Arturo Escobar y Vega, un ingrato

Desde mi Trinchera

Diego Victorio

Arturo Escobar y Vega, un ingrato

Es un “Lord”. Un Junior adinerado. Un Mirrey del curul.

Heredero de la aristocracia que, gusta pasearse de plurinominal en plurinominal.

Se divierte haciéndolo, aunque su productividad legislativa sea nula.

Un político “jet set”, de pose, gustos y modos extravagantes.

Así retrata el grueso de la oposición a Arturo Escobar y Vega, personaje ancla del Partido Verde que, comparte en el tucán un estatus privilegiado junto a su máximo estandarte Jorge Emilio González Martínez, motejado como “El Niño Verde”.

De Escobar y Vega he oído anécdotas que pareciesen fabulas, pero no, son relatos extraídos de la realidad.

Desde un clasismo desmesurado hasta una repugnante animadversión a los votantes, quizá por eso nunca ha obtenido en las urnas una butaca cameral.

La última, un gesto de ingratitud.

Un testigo ocular de la bochornosa escena protagonizada por Escobar y Vega compartió datos a este columnista:

Revela mi fuente que una legisladora federal se acercó a Escobar y Vega a consultarle sobre qué posibilidad existía de aspirar a otro cargo de elección, siglada en la que toda su vida fue su casa partidista: el PVEM.

—Para ti no hay nada. —Respondió, lacónico y con ese dejo natural de soberbia que caracteriza a Arturo.

Acongojada y con un rictus de impotencia, decidió aceptar que su ciclo en el PVEM se había apresurado a manos de un engreído sujeto.

El abrupto en el corrillo de una ostentosa oficina debía tener algún beneficio para la dama, por lo que fue perseverante.

—Entonces ayuda a un amigo que tenemos en común. —Habría soltado la diputada, abogando por un conocido personaje chiapaneco.

—Emilio Salazar Farías, ha sudado la camiseta de nuestro partido y merece que lo ayudes. —Insistiría la legisladora.

Y la respuesta volvió a sepultar la petición de la fémina.

—Emilio no está en los planes del partido. —Atajó el petulante tipo.

La mujer carraspeó, frunció el ceño y siguió su camino.

Ella, horas más tarde, transmitió la misiva al chiapaneco.

El desdén de Escobar y Vega no lo merece nadie, menos alguien como el chiapaneco Emilio Salazar Farías que ganó tres elecciones enfundado en la casaca verde.

Que sudó y caminó para conseguir el respaldo ciudadano, inclusive fuera de su natal Tuxtla.

La falta de respeto a un caballero congruente y leal como Emilio no solo es una canallada sino una humillación.

Una chicanada a un tuxtleco que aportó votos, estructura y sapiencia en su andar por las fracciones parlamentarias del PVEM.

El verde no solo pierde un caudal de votantes que movía Salazar, sino un perfil políticamente rentable y mejor persona.

Emilio Salazar, presentó ya su licencia al Congreso de Chiapas para desligarse del cargo de legislador local.

No así su separación a la fracción parlamentaria esmeralda.

En una muestra de agradecimiento a la que fue su trinchera, Salazar no trasladará a su suplente a otra bancada.

La ruta política de Emilio está trazada, en su legítima aspiración buscará como primera opción gobernar su ciudad natal.

En el proceso electoral, va a arroparse de otros colores porque en el PVEM fue despreciado y desvalorizado por un juniorcrata que a la postre lo lamentará. Al Tiempo.

Comentarios Atrincherados

*** Entre tanto, Jorge Martínez, será el dirigente municipal del Partido Verde en Tuxtla Gutiérrez y, si otra cosa no sucede, el candidato esmeralda a la alcaldía capitalina.

*** En Mapastepec, Nicolás Noriega, quedó formalmente inscrito como precandidato de Morena a la alcaldía. Nico, es un taquillero per se. Popular. Del pueblo. Carismático y honesto, justo el perfil que agrada a la 4T. Sin duda, el rival a vencer.

*** En Mazatán, Pedro De La Cruz Villalobos, busca, con un grado de obcecación, ser el candidato de Morena.

Lo que no sabe Pedro es que, en mi pueblo querido, el “Virreicito” Ciro Sales designará, por dedazo, a su compadre oriundo del Cantón El Aguacate Edel Juárez. HASTA PRONTO.

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