Por la Conciencia
Dr. Roger Heli Díaz Guillén
El “pecado original” de la educación en México y Chiapas fue borrar los saberes de los pueblos originarios, dando paso a la imposición ideológica de pensamientos, sentimientos e identidad colonial como podemos ver en la historia con la educación católica impuesta en 396 años, 1521-1917, casi cuatro siglos donde se construyó una identidad católica e impuso forma de pensamiento donde la raíces culturales vivas de México fueron deconstruidas en el sincretismo religioso como la virgen de Guadalupe y Santos Patronos de pueblos; deconstruido el vestido, la alimentación, la lengua; surgiendo los mestizos y criollos a la que responde la sociedad actual, que se asumieron como mexicanos que en la historia construyeron las redes de poder político; quienes en 1917 elaboraron el “segundo pecado necesario” que fue “el Mexicano Nacionalista”, como el ciudadano con identidad independiente y revolucionaria defensor de la soberanía nacional, cuyo perfil y estereotipo debía formarse en la educación.
Hoy en tiempos de cambio y transformación la discusión teórica, académica, política, social y conceptual de la pluriculturalidad, interculturalidad, humanismo y libre pensamiento ponen a estos pecados original y el necesario del “nacionalismo mexicano”, como tema de educación al que hay que trascender para revalorar las diferencias culturales, identidades y realidades territoriales comunitarias, rompiendo hegemonías ideológicas institucionalistas desarrolladas en casi un siglo en tiempos de gobierno del PRI y PAN.; que buscaron formar ciudadanos mexicanos y del mundo carentes de identidad y valores éticos de vida.; excluyendo saberes, identidades y cosmovisiones de los pueblos originarios, retomándolos como historia, folklor y colorido cultural.
En esta visión de educación emerge preguntarnos porqué es importante la interculturalidad crítica y el humanismo en la educación y; como inciden en el modelo de ciudadano que aspiramos: Pensante, crítico, razonador, inclusivo, humanístico, creativo, innovador, respetuoso de las diferencias; destacando que la interculturalidad surge como concepto; como categoría social; como visión del mundo y: como políticas públicas que humanizan las relaciones pluriculturales en un Estado-Nación, rompiendo con el eurocentrismo poscolonial, en un contexto donde la descolonización del pensamiento es materia para la liberación del pensamiento monocultural incorporando saberes diversos que históricamente fueron excluidos.
En la interculturalidad de la educación deja de verse a los niños, niñas y jóvenes como seres vivos vacíos de saberes, experiencias, valores y principios de vida, a los que hay que llenar de conocimientos, historia universal y tecnologías para prepararlos a las necesidades del desarrollo económico nacional y global, creándoles identidades y visiones de libertad. Hoy la interculturalidad critica en la educación debe estar basada en el humanismo, identidades y la filosofía como pensamiento de libertad razonada, que debe considerar tres momentos sustantivos en la formación educativa del sujeto cognoscente: 1) Formación comunitaria humanística; 2) Formación creativa e innovadora y; 3) Formación científica y tecnológica
La formación educativa en la interculturalidad crítica y humanística inicia en el mundo y plano indígena comunitario y familiar; donde el territorio y sus componentes histórico, natural, cultural, social y biocultural se asumen en su pasado, su presente y visión de futuro; siendo el primer plano de comprensión y asimilación que fortalece la identidad como elemento de pertenencia territorial, social y cultural. Este primer mundo de aprendizaje y reaprendizaje busca delimitar el espacio y acción en que se vive la interculturalidad de la pluriculturalidad como sujeto activo, asumiendo el pensamiento y razón crítica para entender los planos de la ciencia, la tecnología y saberes diversos; con plena capacidad para diferenciar el pensamiento y saberes originarios del conocimiento científico.
Este primer momento de aprendizaje busca la continuidad de la formación educativa familiar y comunitaria en la interculturalidad de otros mundos a partir de valores éticos de vida donde la fortaleza de la identidad permita identificar diferencias y aportaciones de otras culturas. Es una etapa de interpretación y reinterpretación de realidades de vida en perspectiva del ser y el deber ser mediante razonamientos de crecimiento humano, familiar y comunitario; buen vivir y; vida armónica entre humanos, con la tierra y la naturaleza, basado en valores y principios éticos de vida y; razonamiento critico objetivo que busque el bien común, el bienestar social y la transformación con humanismo.
Chiapas vive tiempos de interculturalidad y humanismo al contar con un gobierno que reconoce la grandeza de la pluriculturalidad y el valor de la interculturalidad para el dialogo y convivencia respetuosa entre culturas; se cuenta con Rector en la Universidad Intercultural de Chiapas UNICH y un Secretario de Educación; quienes en su pensar y hablar creen en la educación intercultural critica y humanística; creen en el Buen Vivir Lekil Kuxlejal como principio ético de vida que orienta el respeto y vida armónica con la tierra, el medio ambiente y la naturaleza; se tiene un marco normativo de Nueva Escuela Mexicana que establece condiciones para trabajar desde lo territorial y comunitario en la educación y; cuenta con la reivindicación en foros y congreso de los pueblos indígenas de atender la educación desde la libre determinación, respeto cultural y lengua.
Es oportuno pensar en como comprender la interculturalidad crítica y el humanismo como ejes transversales de la educación que impacte en teorías, metodologías, normas, leyes y conductas humanas que abonen a la paz, el orden, el bienestar, el crecimiento humano, desarrollo en unidad y dialogo respetando nuestras diferencias, trabajando en las convergencias; asumiendo que la interculturalidad es praxis y verbos de hacer, pensar y actuar en un marco ético de Buen Vivir Lekil Kuxlejal construyendo “pedagogía de las conciencias”.










