se suman a otro contrato adjudicado apenas unos días antes por 48 millones de euros para prestar servicios urbanos en Pájara, en las Islas Canarias.
Las nuevas adjudicaciones consolidan una tendencia que ha pasado relativamente desapercibida en México. FCC, donde Slim es el accionista de control, se ha convertido en uno de los principales operadores de servicios ambientales en varias regiones españolas y ha encontrado en los contratos municipales de largo plazo una fuente estable de ingresos en Europa.
Así, mientras Felipe VI se prepara para reunirse con Sheinbaum en Palacio Nacional y dar por concluido uno de los capítulos más incómodos de la relación bilateral, el empresario más poderoso de México fortalece su presencia en sectores estratégicos españoles vinculados a infraestructura, sostenibilidad y servicios urbanos.
Posdata 3
Entre los movimientos diplomáticos que prepara el gobierno de Sheinbaum para la segunda mitad está una visita de Estado a México del presidente de Corea del Sur, Lee Jae-myung, antes de que concluya 2026. Curiosamente ambos países se enfrentaron en la primera ronda del Mundial de Futbol 2026.
La fecha aún no ha sido anunciada oficialmente, pero será una de las visitas internacionales más relevantes del año, en el contexto de la expansión de la relación económica entre ambos países y de un creciente acercamiento cultural impulsado por la influencia global de Corea.
La visita es para fortalecer espacios alternativos de cooperación con economías de Asia-Pacífico en medio de la incertidumbre que generan el T-MEC con Estados Unidos y Canadá, y los vaivenes de la relación con China. Corea aparece como un socio con creciente presencia en sectores estratégicos para México, desde la industria automotriz y electrónica hasta los semiconductores y las cadenas de suministro vinculadas al fenómeno del nearshoring.
México mantiene actualmente la presidencia pro tempore de la Alianza del Pacífico y trabaja para concretar la incorporación de Costa Rica. El desafío consiste en mantener la viabilidad política de un bloque integrado por países que atraviesan coyunturas complejas y donde persisten diferencias diplomáticas con gobiernos como los de Ecuador y Perú.
@MarioMal










