Por la Conciencia
Dr. Roger Heli Díaz Guillén
Tres aportes literarios y de investigación podemos destacar cuando hablamos de indigenismo y neo indigenismo en México y América Latina, iniciando con Forjando patria de Manuel Gamio que se publicó enero 1916; La raza de bronce del Boliviano Alcides Arguedas en 1919 y; La raza cósmica de José Vasconcelos en 1925, que marcaron el abordaje del indigenismo y la multiculturalidad como problemas nacionales prioritarios de atención vinculado a la educación y cultura en tiempos en que México estaba transitando al triunfo de la revolución mexicana; del caudillismo y la insurgencia a la vida de las instituciones para la atención del pueblo. Destacando el pensamiento de Manuel Gamio respecto a las instituciones gubernamentales nacientes cuyo papel correspondía a “fomentar efectivamente el actual desarrollo físico, intelectual, moral y económico de dichas poblaciones” (indígenas) con perspectiva de fusión cultural, unificación lingüística y equilibrio económico; que hoy es una disyuntiva de la interculturalidad.
En Chiapas desde su independencia del yugo español en 1824 y lucha por la autonomía, derechos colectivos y libre determinación de los pueblos indígenas, el papel de ideólogos y líderes de la iglesia católica ha sido determinante, sin dejar de resaltar el honorable y heroico papel de los religiosos Miguel Hidalgo y Costilla y José María Morelos y Pavón que entre 1811 y 1815, que primero fueron degradados de sus cargos eclesiásticos para luego ser fusilados, naciendo con sus ideales el indigenismo institucional, también llamado Neo Indigenismo en 1948 con la creación del Instituto nacional Indigenista INI hoy Instituto Nacional de pueblos Indígenas INPI.
México tiene como antecedente en el indigenismo diversas formas oficiales de atención, rescatando de la bibliografía recurrida el hecho que “diversos organismos que el Estado mexicano creó durante el siglo XX para el estudio y atención de los pueblos indios: Junta para el Mejoramiento de la Raza Tarahumara (1906), Sociedad Indianista Mexicana (1910), Dirección de Antropología (1917), Departamento de Educación y Cultura Indígena (1921), La Casa del Estudiante Indígena (1926), Departamento Autónomo de Asuntos Indígenas (1936), Instituto Nacional de Antropología e Historia (1938), Dirección General de Asuntos Indígenas (1946), Instituto Nacional Indigenista (INI, 1948) y la Escuela Nacional de Antropología e Historia (1951); la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, que desde 2003 reemplazó al INI”, hoy INPI.
Como bien refiere el Dr. Gilberto López y Rivas que al paso de los años se observa que no se ha dado un cambio sustancial en el indigenismo gubernamental desde el INI de 1948 que nació asistencialista para definir, normar, establecer y ejecutar todas las políticas públicas, programas proyectos y acciones por los derechos de los pueblos indígenas entendidos como comunidades; derivando que al paso de casi tres décadas de asistencialismo sin derechos colectivos, podemos retomar como fecha sustantiva el año de 1974, cuando el obispo de San Cristóbal de las Casas, Samuel Ruiz se dio a la tarea de organizar el Primer Congreso Indígena bajo la figura simbólica de Fray Bartolomé de las Casas, donde 1 230 delegados tzotziles, tzeltales, choles y tojolabales según datos en trabajo de Irving Reynoso Jaime, donde expresaron su pensamiento y aspiraciones de libertad, derechos, educación, salud y autonomía de pueblos indígenas por medio de ponencias y expresiones libres; del que derivó que el INI con el liderazgo de Gonzalo Aguirre Beltrán organizará en 1975 su Primer Congreso Nacional de los Pueblos Indígenas en la ciudad Pátzcuaro, Michoacán.
Se destaca que este congreso representa en la historia la antesala del movimiento del EZLN en 1994 que marcó y alentó la esperanza en los pueblos indígenas de Chiapas, México, América latina y el mundo por la autonomía y derechos colectivos negados; además que dicho evento es “considerado el antecedente de mayor relevancia de las luchas indígenas del último cuarto del siglo XX” en américa latina; aunque hoy algunas voces respetables sostengan que no hay movimiento indígena sino pueblos y comunidades en movimiento y lucha; de donde se observa y destaca la resiliencia de los pueblos indígenas que hoy tienen el reto de hacer valer la trascendencia de la libre determinación basado en el reconocimiento de los pueblos indígenas y afro mexicano como sujetos de derecho público.
Chiapas en la perspectiva de su nuevo gobierno con el Dr. Eduardo Ramírez Aguilar que ha hecho hincapié y destacado el papel de los pueblos indígenas en la vida pública del estado; deja abierta como una realidad posible que la disyuntiva del indigenismo y el neo indigenismo encontrarán parámetros de convergencia en el plano cultural y el derecho; en la convergencia armónica de las relaciones inter culturales e inter étnicas a partir de los territorios, así como de la disyuntiva en políticas públicas de interculturalidad, pluriculturalidad y multiculturalidad cuyo eje central debe versar en la comunicación horizontal entre iguales y no vertical de imposición y asimilación como históricamente ha sido su tratamiento en la esfera de ver y tratar a los pueblos indígenas como sujetos de interés público que en el 2024 será historia.










