Eduardo Ruiz-Healy

El problema de Morena ya no es ganar elecciones, sino repartir candidaturas. Chihuahua anticipa una disputa que se repetirá en buena parte del país. Cruz Pérez Cuéllar, alcalde con licencia de Ciudad Juárez, y Andrea Chávez, senadora con licencia, buscan la candidatura al gobierno estatal. Ambos quieren arrebatarle al PAN una entidad que Morena considera ganable, pero la lucha contradice el discurso de unidad de su dirigencia.

Pérez Cuéllar pasó por el PAN y Movimiento Ciudadano antes de llegar a Morena. Cuenta con el respaldo del Partido Verde, que condicionó su participación en la alianza a que sea el candidato. Chávez construyó cercanía con el desprestigiado senador tabasqueño Adán Augusto López y lleva meses promoviéndose. Javier Corral, exgobernador panista y hoy senador morenista, acusa a Pérez Cuéllar de corrupción y de pertenecer al entramado político que atribuye al exgobernador priista César Duarte y a la actual mandataria panista Maru Campos. Son acusaciones que rechaza, pero muestran el grado de confrontación.

La dirigencia nacional ha retrasado decisiones mientras intenta contener las diferencias. Su método habitual consiste en levantar una encuesta, declarar ganador a quien obtiene la candidatura y ofrecer posiciones a los demás. Funcionó mientras el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador era indiscutible. Ahora hay más aspirantes, los aliados tienen intereses propios y la presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta el costo de imponer orden sin aparecer como la que decide las candidaturas.

La magnitud del problema aparece en las cifras. Morena y sus aliados registraron 277 aspirantes para las 17 gubernaturas. Sólo seis por estado, tres mujeres y tres hombres, podrán participar en las encuestas. La primera inconformidad surgirá al decidir quiénes tendrán derecho a aparecer en ellas.

En 2027 estarán en juego 17 gubernaturas y las 500 diputaciones federales, además de congresos locales y presidencias municipales. Morena tendrá que escoger entre gobernadores, alcaldes, legisladores, funcionarios, dirigentes y aliados convencidos de haber acumulado méritos suficientes. Cada candidatura entregada producirá varios inconformes. El problema será mayor donde el partido tenga más posibilidades de ganar, porque ahí la nominación puede valer casi tanto como la elección.

La encuesta tampoco resolverá necesariamente las disputas. Si sólo mide conocimiento o intención de voto, puede favorecer a quien gastó más tiempo y dinero en promoverse. Si la dirigencia agrega criterios de honestidad, antecedentes, paridad, competitividad o lealtad, deberá explicar quién los evalúa y con qué información. De otro modo, será vista como una fórmula para legitimar una decisión tomada desde el centro.

Chihuahua es uno de los centros manufactureros y exportadores del país. Una campaña polarizada, simultánea a la revisión del T-MEC, puede añadir incertidumbre a la inversión fronteriza. Morena necesita un candidato competitivo para evitar que la selección fracture al partido y sus aliados.

Mientras PAN, PRI y Movimiento Ciudadano no construyan una oposición más fuerte, la competencia más intensa ocurrirá dentro del partido gobernante. Morena puede ganar elecciones en 2027. La dificultad será sobrevivir unido después del reparto de las candidaturas.

Twitter: @ruizhealy

ruizhealytimes.com

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