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Las causas del ocaso de la frágil democracia mexicana

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Eduardo Ruiz-Healy

Para entender la regresión democrática que experimenta México, es importante considerar lo que la periodista e historiadora Anne Applebaum señala en su libro Twilight of Democracy: The Seductive Lure of Authoritarianism (Knopf Doubleday Publishing Group, 2020), cuya versión en español se titula El ocaso de la democracia: El atractivo seductor del autoritarismo (DEBATE, 2021).

En su libro, Applebaum advierte sobre la regresión democrática en países que, tras la caída de regímenes autoritarios, vuelven a prácticas autoritarias. Basándome en sus ideas, explico las razones del ocaso de nuestra frágil democracia.

Después de décadas bajo el PRI, México intentó democratizarse a partir del 2000. Sin embargo, la erosión de las instituciones democráticas persiste. Hay corrupción e interferencia política en el Poder Judicial y los organismos electorales y autónomos, lo que debilita los controles y equilibrios esenciales para una democracia.

El populismo nacionalista y seductor del presidente Andrés Manuel López Obrador, con sus promesas de cambio radical, ejemplifica esta tendencia. Su gobierno centraliza el poder y nombra leales en posiciones clave, socavando la eficiencia y los controles institucionales. Su narrativa de restaurar mitológicas glorias pasadas resuena con una población desilusionada.

Hasta noviembre de 2018, los medios fueron cooptados mediante subsidios gubernamentales. AMLO suspendió estos subsidios buscando reducir la corrupción, pero dejó a muchos medios financieramente vulnerables. Hoy, él controla la narrativa a través de sus conferencias matutinas y redes sociales, marginando a la prensa crítica; la desinformación prospera y la capacidad del público para acceder a información veraz es restringida por el uso extendido de redes sociales cuyos algoritmos solo presentan la versión de la realidad que cada usuario desea.

El desencanto con la democracia liberal también es evidente. La percepción de que la democracia no ha cumplido sus promesas, aunada a la corrupción, la violencia y la desigualdad económica, ha generado una gran desilusión, haciendo atractivas las soluciones autoritarias del populista que prometió seguridad y un cambio rápido y decisivo.

México carece de una tradición democrática, lo que facilita el resurgimiento del autoritarismo. Además, las presiones internas del crimen organizado socavan las instituciones democráticas, contribuyendo a la inestabilidad. Las dinámicas regionales e influencias externas complican aún más la situación.

Después de la aplastante victoria de Morena el 2 de junio pasado, tal vez ya sea demasiado tarde para proteger y fortalecer las instituciones democráticas, combatir una regresión autoritaria, fomentar medios independientes, asegurar la integridad institucional, abordar el desencanto público y promover una cultura democrática que valore la participación ciudadana y la transparencia.

La vigilancia constante y las medidas proactivas de quienes somos demócratas son esenciales para contrarrestar la regresión democrática. Si el gobierno de la presidenta entrante Claudia Sheinbaum no fortalece la educación cívica, promueve la rendición de cuentas y garantiza que las instituciones operen de manera independiente, será muy difícil que nuestra frágil democracia sobreviva.

ruizhealytimes.com

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