Amlo y la restauración del bonapartismo mexicano (Ultima Parte)
Manuel Aguilar Mora
Francia, por tanto, parece haber
escapado al despotismo de una clase
sólo para reincidir en
el despotismo de un individuo.
Karl Marx, El 18 brumario de Luis Bonaparte
… Lo que viene en Morena
Y las pugnas y conflictos abiertos en Morena son las muestras más claras de que estos tres años estarán llenos de hechos imprevisibles en gran medida. La situación de Morena es uno de los factores clave que así lo señala. Ya es hoy el espacio político de uno de los conflictos centrales que determinará el rumbo del gobierno obradorista. Nos referimos al proceso desatado por el propio Amlo cuando mucho antes de lo que indicaba la tradición, decidió abrir a mediados de 2021 la carrera de la sucesión presidencial de 2024 al nombrar el mismo a varios miembros de su gabinete como posibles candidatos presidenciales de Morena.
En realidad, se trata de un tiro en el pie que se dio el propio Amlo. En efecto, entre dichos posibles candidatos están los dos que todos entienden son los principales: Claudia Sheinbaum, la gobernadora de la Ciudad de México y Marcelo Ebrard, el canciller, con una obvia discriminación de los otros nombrados solo como de relleno en una lista en la que solo contaban los dos mencionados, y aquí como si no fuera suficiente un tiro en el pie al desatar las pugnas entre ellos, Amlo se dio un nuevo tiro en el otro pie, cuando declaró a voz en cuello que para él Claudia era su candidata favorita, quien en efecto como su leal colaboradora en los últimos veinte tiene vínculos personales cercanísimos con él.
En 2022 la pugna por conseguir la codiciada candidatura presidencial entre estos dos personajes será un episodio que pesará poderosamente. Ya desde hoy se aprecia el pulso entre Claudia Sheinbaum titular del puesto político más importante del país después de la presidencia de la Republica, o sea, la jefatura de la Ciudad de México y Marcelo Ebrard el canciller que ya fue a Chile a promover el bloque latinoamericano del Pacifico con Colombia, Perú y Chile, al que se unirá pronto Ecuador, y aprovechó la oportunidad para invitar a Gabriel Boric, flamante presidente recién electo de Chile, para que pronto visite a Amlo. Esta situación ha llevado a que se concluya fácilmente que Morena no tiene que preocuparse de la oposición externa pues ya la tiene y fuerte en sus propias filas.
Precisamente el fin de año se gestó un conflicto intermorenista que confirma lo anterior y confrontó a personajes de la cumbre del partido entre sí, salpicando con sus pugnas al propio Amlo. Se trata del enfrentamiento entre Ricardo Monreal, jefe de la bancada morenista del Senado y de Cuitláhuac García, gobernador morenista del importante estado de Veracruz. García es el último de un rosario de gobernadores priistas e incluso uno panista en cuyos gobiernos reinó el terror con cientos de desaparecidos y asesinados. En las cuatro décadas pasadas el principal puerto nacional, Veracruz, se convirtió en uno de los centros de poderío del famoso cártel de los Zetas cuya desaparición dio lugar a una diáspora que alimentó a los actuales cárteles. La simbiosis entre el poderoso mundo de la delincuencia organizada y el poder político es evidente en Veracruz y García, el gobernador morenista, la ha dejado intacta, de hecho, ha seguido el curso que impusieron sus antecesores del PRIAN.
Ricardo Monreal se ha enfrentado con Cuitláhuac García debido a que éste ha encarcelado a su mano derecha, el secretario técnico de la bancada morenista del Senado, acusándolo de ser autor intelectual del asesinato de un edil del estado veracruzano. Amlo ha salido en sus mañaneras en defensa de García y entre los senadores y diputados de Morena e incluso de otros partidos, ya se formaron grupos que defienden y atacan al gobernador.
Monreal es de hecho el tercer líder morenista importante después de Ebrard y Sheinbaum que se ha declarado interesado en conseguir la candidatura presidencial de Morena, yendo claramente contra la aprobación de Amlo, quien nunca lo mencionó en su quiniela. Sin la bendición del caudillo, Monreal ha desatado públicamente lo que ya se consideraba un hecho obvio en todas partes. Declaró él: “La precipitación en la carrera por la sucesión presidencial ha provocado que comience una disputa política inesperada al interior del Gobierno, sus aliados y Morena”. (La Jornada, 27.12.2021). Y para enfatizar su postura y reconocer que en efecto hay un choque con Amlo ha declarado en su primera entrevista del año: “Es obvio que estoy descartado desde el punto de vista de él. Si no descartado al menos minimizado”. (Proceso, 09.01.2022).
Cuitláhuac García no es el único gobernador morenista impresentable, existen varios en otros estados. Para las seis elecciones estatales de este año Morena ya eligió a sus candidatos. En algunas de ellas las protestas por los candidatos triunfantes fueron muy fuertes. Esta situación es una expresión frecuente del descontento en las filas de Morena. Es la causa de reuniones y confrontaciones con la dirección nacional a la que se exige un cambio radical en los métodos para la organización de las elecciones de los candidatos a gobernador. Como se aprecia no faltarán en Morena situaciones internas conflictivas.
La lucha contra la corrupción
Han sido tres años en los que el agudizamiento de la crisis ha impedido que el obradorismo presente un hecho claro que demuestre que su política está logrando éxitos. Hay más de dos millones de desempleados, el alza del salario mínimo se lo está comiendo ya la tremenda inflación que se desató en los últimos meses de 2021, la mayor desde hace veinte años y está siendo acompañada por un estancamiento económico que ha impedido que la recuperación que se atisbaba a mediados del año se mantuviera. Hasta ahora el argumento de los terribles años que han significado la pandemia del Covd-19 han logrado justificar medianamente la situación, pero tal justificación no se puede estirar ya más.
