Carlos Morales piensa que somos idiotas

Letras Desnudas

Mario Caballero

 

Carlos Morales piensa que somos idiotas

El título es una afirmación. ¿Qué más podríamos pensar de una encuesta de dudosa información metodológica que, en el momento de menos credibilidad del gobierno de Tuxtla Gutiérrez, asegura que Carlos Morales es el mejor posicionado para ganar la elección y reelegirse en la presidencia municipal? Sin duda, que Carlos Morales piensa que los tuxtlecos somos idiotas.

Durante todo este tiempo, Morales no ha hecho si no renegar y desconocer cada una de las encuestas que lo posicionaron entre los peores presidentes municipales del país. Ahora, que hay una que por fin le favorece, él mismo se encargó de darle la mayor difusión posible a través de distintos medios de comunicación. Lógico.

Lo que no es lógico es que después de tantísimas consultas que registraron los negativos de su gestión basados en la opinión de los ciudadanos, de repente sale un sondeo que dice que el 53% de los encuestados aprueba su administración y que también un 53 por ciento lo prefiere como candidato de Morena.

Extrañamente, sacó el mayor puntaje entre otros aspirantes a la candidatura morenista por la alcaldía de Tuxtla, entre ellos Arlett Aguilar (12%), Marcelo Toledo (8%) y María Mandiola (6 por ciento).

¿Quiere sorprenderse más? Pues esa misma encuesta coloca a Carlos Morales por arriba de las preferencias con 54% sobre los demás precandidatos a la presidencia municipal. Incluso por encima de personajes como Willy Ochoa (50%), Paco Rojas (52%), Emilio Salazar (36), Juan Carlos Cal y Mayor (31), entre otros.

Para darle sustento a la intención del voto que supuestamente tiene Morales sobre sus competidores, la empresa encargada de la consulta proporciona los siguientes datos: el 28% califica de buena su actuación como regente de la capital, el 53% aprueba su administración y el 29 por ciento dijo que al finalizar su periodo gubernamental la ciudad estará mejor.

Este ejercicio más que una encuesta parece un instrumento publicitario. Porque es clara la intención de querer mostrar a Carlos Morales como un funcionario de buenos resultados, competente y como el candidato que necesita Morena si es que el partido pretende retener el gobierno de la capital del estado.

Pero, a la vista de toda persona inteligente, el efecto es todo lo contrario. Refleja el afán de un político que se ahoga en su propia desesperación. Si no ¿por qué la urgencia de sacar una encuesta muy, pero muy favorable para el alcalde estando a días de que el partido del presidente López Obrador asigne las candidaturas?

Es más, la entidad encuestadora ni siquiera trató de disimular que había sido contratada no para recoger la percepción social sobre el gobierno de Carlos Morales, y como evidencias están las cuestionables cifras, sino para promocionar a éste como un gobernante aprobado y popular. No olvidemos que Morena definirá las candidaturas por el método de encuestas e insaculación.

 

¿QUIÉN ESTÁ DETRÁS DEL SONDEO?

Siempre hay que recelar de las encuestas que salen a favor de un político, en especial si se trata de promocionar la imagen de alguno de ellos en tiempos electorales, como es el caso de Carlos Morales.

Los sondeos son un instrumento útil para medir la percepción social sobre el comportamiento de los gobiernos, sobre una acción en específico, sobre los resultados de un programa en ejecución y para la toma de decisiones acerca de un determinado tema. Pero, por desgracia, hay grupos y personas que las utilizan para manipular la opinión pública, crear tendencias falsas, desinformar, polarizar y encauzar el voto hacia tal o cual actor político.

Cito un ejemplo. Hace nueve años, estando a dos semanas de la elección de gobernador de Michoacán, Joaquín López-Dóriga entrevistó a Fausto Vallejo en Radio Fórmula, entonces candidato del PRI. Le preguntó qué opinaba de las encuestas de GCC, publicadas en Milenio, que le daban la delantera a la candidata del PAN, Luisa María Calderón, hermana del expresidente Felipe Calderón.

Vallejo contestó: “Inicialmente me daba a mí la ventaja, pero no llegamos a ningún acuerdo y obviamente pasó a otros momios a favor de la candidata”.

En otras palabras, ya que el priista no logró ningún arreglo económico, la casa encuestadora modificó las cifras a favor de Calderón. Pero las preferencias eran mentira, porque al final el que terminó ganando la elección fue Fausto Vallejo. Lo que nos dice que las encuestas siempre saldrán a favor del que las paga, aunque tenga que mentir.

Imposible dudar que Carlos Morales Vázquez haya pagado para que mencionada consulta lo favoreciera. Él, que siempre ha buscado la forma de demostrarnos quién manda, inclusive con amenazas y exhibiciones de poder, ¿no iba a idear la manera de decir públicamente que merece reelegirse? Y qué mejor que una encuesta.

Además, el único beneficiado ha sido él.

La verdadera incógnita es quién la pagó. De seguro no fue él. Lo más probable es que el dinero haya salido de las arcas municipales o de Veolia, la empresa que estaría más interesada por que Morales continúe otro trienio en la presidencia municipal, ya que es en esta gestión en la que ha logrado importantes contratos millonarios y un trato preferencial.

 

¿CÓMO CREERLE?

A la verdad, no había necesidad de que saliera con una encuesta. A estas alturas ya todos estamos convencidos de la irrelevancia de su administración y de que optar por él para que dirigiera la ciudad fue un error.

Por lo cual, ¿cómo creerle que la sociedad tuxtleca aprueba su reelección? Sobre todo, cuando hace un año aproximadamente la empresa Massive Caller, casa encuestadora de gran prestigio internacional, dijo que si bien le iba sólo uno de cada diez electores volvería a votar por él en la elección de 2021. Si hace un año no inspiraba confianza, menos ahora.

Un sondeo realizado por el Diario de Chiapas en semanas recientes, pretendiendo conocer la percepción social ante la intención de Carlos por reelegirse, registró que el 97% de los participantes dijo que no votaría por Morales.

Tienen razón al contestar así. ¿A poco usted votaría por este alcalde que fue descubierto realizando compras de contenedores de basura por alrededor de los 40 millones de pesos a Veolia por adjudicación directa y cuyo hermano, Jorge Morales, es señalado de entregar las obras a empresas ligadas a su familia y de cobrar el respectivo diezmo?

¿Votaría por Morales sabiendo que éste ha sido un gobernante misógino, al que le vale un pepino que las trabajadoras del Ayuntamiento sufran acoso sexual de parte de los funcionarios, que una mujer policía haya sido quemada por sus compañeros por sus preferencias sexuales y que fue sancionado por ejercer violencia política de género contra la regidora Adriana Guillén?

¿Votaría por él a pesar de la corrupción de su gobierno y de haber abandonado a los tuxtlecos durante la pandemia? Yo no.

Dicho esto, no hay duda de que Carlos Morales piensa que los tuxtlecos somos idiotas. Esa encuesta “patito” es un insulto a nuestra inteligencia. ¿Cree que con inventar unos numeritos que no tienen ningún sustento podrá convencer a los ciudadanos de que su gobierno ha sido bueno?

Esa susodicha encuesta será el símbolo que resuma el cinismo de un gobernante abusivo. ¡Chao!

 

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