Del “Sentimiento Chiapaneco” a la “Chiapanequidad”: Identidad negada por el Nacionalismo Mexicano

Del “Sentimiento Chiapaneco” a la “Chiapanequidad”: Identidad negada por el Nacionalismo Mexicano

Por la Conciencia

Dr. Roger Heli Díaz Guillén

La independencia de Chiapas y su anexión o federalización a la América Septentrional hoy republica de los estados unidos mexicanos es un tema que no solo se ha estudiado en Chiapas y México  sino también en Guatemala por ser un territorio administrativamente parte de la capitanía de la corona española con base en la ciudad de Guatemala cuyo territorio abarcaba de Chiapas a Costa  Rica; destacando de esta faceta histórica en el campo de la historia y la antropología  conceptos como “sentimiento chiapaneco” planteado y destacado por el historiador Belga Jan de Vos como contenido de identidad y autodeterminación en ensayo sobre la independencia y anexión a México y; el de “Chiapanequidad” que es un concepto usado hace 20 años (2004) por el guatemalteco Sergio Nicolas Gutiérrez Cruz  en artículo “La Chiapanequidad, la Nación mexicana y la patria grande guatemalteca”, donde la Chiapanequidad es un distintivo de identificación a la población que habita el territorio de Chiapas que los guatemaltecos saben que nunca se sintieron o reconocieron como población centroamericana o de Guatemala.

Años después la Chiapanequidad es retomado por el Dr. Andrés Fábregas Puig quien lo delimitó en el marco de un contenido histórico antropológico basado en la identidad y libre determinación del pueblo chiapaneco, proponiendo atender a la Chiapanequidad como un área de investigación en una delimitación geográfica y poblacional determinada que comparte identidad propia y multiculturalidad; para luego en el 2024 este concepto ser retomado y empoderado al ser planteado por el Gobernador electo Eduardo Ramírez Aguilar como un eje rector de política pública que atenderá a la cultura, las expresiones culturales, contenido y derechos de pueblos indígenas..

Lo anterior se destaca al leer y ver video en días pasados donde un invitado a un evento oficial de conmemoración de la anexión de Chiapas a México en el pueblo mágico Chiapa de Corzo, discutió y negó el valor y originalidad de la Chiapanequidad en su dimensión actual propuesta, argumentando que ello se denomina o debe asumirse como “sentimiento chiapaneco” como fue propuesto por el historiador Jan de Vos en 1998; de lo que respetuosamente debo decir que no es lo mismo pero es igual, en razón de la dimensión política del contenido lingüístico-antropológico de ambos conceptos que permite observar que se refieren a los mismos contenidos categóricos conceptuales pero en aplicación contextual diferente que parten de la identidad, particularidad, componente cultural, historia y libre determinación de un pueblo.

Como se expuso, el concepto sentimiento chiapaneco transitó a un mote ciudadano de identificación observado por los Guatemaltecos para después ser propuesto como concepto de investigación social y; en este 2024 la Chiapanequidad ser propuesta como política pública de gobierno, que previo a la toma de posesión en diciembre de este 2024, un equipo de la sociedad civil lo empuja de forma pública y abierta como un espacio de expresión creativa y de protección del patrimonio cultural de Chiapas; que no fue el mismo objeto de su construcción conceptual en el proceso expuesto según tiempos y contextos, que abona a engrandecer el concepto.

En este orden de ideas afirmamos que el sentimiento chiapaneco y/o la Chiapanequidad en su definición y contenido se observa como una realidad e historia negada por el Nacionalismo Mexicano impulsado a través de la educación con la escuela de José Vasconcelos que impulsó a la raza de bronce por encima de las identidades de los pueblos y comunidades del territorio mexicano, imponiendo contenido histórico a modo basado en el heroísmo y el nacionalismo sustentado en un escudo, una bandera, una himno nacional y una historia de héroes y gobiernos, donde siempre existieron los buenos y los malos, los conservadores y los liberales; que borraron del imaginario colectivo de muchas generaciones chiapanecas los elementos de nuestra identidad como raza no originaria de bronce, sino raza mesoamericana que en su historia decidió su destino, territorio y; construyó saberes y realidades que hoy se sostienen en patrimonios culturales colectivos y en formas de vida comunitaria diversa.

En hora buena la chiapanequidad que trascienda el folclor; destaque nuestra verdadera historia y regule la industria cultural; que tenga sostenibilidad y continuidad al ser asumida como política pública en el marco de la cultura; donde la historia, identidad, saberes, pertenencia, contenido cultural y natural sean ejes de la educación comunitaria que plantea la nueva escuela mexicana y; se sostenga mediante las acciones comunitarias y normativas que le dan continuidad y vida a las expresiones culturales y patrimonios culturales colectivos de los pueblos históricos y culturales y; pueblos y comunidades indígenas y afro mexicanas.  

La transformación de Chiapas requiere de renovación autentica donde la originalidad de los chiapanecos está basado en su identidad, historia, territorio y población multicultural, cuyas voces converjan en un marco intercultural que como proyecto de gobierno se ha anunciado, buscando potencializar su contenido cultural, normativo comunitario, turístico y diversidad de recursos naturales bióticos y abióticos con que Chiapas cuenta; sustentado en los derechos humanos individuales y colectivos e interés incluyente a la vida pública de los pueblos y comunidades indígenas y afro mexicanas como sujetos de derecho público.

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