El avión presidencial, la pesadilla del sexenio

Tres de Tres

Rodríguez

 

El avión presidencial, la pesadilla del sexenio

El avión presidencial “José María Morelos y Pavón”, adquirido en el gobierno de Enrique Peña Nieto, le sigue apestando la existencia al presidente Andrés Manuel López Obrador, quien a pesar de que ha hecho hasta lo imposible –incluida una rifa simulada de la aeronave que nadie ganó en realidad–, continúa siendo la piedra en el zapato debido a que siguen erogándose millones de pesos por el pago de renta del estacionamiento del “pájaro que no vuela”.

El pasado jueves 10 de febrero, el Boeing 787-8 Dreamliner cumplió seis años de su llegada a tierras mexicanas. Si bien es una nave de lujo, algo que en la práctica no comulga con lo que dice el presidente de la República por no compaginar con lo ostentoso, según él, en los hechos, a lo largo de estos tres años en el poder, se ha comprobado que el mandatario no “canta mal las rancheras” en el sentido de que ahora vive en una mansión con sello oficial como lo es el Palacio Nacional. Esta mansión le ha servido para hacer sus videos que hace circular y donde en más de una ocasión se ha dedicado a explicar las esculturas que forman parte del escenario majestuoso.

Otro ejemplo al descubierto y que se ha tratado de desvirtuar, haciendo creer que es un pleito entre un periodista y el mandatario, es el caso de su hijo José Ramón, exhibido viviendo en una residencia de primer mundo, en Houston, en Estados Unidos, al lado de su esposa, una empresaria que la ligan a los contratos que ha autorizado Pemex, aunque, a decir verdad, por lo que dice AMLO, su hijo no se ve que trabaje y ya los periodistas neoliberales califican al primogénito como un “mantenido”.

Sean peras o sean manzanas, el presidente ha errado en lo que dice, pues se contrapone a los lineamientos de austeridad que pregona como su bandera de gobierno. Si a la administración federal no le conviene utilizar una aeronave porque sale muy caro su mantenimiento y mantenerlo en el “aire” no es redituable, no se necesita ser sabio para decir que mejor malbarate su venta o ya si nadie lo quiere, que lo done y se deje de tener un bien que no es redituable al erario.

La calidad del aparato, construido Estados Unidos con un costo de más de 7 mil millones de dólares, el cual fue gestionado para su compra en los tiempos de Felipe Calderón Hinojosa, y entregado con Peña Nieto, tiene una vida útil para 25 años. En el periodo de Enrique Peña, durante los últimos dos años y 10 meses, se aprovechó para realizar 150 vuelos nacionales e internacionales. Aún se recuerda que el viaje inaugural del “pájaro de acero”, con capacidad para 80 pasajeros, se realizó con los niños mejor aplicados del país, a Hermosillo, Sonora.

Que es lujosa, sí que lo es. Qué es reprobable que se haya adquirido este lujo, eso es cuestionable porque para unos sí lo es y para otros es necesario, máximo que se compró como de máxima seguridad para la integridad física del mandatario, tomando en cuenta que ya existen antecedentes de accidentes de funcionarios de primer nivel que murieron por utilizar naves de segunda mano, como fue el caso de los entonces secretarios de Gobernación en los tiempos de Felipe Calderón, Juan Camilo Mouriño en 2008 y tres años después, de Francisco Blake Mora.

El avión “oneroso”, que muestra los tiempos de bonanza de aquel entonces y que rayaban en la corrupción, tiene un despacho privado, sala de juntas, una recámara con cama King size, regadera, caminadora, internet de alta velocidad y tecnología de punta. No se sabe si está blindado, pero los aviones que utilizan los presidentes de las grandes potencias como Estados Unidos, Rusia y China, tienen características superiores y mucho más más costosos, pero para ellos, la seguridad nacional está primero.

El avión presidencial Air Force One de los Estados Unidos incluye una suite médica que puede funcionar como un salón de operaciones y hay un doctor a bordo de manera permanente. El avión tiene dos áreas de preparación de comida y puede alimentar hasta a 100 personas al mismo tiempo. Tanto es la relevancia de viajar en un avión de esta naturaleza que funciona como un centro de comando móvil en caso de que haya un ataque a los Estados Unidos. Además, tiene la capacidad de recargar a mitad del vuelo. El Air Force One tiene alcance ilimitado y puede llevar al presidente adondequiera. Los equipos electrónicos son endurecidos para proteger en contra de las pulsaciones electromagnética. El Air Force One está equipado con comunicaciones seguras avanzadas, permitiendo que la aeronave funcione como un centro de comando móvil en caso de que haya un ataque a los Estados Unidos.

Dado el dato comparativo, el “José María Morelos y Pavón” tiene capacidad para volar 14 horas y media a una velocidad de 954 kilómetros por hora, con una altura de 35,000 pies.

En los últimos dos años del presidente Peña Nieto, el avión realizó 122 giras nacionales, con un costo de 31,473 millones de pesos, y 36 internacionales, con cargo al erario por 102 millones 897,921 pesos.

Al final de la jornada, decir que la aeronave es muy cara y por eso no se utiliza, resulta más penoso tenerlo varado, sin servicio, deteriorándose cada día, y pagando millonadas por tenerlo en un estacionamiento.

Hasta enero de 2021, año del último reporte emitido por las autoridades de aeronáutica, el gobierno había pagado 33 millones de pesos para su mantenimiento 286 millones de pesos para la organización de la rifa alusiva realizada en 2020 y alrededor de 83 millones de pesos desde que la aeronave volvió a México. Esto significa que la presente administración le ha destinado 402 millones de pesos. Faltaría lo erogado durante todo el 2021. Quisimos comparar los costos, pero, ante todo, es más necesario que se haga conciencia que se pierde más tenerlo parado que revenderlo, pero como “el pájaro” volador sirve como un distractor de los verdaderos problemas del país, pues ahí que siga, ni modo.

 

Vaya novela, la del alcalde de Copainalá

Qué ganas de perder el piso. El alcalde de Copainalá, ahora resultó que lo engañaron y que todo lo que anda diciendo una señora de aquel municipio es pura mentira. Resulta que Javier el “Gallo” Vázquez, presidente municipal, lo demandan por no pagar la nada despreciable suma de 376 mil pesos a una señora de nombre Blanca Estela Reyes Díaz, quien el jueves pasado, estuvo en la capital para ratificar su querella contra el edil que en el 2018 perdió la elección, pero que tres años después ganó y ahora sí, agárrense, dijo, para los que lo difaman.

La señora, en entrevista con varios medios de comunicación, incluido el Diario de Chiapas, asegura que el edil se hace de la vista gorda y hasta le ha amenazado. Todo porque ahora que es presidente municipal, tres años después, le está cobrando lo que le prestó, pero el edil, montado en su macho, dice que la señora está mal, que él no debe nada. Sí que es un error ventilar los problemas de carácter personal con los medios, aunque el munícipe asegure que lo están atacando porque no reparte paga a los “periolistos”, que es un invento. No se desgaste, señor alcalde, los tribunales, como usted bien dice, tendrán que hacer su trabajo, pero sépalo, que ahora más que nunca, los medios de comunicación serios y responsables, darán seguimiento a este hecho y esperar a ver de “que suelo salen más correas”. O como decía mi abuelita: “lo mentiroso te lo voy a quitar, vas a ver que sí”, pero en este caso, los tribunales tendrán la respuesta, pero por vida suya, no le hagan trampas a la señora.

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