Letras Desnudas
Mario Caballero
Esta crítica es para los funcionarios que, por la vulgar ambición de ser candidatos a la presidencia municipal de Tuxtla Gutiérrez, se están pasando la ley y las normas electorales por aquella parte del cuerpo donde menos les da la luz. Pero también para el Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana (IEPC) de Chiapas cuya función como árbitro electoral está perdida en un laberinto de desconfianza y sospecha.
AMBICIOSOS VULGARES
Empiezo con los funcionarios.
El primero de ellos es Carlos Morales Vázquez, quien desde hace varias semanas ha venido encabezando reuniones con habitantes de distintas colonias de la ciudad, así como eventos como el que llevó a cabo a mediados de abril en la que anunció tanto su aspiración a ser alcalde por un tercer periodo como la constitución de la asociación civil “Recuperemos Tuxtla”.
Mención aparte merecen sus constantes publicaciones en las redes sociales, en las que además de difamar e injuriar la gestión del actual alcalde Ángel Torres Culebro, se promociona con comentarios de que él, durante los seis años de su “gobierno”, dejó una ciudad limpia, con servicios eficientes y una infraestructura urbana de buena calidad.
Inclusive, hace unos días comenzaron a verse virios espectaculares en distintos puntos de la ciudad con su imagen, acompañados de leyendas que sugieren que es el candidato ideal para gobernar la capital del estado en 2027.
Todo mundo está en su derecho de aspirar a cualquier cargo de elección popular. Es una facultad contemplada, garantizada y protegida en nuestras leyes y Constitución.
A lo que nadie tiene derecho es a brincarse las reglas del juego.
Carlos Morales, de entrada, desempeña actualmente el puesto de promotor de Desarrollo Forestal de la CONAFOR, y como tal su función es supervisar que los recursos federales entregados a los núcleos agrarios se apliquen correctamente para beneficio de sus habitantes, capacitar a los productores para implementar el manejo forestal sustentable y dar a conocer las reglas de operación y los apoyos económicos de la CONAFOR en ejidos y comunidades.
Sin embargo, no existe evidencia que esté cumpliendo con su función. Todo lo contrario, en lugar de reunirse con los productores o ejidatarios, lo hace con líderes de colonias, como con los de Copoya o El Jobo, con quienes habló en mayo pasado sobre el tema, y lo cito: “Recuperemos Tuxtla escuchando a su gente y construyendo juntos una visión de futuro”. Fue a hacer proselitismo.
Lo mismo que en las charlas disfrazadas sobre la importancia de proteger nuestros recursos naturales que ha sostenido en diversas universidades privadas, donde fuentes a este columnista revelan que antes de finalizar su exposición, Carlos Morales habla acerca de sus aspiraciones políticas por la alcaldía capitalina.
Con relación a los enormes espectaculares, bueno. La imagen de Carlos Morales aparece en un estadio de futbol como si estuviera entrando de relevo al campo de juego. Porta el uniforme de la Selección Mexicana con el número diez estampado en la camiseta. En la esquina superior izquierda de la imagen se lee la frase “Recuperemos Tuxtla 2027”. En el lado opuesto, un personaje con uniforme de árbitro sostiene un cartel luminoso que dice “Entra: Carlos Morales”.
El cinismo de este político no tiene límites. Tampoco su falta de respeto a las normas electorales. Imposible no discernir que sus pláticas, reuniones, publicaciones en las redes sociales y espectaculares, son vil e ilegal propaganda electoral.
EL COLETO
En la misma situación se encuentra el coleto Guillermo Santiago Rodríguez, quien a pesar de ser diputado federal por Tuxtla no ha logrado que le aprueben una sola iniciativa de ley
Desde hace varios meses, comenzó a pintar bardas con la leyenda “Memociona Tuxtla”, y más recientemente con: “Dr. Guillermo Santiago”, en la que se agrega el número de una cédula profesional y un número telefónico para según sacar citas.
Ante los señalamientos, Santiago Rodríguez salió a decir que se trataba de publicidad de su padre, que es ginecólogo.
Pregunto: ¿qué lógica tiene que el padre de este diputado presuntamente ligado a la banda criminal Los Motonetos se haga publicidad en Tuxtla, con los colores del partido Morena, cuando su consultorio (si es que lo tiene) está en San Cristóbal de las Casas?
No creo que una paciente tuxtleca quiera gastar de más en una consulta en San Cristóbal cuando en la capital chiapaneca hay decenas de ginecólogos de gran prestigio.
Por tanto, Memo Santiago pretende burlar los límites establecidos por la ley electoral utilizando el nombre de su padre, quien al prestarse a este acto a todas luces ilegal también tiene parte en el delito.
MANDIOLA
La diputada local María Mandiola, a contrapelo de la creencia de que las mujeres son menos corruptas, ha comenzado a pintar bardas y a realizar todo tipo de actos proselitistas.
Una de esas bardas está en el crucero del Libramiento Sur y la Carretera de Villaflores. El fondo es blanco. En la parte superior central, se ve el logotipo de la ferretera propiedad de su familia, en un tamaño muy reducido. En el centro, con letras enormes y en color guinda, la palabra “Mandiola”. Más abajo, en letras pequeñas, se anuncia la apertura de una nueva sucursal de dicho negocio.
Para el caso, ¿qué ha hecho la señora María Mandiola por Tuxtla para aspirar a ser presidente municipal?
Ya son varios años que llevo como comentarista político y no recuerdo una sola acción, política pública, estrategia o gestión por su parte digna de reconocimiento.
De lo que me enteré, y supongo que muchos de los que lean estas líneas habrán conocido ya, es que su empresa les pagó el mes pasado a sus trabajadores entre veinte y 69 pesos por concepto de reparto de utilidades. Una miseria en comparación con las ganancias que dicho consorcio ferretero, que se encuentra entre los más grandes y prósperos de la región, podría haber obtenido en el último año, en el cual abrió nuevas sucursales y agrandó varias de las ya existentes.
¿Y EL ÁRBITRO?
Los políticos se han vuelto muy audaces para burlar la ley electoral, como los antes descritos, que no se hacen llamar candidatos sino “coordinadores” o “defensores”. No utilizan la receta mágica de “vota por mí”, sino posicionan su imagen con un juego de palabras o imágenes sugerentes. Como Carlos Morales figurando entrar de relevo, Guillermo Santiago utilizando el nombre de su padre y María Mandiola promocionándose detrás del anuncio de la inauguración de una nueva sucursal.
La gran pregunta es: ¿qué está haciendo el IEPC de Marina López Santiago?
Es exigible, por lo menos, que el órgano electoral investigue el origen de los recursos con los que se están pagando los espectaculares, las bardas pintadas y la publicidad en las redes sociales.
No olvidemos que Carlos Morales maneja recursos públicos de la CONAFOR, Guillermo Santiago está acusado de desviar dinero de la Delegación del ISSSTE para financiar sus actos de campaña y que María Mandiola tiene nexos con los principales funcionarios de la administración anterior, algunos de ellos todavía incrustados en el gobierno actual. De no estar haciendo ni la más mínima investigación, el IEPC y la misma presidenta López Santiago estaría exhibiendo su incompetencia. Peor todavía, si continúa propagándose esta clara propaganda electoral sin ninguna consecuencia legal, se volverían cómplices.
Al tiempo.[email protected]










