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Educar a los hijos tarea difícil

Dr. Gilberto de los Santos Cruz

Cada uno de nosotros, hemos sido educados de forma diferente, por personas diversas, ni mejor, ni peor, puede haber cierto tipo de creencias culturales, normas sociales, y diferencias individuales, que hacen que cada persona sea educada conforme a estas.

Cada padre o madre, educa como puede, sabe, o quiere, y conforme a sus valores y creencias, igual que los niños aprenden, los padres también hemos de aprender a educar, una tarea nada fácil, pero que forma parte de la crianza.

¿Qué se puede mejorar en la educación hacia tus hijos?

•          Volver a pensar cómo si fuésemos niños: Estamos tan absorbidos en nuestra vida laboral, preocupaciones económicas, familiares, en que aprendan, saquen buenas notas, se porten bien, que se nos olvida que una vez fuimos niños y vivíamos ajenos a todos esos problemas, y con esas presiones. Vuelve a ser niño cuando estés con ellos por lo menos 15 minutos al día jugando olvidando tus problemas cuando entras en casa.

•          Esfuerzo para conseguir las cosas: Actualmente vivimos más acomodados, y es relativamente fácil que los niños tengan miles de juguetes por cumpleaños, reyes, o simplemente porque te lo puedes permitir y si lo pide, pues lo compras, o le proporcionas las clases de fútbol, extraescolares, y demás cosas que nos cuestan dinero, de esta manera se favorece el consumismo y pocas veces o casi ninguna, se le insta al niño a que si quiere algo, ha de esforzarse para conseguirlo, es como tenerlo todo porque es obligación de los padres hacerlo y el niño sólo ha de abrir los brazos para recibirlo.

•          Prestar atención y reforzar lo que es positivo: Es un hecho cultural que cuando un niño hace algo malo, se le castiga, o que si hace las cosas mal hay que corregirle, evidentemente, sí, pero en ocasiones, la fijación en las cosas negativas sin reforzar las positivas, porque se consideran normales, o que es lo que tiene que ser, hace que la comunicación sea negativa, y de reproche en reproche, con lo que la autoestima del niño va a ser minada, y además, si la única atención recibida es cuando se porta mal, se seguirá portando mal, porque lo que un niño quiere al fin y al cabo es atención.

•          Llegar a acuerdos en la educación de nuestros hijos: Es importante que se hable en la pareja, que queremos enseñar a nuestros hijos, y cómo lo vamos a hacer, cuando esto no se habla, surgen problemas del tipo que uno ha dicho una cosa, y otro hace otra lo que, además de confundir al niño, genera conflicto en la pareja.

•          Las normas son necesarias: Crear límites desde pequeños, es importante para la salud mental de nuestros hijos, de esta forma nuestros hijos conocen cómo hay que comportarse, aprenden que nosotros o los adultos que los cuidan son personas a las que respetar y valorar.

•          Dejar autonomía: Es necesario que los niños aprendan a hacer cosas por sí mismos, ellos pueden hacer más de lo que crees, y además descubrir que lo pueden hacer, para ellos es aumento de motivación, y sentimiento de utilidad. Según la edad que tengan, podrán hacer más o menos cosas, pero es importante, por ejemplo que se responsabilicen desde pequeños de ciertas tareas que les corresponden, y si se equivocan, pueden superarse y no se acaba el mundo.

•          Da ejemplo: Si gritas, insultas, y eres impaciente, tu hijo también lo hará, por tanto, es importante ser coherente con lo que quieres conseguir de tus hijos.

Muchos padres no saben educar a sus hijos

Un tercio de los padres no saben cómo educar a sus hijos adolescentes. El 40% de los padres no saben manejar los conflictos de convivencia familiar, casi la tercera parte se sienten incapaces de educar bien a sus hijos, y alrededor del 60% delegan esa función en los profesores, según un estudio realizado por la FAD.

Intenta comunicarte. Si tenemos la oportunidad de hablar con nuestros padres, podemos intentar comunicar de una manera abierta y emocional lo que sentimos, apelando a como nos hace sentir el desapego y el poco aprecio que nos tienen.

Recurrentemente, escuchamos en muchas partes el amargo lamento de alguna madre o padre, sobre lo complejo que les está siendo educar a sus hijos o los problemas que estos “les están ocasionando”. En realidad, no sabría decidir si es que ahora es más complicado educar a un hijo que antes o es que los padres no son plenamente conscientes de lo que implica criar a un hijo en el siglo XXI. Con un innegable punto salomónico, creo que más bien estamos ante una combinación de ambas respuestas. Sin duda, los cambios sociales no facilitan la educación de los niños; las nuevas tecnologías, el acceso ilimitado y descontrolado a la información o la velocidad de los cambios sociales, es fácil que nos desborden y   también a ellos. Pero no es menos cierto que, ciertos estilos parentales se han desdibujado o cuanto menos no han sabido adaptarse a los tiempos.

 Los padres son el gran ejemplo. Los padres son el gran ejemplo de los hijos, y los niños necesitan ver en ellos un buen comportamiento y buenos valores para que de esa manera, el comportamiento de los hijos mejore casi automáticamente. Los padres educan con el ejemplo y esto es indiscutible. En este sentido, los padres primero deben pensar en ellos mismos, en su autocuidado y en su salud emocional… y después, pensar en cómo educar a sus hijos.

Gritas. Te descontrolas. Te frustras. Tienes impotencia. Y lloras. Lloras porque piensas que algo estás haciendo mal, porque sientes culpa de cómo estás criando a tus hijos, porque crees que lo harías mejor que tus padres y ahora te das cuenta de lo difícil que es criar… piensas que no tienes recursos o que los que tienes no valen, o valen, pero no sabes cómo utilizarlos correctamente. Y mientras estás en ese camino, tus hijos crecen con un mal ejemplo, con malas palabras, con lloros, ¿y si le está afectando a su autoestima? ¿Y si lo estás haciendo tan mal que su personalidad se verá perjudicada? Y sigues llorando.

No lo haces mal. La crianza es difícil, pero debes mirar tu comportamiento antes de intentar ver qué le pasa a tu hijo. ¿Gritas? Tus hijos gritarán. ¿Fumas? Tus hijos adolescentes fumarán e incluso podrían probar otras drogas… ¿Qué les estás enseñando a tus hijos si no te cuidas a ti primero? ¿Crees que te respetarán si no eres capaz de cuidarte a ti mismo? ¿Cómo les vas a cuidar a ellos si no eres capaz de cuidarte a ti primero?

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