Para Amlo 2022 es un año crucial. Su ratificación en la consulta de abril no será suficiente. Necesitará imperiosamente hechos contundentes ante las urgencias políticas numerosas que se están acumulando ante su gobierno. Tampoco la reforma eléctrica será suficiente pues los votos de Morena no bastan para aprobarla y depende de los de otros partidos, incluso del PRI. Debido a que ni lejos se ha acercado a los trabajadores de la CFE, aherrojados en un charrismo intacto, los electricistas no están en sus planes para luchar por la renacionalización de la industria eléctrica bajo control de sus trabajadores y usuarios. Lo que podría lograr y a eso apunta la posposición que se ha hecho para aprobarla es en todo caso una reforma descafeinada, negociada con los capitalistas.
Le queda su carta fuerte que ha sido ante todo su lucha contra la corrupción la cual entra en estos días en una etapa crucial con la decisión de encarcelar a Emilio Lozoya y a su madre, para quienes la Fiscalía pide 39 y 25 años respectivamente. Al parecer Amlo ya apunta a Felipe Calderón. El mismo y la propaganda morenista ya señalan con insistencia que el expresidente tiene que rendir cuentas ante la justicia. Y si eso sucede seguiría lógicamente Peña Nieto. Esa es la dinámica de una lucha victoriosa contra la corrupción. Se trataría de un hecho sin precedentes pues los encarcelamientos por motivos políticos de los otros presidentes nunca habían incluido a ex presidentes. La urgencia en que está entrando Amlo en su cuarto año de gobierno lo obliga a medidas extremas. Un retroceso en este curso que delinea esta lucha le costaría muchísimo.
Por una alternativa de izquierda revolucionaria al obradorismo
El epígrafe que hemos puesto a este artículo pertenece al escrito inmortal de Marx sobre sobre el golpe de Estado en 1851 en Francia, El 18 de Brumario de Luis Bonaparte en el cual expuso por primera vez una detallada explicación de la decadencia de los regímenes políticos burgueses. Explica que la burguesía francesa con las pugnas entre sus partidos y líderes le abrió la puerta a un simulador y demagogo que acabó restaurando el imperio de su supuesto tío, Napoleón Bonaparte. Desde entonces su explicación ha sido enriquecida, no solo en la tradición marxista, por muchos teóricos y políticos. Es la concepción teórica del bonapartismo. Los grandes revolucionarios como Lenin y Trotsky, solo para mencionar a dos de los más grandes, analizaron como en tiempos y en circunstancias diferentes en Rusia, Alemania, China y otros países se reproducían los rasgos esenciales de lo que Marx señalaba había sucedido en Francia. La decadencia política de la burguesía se hizo cada vez más evidente al nivel mundial en el siglo XX, pero la ausencia de una alternativa política de los trabajadores y sus aliados populares, dio lugar a la proliferación de las situaciones bonapartistas en todo el mundo. Era la dialéctica en la cual la burguesía ya no puede imponer su hegemonía de manera normal, pero los trabajadores y sus aliados todavía no están en posición de sustituirla con su nueva hegemonía. La dialéctica del ya no pero todavía no.
Precisamente fue Trotsky durante su último exilio en nuestro país de 1937 a 1940 quien se cruzó con uno de los momentos estelares de la historia del siglo XX mexicano. Fueron los años cúspides cardenistas en los cuales se dio un nuevo brote de luchas que demostraban que la Revolución mexicana tenía flamas todavía no apagadas por las cenizas. Siendo testigo de las jornadas de la expropiación petrolera, de la amplísima reforma agraria y del ascenso de las luchas de los trabajadores percibió que el gobierno de Lázaro Cárdenas tenía claros rasgos bonapartistas pero que eran sui generis (particulares, específicos), al apoyarse en los trabajadores en sus enfrentamientos con los imperialistas. Fue un análisis brillante que tendría después una gran resonancia en el enfoque de muchos gobiernos de varios países de América Latina, Asia y África.
Pero esa originalidad del cardenismo desapareció con el estallido de la segunda guerra mundial que detuvo toda la dinámica antiimperialista del “nacionalismo revolucionario” y dio paso a los gobiernos represivos, corruptos y pro imperialista de los sucesores de Cárdenas: Ávila Camacho, Alemán, López Mateos, Díaz Ordaz, Echeverría y demás. La senilidad de los últimos presidentes del priato ya no tenía nada de sui generis. Eran simplemente bonapartismos, punto.
Esa es la pesada tradición histórica que aplasta a un líder como Amlo, sin imaginación revolucionaria, profundamente conservador a pesar de su discurso demagógico, respetuoso de los dogmas del capitalismo, favorecedor de un estado austero y virulento opositor de la lucha de los trabajadores por sus intereses de clase. La tarea de los socialistas y revolucionarios verdaderamente democráticos es forjar una alternativa al obradorismo. Las oportunidades para el éxito de esta lucha se presentarán en abundancia en el 2022 con las crisis que se anuncian en la política de Morena como consecuencia del curso seguido por el gobierno de Amlo.
La vuelta atrás que representa la 4T no es un avance ni mucho menos, del pueblo de México. La alternativa de izquierda revolucionaria al obradorismo deberá reivindicar los principios y las tácticas de las mejores tradiciones revolucionarias, tanto mexicanas como mundiales. Debe forjarse luchando por un programa de transición que vincule las luchas tácticas cotidianas con la estrategia del cambio revolucionario socialista y el establecimiento del poder de los trabajadores de la ciudad y el campo unidos en los batallones millonarios que vencerán a un capitalismo mexicano decadente que solo ofrece corrupción, represión y dominación imperialista al pueblo.









