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Frida Escobedo

Edgardo Bermejo Mora

Hace unos días circuló por el mundo la noticia más relevante en los últimos años en relación al impacto y la presencia internacional de nuestras creadoras y creadores mexicanos. La arquitecta mexicana Frida Escobedo ha sido seleccionada para diseñar el nuevo pabellón de Arte Contemporáneo del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, el famosísimo MET de la gran manzana.

Es una demostración apabullante del gran prestigio de la comunidad creativa mexicana en los círculos más importantes del arte mundial. Una confirmación más del papel de la diáspora cultural mexicana que proyecta a México hacia el resto del mundo con mayor impacto, peso y eficacia que todas las acciones de diplomacia cultural instrumentadas por nuestras instituciones de política exterior.

A través de una nota publicada en el New York Times, se dio a conocer que después de un largo proceso de selección la mexicana Frida Escobedo será la encargada de diseñar este nuevo espacio para el arte contemporáneo en uno de los museos más importantes del mundo. Es un proyecto de 500 millones de dólares para construir un espacio de 25 mil metros cuadrados frente al Central Park de Manhattan, que albergará a una de las colecciones más importantes de arte contemporáneo del mundo, y que deberá estar terminado dentro de siete años.

Este larguísimo plazo para su terminación, superior al de un sexenio, nos revela el contraste entre los proyectos de infraestructura de gran calado de una institución independiente y poderosa como el MET, y el apuro con tintes políticos y electorales que caracteriza a los proyectos gubernamentales de obra pública.

No tenemos aún los detalles del diseño de la obra que estará a cargo de la mexicana, pero sabemos en cambio que en el proceso de selección participaron cuatro de los despachos de arquitectura más importante del mundo, entre ellos el del británico David Chipperfield, muy conocido en los círculos arquitectónicos de nuestro país porque se encargó del diseño del Museo Jumex de la Ciudad de México.

Frida Escobedo se confirma entonces como una de las más importantes arquitectas del mundo contemporáneo. Forma parte, además, de una nueva generación de arquitectas mexicanas que se han abierto camino en el plano internacional, como es el caso también de Tatiana Bilbao, de Fernanda Canales y de Gabriela Carrillo, lo que nos habla de un nuevo posicionamiento de las mujeres arquitectas en un ámbito notablemente dominado hasta hace poco por los arquitectos.

De 43 años de edad, Frida Escobedo se formó en la Universidad Iberoamericana y más tarde en la Universidad de Harvard. Tuve por primera vez noticias de su trabajo en 2015, cuando me desempeñada como director de artes del British Council en México. En el marco del Año Dual de México y el Reino Unido, el Victoria & Albert Museum de Londres le encargó en ese entonces el diseño de una instalación temporal para sus patios interiores, como parte de la presencia cultural de México en el Reino Unido.

Fue ganando presencia en el Reino Unido, en 2019 fue admitida como socia de número del Royal Institute de Arquitectos Británicos, la primera vez en la historia que un mexicano lograba tal distinción, y esto ocurrió luego de que un año antes obtuvo el que era hasta ahora su mayor logro internacional: el haber sido comisionada en 2018 para diseñar el célebre espacio de verano de la Serpentine Gallery, que se encuentra dentro del Hayde Park de Londres, un espacio que es mundialmente famoso porque cada año comisiona a un arquitecto o a un artista de renombre para diseñar este pabellón que es visitado por millones de personas. Fue la segunda arquitecta en lograr tal distinción, luego de que lo hiciera antes la ya fallecida arquitecta británica-iraní Zaha Hadid, y al que han sido invitados otras grandes figuras como el brasileño Oscar Niemeyer, el suizo Jacques Herzog, o el artista chino Ai Weiwei.

Hay que recordar además que Frida Escobedo ha sido becaria del Sistema Nacional de Creadores del desaparecido FONCA, y que entre sus obras emblemáticas en México se encuentra la ampliación del Museo y estudio “La Tallera” de David Alfaro Siqueiros en Cuernavaca, la renovación del Museo Experimental “El Eco” de la UNAM en la Ciudad de México, y la librería Octavio Paz del Fondo de Cultura Económica de la calle de Miguel Ángel de Quevedo en Coyoacán. Frida también ha trabajado en la construcción de vivienda social en los estados de Guerrero y de Coahuila, al mismo tiempo que ha sido catedrática en las universidades de Columbia, de Harvard y de Yale en los Estados Unidos.

Un sólo arquitecto mexicano, el jalisciense Luis Barragán, ha ganado hasta ahora el equivalente al Premio Nobel para el caso de la arquitectura, que es el premio Pritzker. Lo obtuvo en su segunda edición de 1980. Un año antes, en 1979, precisamente en el año en que se creó este premio, Frida Escobedo nació en la Ciudad de México. Cuatro décadas después se coloca ya en la lista de los potenciales aspirantes a esta distinción, y junto con ella, una nueva generación de arquitectos mexicanos, hombres y mujeres que ganan concursos, licitaciones, comisiones, y premios por todo el mundo, nos recuerdan la condición cosmopolita, contemporánea y universal de la cultura de México en el siglo XXI.

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