Armando Domínguez
ERA, crece académica, intelectual y políticamente
Para comenzar… Eduardo Ramírez Aguilar sigue reafirmando su hiperactivismo político. Siempre está atento de los grandes temas nacionales y de los asuntos chiapanecos que son de su competencia como senador de la República. Participa activamente en las reuniones de comisiones y en las del pleno. Aparte de cumplir con la agenda de trabajo que hay en el Senado de la República, que ha de ser esclavizante, él se da tiempo para estar con su familia, se le ve ejercitándose y, además, se organiza para cumplir como docente de la Universidad Autónoma de México (UNAM). En medio de todo eso se abrió un espacio para idear, pensar, organizar un cúmulo de información y después sintetizar para escribir un libro. Lo completó, lo revisó y, una vez que estuvo satisfecho con lo ahí escrito, lo mandó imprimir y ya lo presentó. Lo tituló La participación del pueblo y la revocación de mandato. El solo nombre antoja un contenido interesante, pujante y polémico en los recientes meses. El tema está tan vigente que está procesando aún la primera consulta de Revocación de Mandato en México. Será la primera vez aquí, aunque eso ya se haya realizado en otros países desde hace mucho tiempo. ERA acumuló comentarios positivos en su favor, de parte de destacados políticos y académicos que acudieron a la presentación del texto. El libro fue presentado en el pleno ante las y los senadores de la República, estudiantes de Derechos de la UNAM y de la Universidad Panamericana, así como ante abogadas, abogados, y chiapanecos quienes siguieron, muy atentos, la presentación a través de las redes sociales. La presidenta del Senado, Olga Sánchez Cordero, quien prologó el libro, destacó el análisis comparado sobre la democracia que hace el académico y que en las líneas pone siempre como actor principal al pueblo. “Nuestro autor reflexiona sobre la democracia desde la tradición socrática lo cual me encanta, recobrando la esencia misma de los diálogos de Platón, en la que se apega a la filosofía política para preguntarse constantemente qué es la democracia y hacia dónde va”, apuntó la también ministra en retiro y ex secretaria de Gobernación. Por su parte, el presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, Ricardo Monreal Ávila reconoció que Ramírez Aguilar ha crecido en forma académica, intelectual y política, y que su labor ha aportado al debate nacional, a la conciliación y ha creado textos útiles para la reflexión de nuestros contemporáneos. Recordó Monreal que la revocación de mandato se ha convertido en una institución creada desde el Senado, que llegó tarde a México –en otros países se ha practicado desde hace más de cien años- y que el libro mencionado explica el proceso llevado a cabo para que fuera materializada en México. En su momento, Margarita Ríos Farjat, ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y doctora en política pública, opinó que “La participación del pueblo y la revocación de mandato” es un buen libro, porque “contextualiza, informa y ayuda a entender (el tema). Da buenos apuntes históricos y tiene capacidad de síntesis; es un buen documento para conocer dónde estamos colocados en términos de democracia directa”. El destacado abogado y escritor, Gonzalo Sánchez de Tagle, señaló que en ese texto se abrevia las dos pasiones principales de Eduardo Ramírez: la academia y la política. Allí, apuntó, el autor invita a debatir y a discutir sobre la democracia participativa, a partir de dos preguntas: ¿para qué la queremos y cómo la queremos? Eduardo Ramírez, pues, se estrena en un terreno nuevo: escribir libros. Es una forma de dejar plasmadas sus ideas para la posteridad. Aprovecha sus conocimientos como licenciado en Derecho, maestro en Derecho Constitucional y Amparo y como doctor en ciencias políticas para que el texto sea de provecho para los actuales y futuros profesionistas que estén interesados en estudiar la forma de democracia participativa, que está representada, en este caso, en la consulta de revocación de mandato.
El fin de semana se dieron a conocer los resultados del informe 2021 de la Auditoría Superior de la Federación, la mayoría de los estados del país tuvieron observaciones que tendrán que aclarar ante ese ente fiscalizador. Existieron en contraparte, entidades que salieron bien, una de estas últimas fue Chiapas, gobernada por Rutilio Escandón Cadenas y, la cual ha mostrado un manejo de recursos eficiente y pulcro. Desde el inicio del gobierno que encabeza Rutilio Escandón, se realizó el compromiso de utilizar cada peso del presupuesto de manera honesta, y sobre todo, transparentar cada acción de gobierno para generar mejores condiciones de vida para los chiapanecos. Así que el informe rendido por la ASF no debe sorprender a nadie, porque desde el inicio el mandatario se comprometió a gobernar bajo los principios rectores de no mentir, no robar y no traicionar al pueblo y vaya que lo está haciendo. Al gobierno de Chiapas nadie le puede reclamar estar utilizando recursos en obras faraónicas o en frivolidades como ocurría en el pasado. Se está gobernando con la honestidad como bandera, de ahí que la ASF, no tenga detectadas irregularidades en su informe. En el subsidio para el Fortalecimiento del Desempeño en Materia de Seguridad Pública (FORTASEG), la ASF detectó irregularidades por 174.1 millones de pesos por aclarar, siendo Tamaulipas, el municipio de Acapulco, Guerrero y Guadalajara, Jalisco, donde mayor observación hubo, solo en esos lugares se tienen que aclarar el destino que se le dieron a 135 millones de pesos. Villaflores, gobernado por Mariano Rosales Zuarth está dentro de los lugares que menos observaciones tiene por aclarar en torno al FORTASEG, esto a raíz de la disciplina financiera que ha mostrado el alcalde, por lo que se puede afirmar que el municipio está en buenas manos. Al analizar este informe rendido por la ASF, se llega a la siguiente conclusión: si desde el despacho principal del Palacio de Gobierno, Rutilio Escandón Cadenas ha puesto como ejemplo la honestidad y transparencia en el uso y destino de los recursos públicos, era más que evidente que el alcalde de Villaflores tuviera que seguir sus pasos, porque si quien manda en Chiapas da muestra de respeto y disciplina financiera, nadie debería de meter mano al cajón para dilapidar el dinero de los chiapanecos. El gobernador Rutilio Escandón es ejemplo para los alcaldes en torno a cómo deben manejarse los recursos públicos, y así, como lo hace el mandatario, deben hacerlo los alcaldes, sin importar el color político que los haya llevado al poder. Se tiene que decir que en Chiapas el dinero público se utiliza para lo que se tiene que utilizar, para mejorar la calidad de vida de los chiapanecos, bajo esa premisa, durante estos tres años y dos meses el gobernador Rutilio Escandón ha sabido conducir el timón que en 2018 le otorgaron los ciudadanos. Atrás y como mal recuerdo quedaron los desatinos y excentricidades con las que se dirigió a Chiapas en el anterior sexenio, ese lastre es cosa del pasado, ahora se tiene rumbo, dirección y buen manejo financiero, algo que imploraba a gritos los ciudadanos.
Para finalizar… ¿Condenaremos lo hecho por Rusia? ¿Respaldaremos la respuesta de EU?. Hasta ahora no hemos sentido muy claramente la posición mexicana. Respetamos mucho la consistencia de su apoyo sobre integridad territorial de Ucrania, pero hoy necesitamos una declaración muy clara; una que condene la agresión rusa”, dijo ayer la embajadora de Ucrania en México, Oksana Dramarétska. México ha dicho que apuesta por la vía diplomática y que rechaza la violencia, pero no ha mencionado por su nombre a Rusia ni mucho menos ha condenado su operación militar en Ucrania. “Nos vamos a seguir conduciendo, promoviendo que haya diálogo, que no se utilice la fuerza. No estamos a favor de ninguna guerra. México es un país que siempre se ha pronunciado por la paz y por la solución pacífica de las controversias”, dijo ayer por la mañana el presidente López Obrador. “No queremos la guerra en ninguna parte, no queremos que la gente sufra, no queremos que la población civil sea afectada, no queremos la confrontación”, remató. ¿Es suficiente? ¿México no debe pronunciarse más allá? ¿Hay que esperar? Hace un par de días, en este mismo espacio, lanzábamos algunas preguntas ante la escalada en la tensión y el inevitable conflicto que ya estalló: ¿Condenaremos, conforme avancen las acciones, lo hecho por Rusia? ¿Respaldaremos la dura respuesta de EU y el resto de los países del G-7? ¿Nos sumamos –aunque sea simbólicamente- a las sanciones económicas? Las preguntas siguen siéndolo. No hay aún respuestas. Desde luego que apostar por la vía diplomática es lo deseable y plausible, pero, al ritmo de la intervención militar actual y con los agravios acumulándose, esa ruta luce cada vez más improbable. El G-7 ha impuesto duras sanciones a Rusia. Vladimir Putin avanza en su ofensiva. Ucrania no parece resistir demasiado. EU prácticamente ha roto relaciones con Rusia. La ONU, en voz de su secretario general Antonio Guterres, hace llamados desesperados que no encuentran eco. Hasta ahora, la Cancillería de nuestro país ha hecho bien las cosas: alejó a decenas de familias mexicanas de lo que se pensó sería la zona de conflicto, Marcelo Ebrard ha tenido diálogo con quienes viven en Ucrania y la posición oficial ha sido consistente respaldando el llamamiento que ha hecho el secretario general de la ONU en favor de un proceso pacífico que permita resolver este conflicto, apostando por la diplomacia y exigiendo respeto a la integridad de Ucrania. Pero las cosas van moviéndose a gran velocidad, y nuestro país puede quedar atrapado en su propia posición. No porque vayamos a inclinar la balanza, pero sí por ocupar un asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU, México está cada vez bajo mayor presión y, conforme transcurran los días y la crisis se agrave, será obligado a pronunciarse con mayor contundencia. ¿Qué haremos?
Cómo ve.
Así las cosas…










